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Trump vuelve a acudir a la cena de corresponsales tres meses después del intento de atentado

  • El servicio secreto prepara fuertes medidas de seguridad en una nueva localización
  • La cena supone un paréntesis en las guerra fría entre el presidente y la prensa
Trump vuelve a acudir a la Cena de Corresponsales, tres meses después del intento de atentado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca en el Hotel Washington Hilton de Washington, D.C., el pasado sábado, poco antes de ser evacuado del evento tras un tiroteo en el interior del hotel EFE/EPA/YURI GRIPAS / POOL

La tradicional cena de corresponsales de la Casa Blanca tendrá lugar este viernes, 90 días después de que un intento de atentado contra el presidente estadounidense Donald Trump, que acudía por primera vez a este evento, paralizase la gala anual. Un episodio que provocó la evacuación del líder republicano, el aplazamiento del acto y la detención del sospechoso, Cole Tomas Allen.

Ahora, los periodistas internacionales volverán a reunirse, esta vez en el Hotel Waldorf Astoria, en una velada donde la prensa y la política estadounidense disfrutan de una tregua institucional, pero que esta vez estará marcada por un importante dispositivo de seguridad. Este hotel es un edificio que antiguamente perteneció a la familia Trump, y sustituirá al Washington Hilton, donde tradicionalmente se había celebrado este acto y donde se ejecutó el atentado fallido.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha asegurado que el presidente "está ansioso por terminar lo que comenzó" antes de que un "despreciable intento de asesinato descarrilara el evento original en abril". "Animo a todos los que miren mañana por la noche a sintonizar para lo que promete ser una velada muy entretenida y memorable", ha concluido.

Mientras Trump se debate entre criticar o no a la prensa en su discurso, cientos de periodistas retirados y ocho grupos defensores de la libertad de prensa han pedido este jueves a la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca que aproveche la velada para denunciar los ataques del presidente contra los medios. El último capítulo de una guerra abierta entre la prensa y el mandatario republicano.

¿Qué sucedió el día del atentado?

"Apenas nos habíamos sentado y estaban sirviendo el primer plato cuando se oyeron unos ruidos", relata Macarena Vidal, corresponsal de El País en Washington. "Pensé que algún camarero se había tropezado. "Nos quedamos unos segundos sin entender qué pasaba, hasta que caímos en la cuenta de que eran disparos". El tiroteo venía del piso de arriba, un individuo había irrumpido a través de un punto de control de revisión del Servicio Secreto (USSS) y hería a un agente.

Además de Trump, habían acudido la primera dama, Melania Trump; el vicepresidente, JD Vance; y otras autoridades.

El salón del Washington Hilton, uno de los más grandes de la ciudad, era un sótano donde no llegaba bien la cobertura. Los corresponsales invitados, aproximadamente unos 2.000, se encontraban incomunicados. En una situación límite, Vidal hace una distinción clara: los periodistas estadounidenses, más acostumbrados a actos violentos de ese tipo, y los de otras regiones. "Los de allí han recibido formación sobre cómo actuar en un tiroteo y reaccionaron de inmediato metiéndose debajo de las mesas. Nosotros no, nos quedamos sentados intentando entender qué ocurría".

Instantes después de que se escuchase el tiroteo, los agentes del Servicio Secreto corrieron hacia el asiento de Trump y lo sacaron del salón. En ese momento, los corresponsales, escondidos debajo de las mesas, tomaron conciencia de que habían presenciado un intento de atentado.

Más tarde, cuando el ambiente se había calmado levemente, Vidal tomó consciencia de "lo cerca que habían estado": "Mi compañera de RNE, María Carou, y yo, estábamos sentados en la mesa situada junto a la puerta por la que habría entrado el atacante en caso de sortear a los agentes. De haber sido así, lo primero que habría visto habrían sido nuestras cabezas".

Sin embargo, más allá del agente herido y la detención del sospechoso, el altercado no fue a mayores. La Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA), la organización de periodistas que cubren al presidente, decidió aplazar la gala. Finalmente, en junio anunciaron el 24 de julio como nueva fecha del evento: "No permitiremos que un acto de violencia tenga la última palabra", declaró la prensa de la WHCA, Weijia Jiang.

