Las corresponsales de RTVE, testigos del intento de atentado contra Trump: "Hubo momentos de pánico y confusión"
- Había unas 2.000 personas que escucharon los disparos y vieron cómo evacuaban a Trump
- Los asistentes a la cena de corresponsales se refugiaron bajo las mesas: "Había sensación de peligro"
Era una cena de corresponsales en la Casa Blanca, la primera que accedía a celebrar Donald Trump como presidente de Estados Unidos tras no haberlo hecho ni el actual ni en el anterior mandato. El evento en el hotel Washington Hilton reunía a algo más de 2.000 personas entre miembros del Gobierno, embajadores y diplomáticos de varios países y periodistas. Entre ellos, las corresponsales de TVE y RNE Cristina Olea y María Carou, que relatan los momentos de "pánico" y "confusión" que se vivieron cuando unos tiroteos acabaron con la normalidad del evento y se confirmó un nuevo intento de atentado contra Trump, el tercero en menos de dos años.
El presidente aún no había pronunciado su discurso, aunque ya estaba en el estrado. "Estábamos comiendo el primer plato, la ensalada, y de repente se escuchan como cuatro o cinco disparos que yo, en el momento, no fui muy consciente de lo que eran porque sonaron como si fueran petardos o cohetes de feria", explica Carou, que añade que "al segundo, entró corriendo el equipo de seguridad, cerrando las puertas, y aparecieron los agentes del Servicio Secreto con sus rifles gigantes, con esos cascos y miras telescópicas que llevan".
En ese momento, "si a alguien le quedaba alguna duda de qué era el sonido que acabábamos de escuchar, se disiparon esas dudas enseguida", añade Olea.
Los disparos no procedían de dentro de la sala en la que estaban reunidos, sino de una contigua, donde se realizaban los controles de seguridad. Colle Allen, un californiano de 31 años, había intentado entrar en el evento armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos, y fue interceptado por los agentes. Se produjo un tiroteo por el que tanto éste como uno de los agentes resultaron heridos leves, y el agresor fue detenido. En cuestión de segundos, los agentes del Servicio Secreto se llevaban a Trump junto con el resto de autoridades para ponerlos a salvo.
Refugiados bajo las mesas: "La sensación de peligro corría por la sala"
Mientras todo esto sucedía, en el comedor "algunos buscaron refugio debajo de las mesas", explica Olea, quien previamente había estado sentada junto al director del FBI hasta que comenzaron los disparos.
"Fueron momentos de pánico, sobre todo esa sensación de peligro que corría de pronto por la sala y todos preguntándonos cómo podía haber ocurrido algo así, en un evento tan vigilado y con tantas autoridades", relata, y añade que fueron también momentos de "confusión": "Durante algunos minutos no teníamos muy claro qué estaba ocurriendo y si los disparos habían sido dentro de la sala o fuera, porque sonaron muy, muy cerca".
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Carou fue alguna de las pocas "inconscientes" que, en lugar de echarse al suelo, permaneció en su sitio "sin ser muy consciente de lo que estaba pasando". "Yo no me metí debajo de la mesa no por valentía, sino porque no tengo ese mecanismo mental automatizado para hacerlo. En este país, las personas están preparadas para los tiroteos, las preparan en el colegio y hacen simulacros y, en cambio, los corresponsales extranjeros, ignorantes un poco de eso, nos quedamos sentados".
"En unos diez minutos nos dijeron que el hotel era seguro y ya podíamos salir"
Olea destaca la impresión que le produjo el "silencio" una vez las autoridades fueron evacuadas, sin gritos ni movimiento. "Llegó un punto donde nosotros mismos nos dimos cuenta de que ya no había ningún riesgo de seguridad, porque la sala estaba sellada", explica en el Canal 24H Eduard Rivas, corresponsal de la Agencia Efe. Fue entonces, cuenta, cuando los periodistas se acercaron a los agentes de seguridad que custodiaban las puertas para preguntarles si podían salir: "En unos diez minutos, nos dijeron que el hotel era seguro y ya podíamos salir".
"En ese momento, todos echamos la mano al móvil para intentar contactar con nuestras redacciones y explicar lo que estaba pasando, pero no había cobertura de ningún tipo porque estábamos en un salón en el sótano y por los inhibidores de seguridad", cuenta Carou.
"La mayoría de periodistas nos quedamos allí porque, en un primer momento, nos dijeron que la cena iba a continuar y, por tanto, que el presidente todavía estaba en el hotel y seguía con intención de dar su discurso", añade Olea. En ese tiempo de espera, hasta que les comunicaron que finalmente el evento quedaba cancelado casi una hora después, les dio tiempo para ir "reconstruyendo poco a poco" los acontecimientos que habían ocurrido.
Carou relata una anécdota que vivió en el momento de abandonar el hotel: "Cuando salíamos, de repente había un zapato perdido, dorado con brilli brilli como con diamantes, que doy por hecho que alguien en el momento de confusión dijo 'me voy de aquí corriendo'. Y perdió su zapato, un poco como una cenicienta moderna".
Fueron convocados inmediatamente a una rueda de prensa en la Casa Blanca, en la que el presidente estadounidense dio detalles sobre el intento de atentado perpetrado por Allen, ya detenido. "Trump compareció con su pajarita y los periodistas seguían con su traje de gala", recuerda la corresponsal de RNE.
Dudas sobre la seguridad: "Entrar y moverse por el hotel era sencillo"
Trump explicó que el hombre estaba hospedado en el hotel. Entre los periodistas, surgían dudas sobre los protocolos de seguridad, tras un tercer intento de atentado que se producía "en uno de los eventos que reúne a más autoridades en una misma sala", recalca Olea. En ese mismo hotel, hace 45 años, ya se había producido otro intento de asesinato contra otro presidente estadounidense, Ronald Reagan, que acabó con un pulmón perforado y tuvo que ser hospitalizado.
"Cuando entrabas en el hotel, solo tenías que mostrar tu entrada para la cena o tu tarjeta que acreditaba que estabas alojado en el hotel, con lo que entrar en el mismo y moverse dentro del hotel era sencillo (...) bastaba con demostrar que tenías un motivo para estar ahí". Después, había un segundo control para entrar al comedor, "el típico arco en el que pitabas o no pitabas y te miraban el bolso que llevabas", explica Carou.
La corresponsal de RNE recalca la importancia de la seguridad en un evento en el que no solo estaba Trump, sino también su vicepresidente, JD Vance, que es "la persona que le tiene que sustituir en el cargo" si algo sucediera al presidente, lo que pone de relieve que era un evento en el que "se podría haber hecho mucho daño" si el atentado se hubiera producido.
Ahora que han pasado varias horas desde el incidente, los periodistas tienen una información más completa de lo sucedido. "Hoy quizá sea un poco más consciente de lo que ocurrió y me da un poco más de miedo, la verdad, haberlo vivido", concluye Carou.