El juicio del caso Kitchen quedará visto para sentencia tras el informe del defensor del exchófer de Bárcenas
- Sergio Ríos colaboró con la trama a cambio de pagos a cuenta de fondos reservados
- La Fiscalía pide para él una pena de doce años y medio de prisión y que se anule su plaza de Policía
El juicio del caso Kitchen quedará visto para sentencia este martes, cuatro meses después de su inicio el pasado 6 de abril, con el informe final de la defensa de Sergio Ríos, quien fuera chófer del extesorero del PP Luis Bárcenas, y después de que los ocho acusados decidan acogerse o no a su derecho a la última palabra.
Será el colofón de este juicio que gira en torno a un presunto operativo parapolicial para sustraer a Bárcenas documentación o grabaciones que pudieran comprometer al PP o a sus dirigentes.
Una operación que, según la Fiscalía y las acusaciones, fue ordenada en 2013 por la cúpula de Interior durante el gobierno de Mariano Rajoy, cuyos máximos representantes entonces, el exministro Jorge Fernández Díaz y su número dos Francisco Martínez, se sientan en el banquillo de los acusados y se enfrentan a sendas peticiones del fiscal de 15 años de cárcel.
Ríos, para el que el fiscal pide 12 y medio años de prisión, fue pieza clave de este operativo tras haber sido captado como confidente en el verano de 2013.
Recibió el apodo de "cocinero" o "coci", lo que dio el nombre de Kitchen a la operación, y su labor fue pagada con cargo a los fondos reservados de los que cobró en total 48.000 euros.
Captado por el excomisario Villarejo
El exconductor, que después logró plaza como policía y actualmente está suspendido de empleo y sueldo, explicó en el juicio cómo le captó el excomisario José Villarejo, también acusado, y le pidió colaborar con la Policía para recuperar "los famosos millones" del extesorero dando información sobre testaferros o movimientos de la familia.
Esa es la versión que han sostenido todos los acusados, que mantienen que ese fue el objetivo de este operativo de "inteligencia", del que defienden su licitud.
El inicio del juicio se caracterizó por las numerosas intervenciones de la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, principalmente para corregir a la letrada del PSOE, Gloria de Pascual, lo que creó cierta tensión entre ellas que llegó a su punto álgido con la declaración como testigo del expresidente Mariano Rajoy.
Durante el interrogatorio, la letrada, ya visiblemente molesta con la presidenta, llegó a decir: "Hoy voy a protestar por todo" o "protesto por si se me olvida". Otros testigos destacados han sido la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal y su exmarido, el empresario Ignacio López del Hierro, quienes fueron eximidos de esta causa tras haber sido imputados por su relación con Villarejo.