Asimismo, el líder republicano también publicó un mensaje en su red Truth Social, donde confirmaba su asistencia a la velada porque no se puede "permitir que unos lunáticos alteren el modo de vida estadounidense".

¿Qué le pasó al sospechoso?

Cole Allen, de 31 años, se alojaba como huésped en el hotel antes de la cena. Entró en el edificio armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos, con el objetivo de irrumpir en el salón. Su tiroteo contra los agentes no dejó víctimas y finalizó con su detención y su traslado a un hospital. El joven californiano, que trabajaba como profesor a tiempo parcial y desarrollador de videojuegos, había dejado por escrito que tenía como objetivos a los miembros de la administración Trump.

Este manifiesto, de más de mil palabras, clarificaba una visión antigubernamental y crítica con el trumpismo por parte de Allen, que se autodenominaba un "friendly federal assassin" (asesino federal amistoso). Su ideología mostrada en el texto está marcada por un profundo rechazo a los sectores religiosos, concretamente al cristianismo. Según Allen, tenía la intención de minimizar al máximo posible los daños colaterales y evitar en la medida de lo posible atacar a personas que no formasen parte de sus objetivos.

Cole Allen es sometido por agentes del Servicio Secreto, este sábado.

Cole Allen es sometido por agentes del Servicio Secreto. DONALD J TRUMP via Truth Social/Handout via REUTERS

Tras su detención, está acusado de intento de asesinato del presidente, delito que puede acarrear cadena perpetua, además de dos cargos relacionados con tenencia de armas y otro de agresión a un agente. Aún no se ha fijado una fecha para el juicio en el caso.

¿En qué consiste la cena de corresponsales?

 La cena anual de la WHCA comenzó a celebrarse en 1921 y desde entonces se ha convertido en una tradición de Washington D.C. cada último sábado de abril. El evento permite a la Asociación recaudar fondos y brindar por la Primera Enmienda de la Constitución, en la que se blinda la libertad de prensa.

A pesar de que este año era la primera vez que Trump asistía, es habitual que acudan el presidente y el vicepresidente. Quince mandatarios de los Estados Unidos han asistido a al menos una de ellas. El primero fue Calvin Coolidge en 1924. Desde entonces, el acto ha sufrido diversas crisis a lo largo de las décadas y ha sido cancelado hasta en cuatro ocasiones: en 1930 por el fallecimiento del expresidente William Howard Taft; en 1942, tras la entrada de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial; y en los años 2020 y 2021, debido a la pandemia de covid-19.

Las mujeres tenían vetado acudir al evento hasta 1962, cuando John F. Kennedy amenazó con no asistir hasta que se levantase dicha prohibición.

"Siempre se lleva a cabo el mismo procedimiento", explica Vidal. "Primero hay una recepción, luego llega el presidente, nos sentamos todos y comienza la cena. La presidenta de la Asociación de Corresponsales presenta al mandatario y, cuando termina la comida, llegan los discursos."

Según afirma la periodista, se trata de un evento muy propio de la capital, de lo que allí llaman "la burbuja de Washington": "Suelen llamarla 'Nerd Prom' ('la fiesta de graduación de los empollones')".

El presidente George H. W. Bush asiste a la cena anual de la Asociación de Corresponsales en 1989 Mark Reinstein/Corbis

A lo largo de los años, la Cena de Corresponsales ha enfrentado diversas críticas por su ostentosidad y por su aparente connivencia con el poder político. Algo que se ve reflejado en los eventos que se celebran a lo largo de la semana previos a la gala, en la que políticos, periodistas, empresarios y lobistas de la ciudad se codean: "Existe un debate respecto a esta tradición acerca de hasta qué punto es ético mantener relaciones sociales con las personas sobre las que informas", añade Vidal. Los que defienden este tipo de encuentros, explica, los entienden como una forma de destensar las relaciones, nunca fáciles, entre la Casa Blanca y la prensa.

