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"Impuesto al robot" y renta básica universal, propuestas para frenar el impacto de la IA en el empleo

  • GenAiA avisa: la IA provocará que el paro aumente en un 15% en todo el mundo
  • Los sectores más perjudicados: ingeniería, medicina y finanzas
Robot humanoide "PH-BOTS" con micrófono "tve" en feria tecnológica. Fondo con cámara y otros robots.
El "impuesto al robot", una solución al impacto de la IA en el mercado laboral según GENAiA EFE / Kai Försterling

"Cualquier trabajo intelectual está ya en peligro por la Inteligencia Artificial y los trabajos físicos estarán en riesgo en los próximos cinco años". De esa premisa parten en GenAiA, la asociación española para la IA Generativa, para proponer soluciones y límites al desarrollo de la Inteligencia Artificial como sustituta del trabajo humano.

El informe que han presentado este martes, y que es el primero que se publica en España para medir el impacto de la IA en la estructura del empleo, concluye que "262 millones de empleos ya están en este 2026 viéndose afectados por la Inteligencia Artificial en todo el mundo".

En GenAia van más allá: "En Estados Unidos ya se ha llevado a cabo una reestructuración laboral. En 2025 se produjeron 55.000 despidos ligados directamente al uso de esta tecnología". De hecho, en el país norteamericano, el 11,7% del mercado laboral ya es automatizable, según mide el informe.

Un escenario que puede sonar apocalíptico, pero que según Óscar Méndez, presidente de GenAiA y CEO de Stratio, es inevitable y también va a llegar a Europa y a España: "La fecha que manejamos para ver un impacto en el mercado laboral español es el segundo semestre de 2028". Y van más allá: "de aquí a dos años habrá un 15% más de paro respecto a las tasas actuales en todos los países donde se usa la Inteligencia Artificial en el mercado laboral".

Renta básica universal e "impuesto al robot" como límite a la IA

"Este escenario que suena tremendista llegará si no le ponemos solución, tenemos 500 días y las recetas son complejas, pero existen", según Méndez. Propone tres herramientas para frenar "un colapso del mercado laboral": una renta básica universal equiparable al salario mínimo, un "impuesto al robot", que que financie esa renta y ayude a compensar una pérdida de ingresos fiscales y, en tercer lugar, la implementación en las empresas de la semana laboral de cuatro días.

El desarrollo de impuestos a la Inteligencia Artificial es una propuesta teórica que se basa en el argumento de que los tributos actuales gravan fuertemente el trabajo humano a través del IRPF y las cotizaciones a la Seguridad Social. Cuando una máquina reemplaza a un empleado, el Estado deja de percibir esos ingresos. Por lo tanto, se plantea como una medida para evitar que las empresas despidan masivamente a personas únicamente por el ahorro de costes que supone la automatización. Sería algo así como obligar a la empresa a pagar un impuesto equivalente a lo que aportaba el trabajador humano que fue reemplazado.

La renta básica universal que se propone se financiaría precisamente a través de estos nuevas tasas a las máquinas El objetivo: garantizar un ingreso mínimo a los ciudadanos ante la posible destrucción masiva de empleos. "Sería algo así como el salario mínimo, y aunque fuese la mitad o una tercera parte de nuestra nómina, sería suficiente para vivir con holgura y mantener el estado del bienestar porque la IA provocaría que tuviéramos que pagar mucho menos por comprar bienes y servicios", explica Óscar Méndez.

Defensores de esta medida, como figuras destacadas de la industria tecnológica, incluido Elon Musk, el CEO de Tesla y ex asesor de Donald Trump, argumentan que la renta básica universal es inevitable para evitar una crisis social y mantener el consumo en una economía altamente automatizada. Sin embargo, los críticos subrayan que esta fórmula podría fomentar una sociedad conformista y la pérdida de propósito vital si la gente no trabaja porque ya lo hacen todo las máquinas.

La Inteligencia Artificial "imposible" de legislar

Desde GenAiA son pesimistas respecto a los límites a la IA: "No se puede legislar sobre ella, de hecho en Estados Unidos hay una norma que impide establecer regulación sobre Inteligencia Artificial" asegura Óscar Méndez, quien añade que "la Unión Europea ya ha retrasado un año la aprobación de su normativa sobre el uso de la IA y a largo plazo acabarán desistiendo".

Precisamente, en línea con el interés de Europa de que sí existan esos límites éticos y legales al uso de la IA, el Gobierno español ha aprobado este martes en Consejo de Ministros una ley que regula el uso de la IA e impone sanciones de hasta 35 millones de euros para las empresas que incumplan la legislación.

Termina Óscar Méndez, presidente de GENAiA con una cita apocalítiptica: "Todo esto suena muy a Black Mirror, pero la Inteligencia Artificial es el nuevo proyecto Manhattan". Argumenta que "esta tecnología tiene la misma capacidad de destruir que la bomba nuclear, pero además sin límites ni pactos de no agresión porque la controlan las empresas privadas, no los países".