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Muere la artista japonesa Yayoi Kusama: la vanguardista de pelo rojo, mirada penetrante y 'reina de los lunares'

  • Falleció el 14 de agosto a los 97 años en un hospital de Tokio, según ha informado su estudio de trabajo
  • Su obra se exhibe en los museos más importantes y tiene esculturas en ciudades de todo el mundo
Muere la artista japonesa Yayoi Kusama a los 97 años

La artista vanguardista japonesa Yayoi Kusama, de 97 años, murió el 14 de agosto en un hospital de Tokio, según ha informado este jueves su estudio de trabajo en la página web oficial.

"Dedicó toda su vida a actividades internacionales como artista de vanguardia en diversos campos, como las bellas artes, el arte escénico, la novela y la poesía. Nunca dejó de pintar hasta poco antes de su muerte, continuando su búsqueda del amor eterno y del alma a lo largo de sus 97 años de vida", reza el comunicado.

La artista japonesa Yayoi Kusama posa para los fotógrafos frente a su cuadro 'El amor llega a la Tierra llevando consigo un cuento del cosmos'

La artista japonesa Yayoi Kusama posa para los fotógrafos frente a su cuadro 'El amor llega a la Tierra llevando consigo un cuento del cosmos' AP Photo / Kirsty Wigglesworth

Fácilmente reconocida por su pelo rojo y la mirada penetrante, la obra de Yayoi Kusama, conocida como la 'reina de los lunares', se exhibe en los museos más importantes, tiene esculturas en las calles y jardines de ciudades de todo el mundo y, desde 2017, su propio museo en Japón.

"Nuestro objetivo es perpetuar el legado del artista y brindar esperanza y fortaleza para el futuro a personas de todo el mundo a través del arte", concluye la despedida oficial de su compañía.

Las redes y salas infinitas de Kusama

La artista japonesa es conocida mundialmente por sus icónicos lunares, patrones repetitivos y habitaciones de esferas e infinitud generada por espejos.

Estas obras consisten en salas cerradas de tamaño reducido, completamente revestidas de espejos que reflejan de forma infinita luces LED colgantes, esculturas de lunares o globos flotantes. En ellas, el espectador experimenta el "borrado de uno mismo", una distorsión total del espacio físico y una inmersión psicológica absoluta en el infinito.

Instalación artística 'Luces brillantes de las almas

Instalación artística 'Luces brillantes de las almas"', creada por Yayoi Kusama en el Museo de Arte Moderno de Louisiana en Humlebaek, Dinamarca SERGEI GAPON / AFP

En su autobiografía publicada en 2022, titulada La red infinita, Kusama explica que padece alucinaciones desde su infancia, en las que el mundo que la rodea se ve absorbido por patrones repetitivos de puntos o redes.

Al trasladar esta experiencia a un espacio físico tridimensional, la artista invita al visitante a adentrarse en su mente, diluyendo la frontera entre el cuerpo humano y el universo infinito. Su obra es reconocible en todo el mundo y anhelada por coleccionistas y marcas de lujo que ven en el infinito una manera de permanecer.

Debido a su gran popularidad, varios museos de renombre internacional albergan estas habitaciones de forma permanente en sus colecciones, como The Broad en Los Ángeles, el Tate Modern de Londres, el Guggenheim de Bilbao o, como no, el Yayoi Kusama Museum de Tokio.

El universo de la artista japonesa Yayoi Kusama llega al Guggenheim

Arte desde el psiquiátrico

Nacida el 22 de marzo de 1929 en Matsumoto, en la prefectura japonesa de Nagano situada al noroeste de Tokio, Kusama comenzó a sufrir alucinaciones visuales desde los diez años.

El dibujo y la pintura fueron su refugio contra estos terrores y una dinámica familiar violenta (su madre destruía sus obras y la obligaba a espiar las infidelidades de su padre), que le motivó a mudarse a Nueva York en 1957 tras completar sus estudios de arte tradicional en Kioto.

Con poco dinero y sin hablar inglés, Kusama se mimetizó con el arte pop, el minimalismo y el arte performance que predominaba en la metrópolis.

Instalación 'Habitación de espejos infinitos: la esperanza de que los lunares enterrados en el infinito cubran eternamente el universo'

Instalación 'Habitación de espejos infinitos: la esperanza de que los lunares enterrados en el infinito cubran eternamente el universo' INA FASSBENDER / AFP

Fue en esos años cuando creó su serie de pinturas 'Redes infinitas' (Infinity Nets) y esculturas blandas con formas fálicas (Acumulaciones). No obstante, ver que otros artistas como Andy Warhol o Claes Oldenburg triunfaran con ideas que ella había tenido antes hizo mella en su salud mental.

En 1977, abrumada por la ansiedad que la estaba devorando, la depresión y las ideas de suicidio, regresó a Japón y se internó voluntariamente en un hospital psiquiátrico de Tokio, donde siguió residiendo el resto de su vida y de donde salía para pintar en un taller situado enfrente.

Tras años de olvido, en 1989 una retrospectiva impulsó su reconocimiento internacional. En 1993 se convirtió en la primera mujer japonesa en representar a su país en solitario en la Bienal de Venecia.

A ese éxito le siguen exposiciones en el MoMa de Nueva York, el Museo Nacional de Arte Moderno de Tokio, el Museo de Arte Contemporáneo de Sídney, el Tate Modern de Londres, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid o el Centro Pompidou de París.

Instalación de la artista japonesa Yayoi Kusama, que se asoma por encima de la tienda insignia de Louis Vuitton, en la avenida de los Campos Elíseos en París

Instalación de la artista japonesa Yayoi Kusama, que se asoma por encima de la tienda insignia de Louis Vuitton, en la avenida de los Campos Elíseos en París Michel Euler AP Photo / Michel Euler

Hoy en día, sus famosas Infinity Mirror Rooms y colaboraciones con marcas de lujo como Louis Vuitton (diseñó el exterior del edificio corporativo en Nueva York) la han convertido en una de las artistas más cotizadas e influyentes del mundo.

París rinde homenaje a la artista Yoyaoi Kusama con una escultura gigante llena de color

A lo largo de su vida ha recibido múltiples reconocimientos, como el Premio Asahi, la Orden de las Artes y las Letras de Japón y el premio Nacional por Logros de Vida de la Orden del Sol Naciente.

En 2006 se convirtió en la primera mujer en obtener el Praemium Imperiale de la Asociación de Arte de Japón, uno de los premios internacionales de arte más prestigiosos del mundo, y en 2016 recibió la Orden de la Cultura del país asiático.