La gala suele incluir un discurso del presidente, que combina humor con mensajes políticos, seguido del monólogo de un humorista invitado, en el que satiriza al mandatario, a los medios de comunicación y al establishment de la capital. Este año, sin embargo, no acudiría un cómico, sino el mago Oz Pearlman.

Trump y la prensa

"El discurso de Trump era esperado porque era la primera vez que acudía a la cena", explica Vidal. En su anterior mandato (2017-2021), el republicano rechazó asistir a todas sus citas anuales con la WHCA, con los que ha mantenido una relación tensa a lo largo de los años. Incluso había impuesto una prohibición a los miembros d su Administración para que tampoco acudiesen.

Este año, para facilitar que el presidente aceptase acudir, la asociación decidió sustituir el monólogo cómico por un espectáculo de magia, eliminando el componente político y satírico de la ecuación, algo que incomodaba a Trump. Finalmente, en marzo el republicano anunciaba que había aceptado la "amable" invitación de la agrupación, y justificaba el rechazo anterior a que, por aquel entonces, la prensa había sido "muy dura con él". Además, el líder de la Casa Blanca aseguró que pretendía pronunciar un discurso "muy crítico" con los medios de comunicación. Sin embargo, tras confirmar en junio que acudiría a la segunda velada, explicó que "no sabía si daría las mismas declaraciones".

Esta guerra del magnate con el "cuarto poder" estadounidense ha estado presente durante sus dos etapas. Incluso ha presentado varias demandas por difamación contra las coberturas de medios como The New York Times, CBS, ABC News, BBC o The Wall Street Journal, que publicó en exclusiva la felicitación de cumpleaños de Trump al delincuente sexual infantil Jeffrey Epstein. Además, ha protagonizado diversos encontronazos con periodistas, especialmente con mujeres.

La semana pasada, dos de las tres principales cadenas televisivas del país, NBC y ABC, además de la CNN, se negaron a transmitir a través de televisión, en horario de máxima audiencia, el discurso de Trump, centrado en la seguridad electoral y donde reafirmaba su teoría conspirativa sobre un supuesto fraude electoral en las elecciones que perdió contra Biden en 2020. El presidente afirmó que las cadenas que no habían transmitido el discurso formaban parte de una "conspiración" y que se les debería retirar la licencia.

Con motivo de este trato, 520 periodistas retirados, junto con grupos como la Society of Professional Journalists o el Committee to Protect Journalists, han exigido a través de un comunicado a la asociación que recrimine a Trump por sus ataques contra los medios. La carta ha sido organizada por la ex corresponsal de ABC News Lisa Stark y el productor Ian Cameron, y hace especial hincapié en las citaciones judiciales a los periodistas de The New York Times, que informaron sobre la seguridad del Air Force One regalado por Qatar: "Nuestro mensaje a la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca es ahora más urgente: defiendan con firmeza la libertad de prensa frente al Presidente”, afirma el texto. "Creemos que es hipócrita celebrar la Primera Enmienda frente al hombre que la ataca sin descanso”.

Seguridad

En uno de los apartados de su manifiesto, Allen analiza la seguridad del hotel y lo describe como un lugar con falta de controles efectivos. Consideraba que podía ingresar armado sin levantar sospechas. "Esta nueva edición tendrá medidas de seguridad extraordinarias", considera Vidal.

Los puntos de acceso son más limitados en el hotel Waldorf Astoria, la nueva ubicación de la cena, lo que facilitaría las labores del Servicio Secreto al concentrar la seguridad. Además, esta nueva localización se encuentra en un área, la Park Avenue de Manhattan, con una presencia policial fuerte, tanto de agencias locales como federales.

"También ha influido mucho otro incidente posterior", recuerda Vidal. "Poco después de la cena hubo otro tiroteo cerca de la Casa Blanca. Un hombre abrió fuego e hirió a un viandante. El Servicio Secreto logró neutralizar la amenaza, pero fue la confirmación definitiva de que era necesario reforzar aún más la seguridad presidencial". Las autoridades han decidido reforzar los alrededores de la residencia oficial del presidente, cerrando el perímetro que antes podían recorrer los turistas.