Tercer atentado contra Trump en dos años, una cifra sin precedentes en Estados Unidos
- Trump, evacuado ileso de la cena de corresponsales de la Casa Blanca tras un atentado frustrado
- Desde 1865 se han producido intentos de atentado contra uno de cada cuatro presidentes de EE.UU.
El intento de atentado sufrido este domingo por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, es el tercer intento de magnicidio contra el líder republicano en los dos últimos años, una cifra sin precedentes en la historia reciente de este país.
Trump, que resultó ileso, fue evacuado después de que un hombre disparara fuera de la sala donde el presidente de Estados Unidos, asistía a la cena de gala en Washington. El individuo, Cole Allen, un californiano de 31 años, fue interceptado y detenido por el Servicio Secreto. Trump resultó ileso.
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Todo ocurrió en cuestión de segundos.
En pleno mitin, suenan disparos.
Trump, rozado por una bala, se lleva la mano a la oreja
y se echa al suelo, entre gritos de terror del público.
Los servicios de seguridad se abalanzan sobre él
para protegerlo.
Siguen sonando disparos.
Ahora, sabemos, también de los agentes
que logran abatir al tirador.
Al principio parecían fuegos artificiales.
La gente dudó,
pero enseguida nos dimos cuenta de que era algo muy grave,
cuenta esta testigo.
La gente se puso a rezar, chillaba.
Fue tremendo, añade esta otra.
El FBI ha identificado al atacante
como Thomas Matthew Crooks, de 20 años.
Vivía a una hora del lugar del ataque, en Pensilvania.
Están investigando sus motivaciones.
Pero ya califican lo ocurrido de intento de asesinato.
Disparó desde el tejado de un edificio cercano.
La policía confirma que entre el público
hay una persona asesinada y dos con heridas graves.
En el acto, también, algunos españoles,
como el corresponsal de EFE Guillermo Azábal.
Nos echamos al suelo.
El propio Trump,
los más de 10 000 asistentes, la prensa,
que estábamos apostados enfrente del atril del expresidente.
Poco después ya se levanta Trump y la gente pasa del terror
a ver ese puño en alto y a la euroforia.
Para la historia, las imágenes de Trump,
con la cara ensangrentada,
puño en alto en señal de fuerza y gritando: "fight" pelead.
La multitud, enfervorizada, aplaude el gesto y clama "USA",
Estados Unidos.
Personalidades de todo el mundo han condenado este ataque,
que irrumpe, con un fuerte impacto,
en la campaña de Donald Trump para volver a la Casa Blanca.
Hace menos de dos años, el 13 de julio de 2024, Donald Trump sufrió un atentado mientras pronunciaba un discurso en un mitin de su candidatura en Butler (Pensilvania). Tan solo sufrió una herida por bala en su oreja derecha, si bien un ciudadano perdió la vida y otro resultó herido. El autor del disparo, Thomas Matthew Crooks, un joven de 20 años, fue abatido.
Dos meses después, el 15 de septiembre, sobrevivió a otro intento mientras jugaba al golf en su club de West Palm Beach (Florida). El Servicio Secreto detectó a un hombre armado con un rifle apostado entre la maleza junto al campo. El sospechoso, Ryan Routh, de 58 años, huyó antes de abrir fuego y fue detenido posteriormente.
Además, el 12 de octubre de ese mismo año, un hombre armado, Vem Miller, de 49 años, fue detenido en el control de seguridad de un mitin de Trump en Coachella, California. Fue puesto en libertad el mismo día bajo fianza y negó cualquier intención de matar al expresidente.
Cuatro presidentes de EE.UU asesinados
Los recientes episodios contra Trump no son, sin embargo, una anomalía en la historia del país. Cuatro presidentes en ejercicio han sido asesinados a lo largo de la historia estadounidense: Abraham Lincoln en 1865, James A. Garfield en 1881, William McKinley en 1901 y John F. Kennedy en 1963. Una estadística que, según los Archivos Nacionales de EE.UU., equivale a que uno de cada nueve presidentes ha perdido la vida a manos de un agresor.
El primero fue Lincoln, abatido a quemarropa en el Teatro Ford de Washington por el actor confederado John Wilkes Booth mientras asistía a una función teatral. Le siguieron Garfield, tiroteado en una estación de ferrocarril de la capital por un aspirante a cargo público despechado, y McKinley, alcanzado por dos balas durante un acto público en Búfalo.
McKinley llegó a disuadir a los presentes de linchar a su atacante, pero murió una semana después, pues una de las balas nunca pudo ser extraída.
Kennedy cerró esta negra lista el 22 de noviembre de 1963 en Dallas (Texas), cuando el exmarine Lee Harvey Oswald le disparó desde un edificio cercano durante un desfile en automóvil descapotable.
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La pequeña ciudad de Butler en Pensilvania
es el último eslabón
en la historia de la violencia política de Estados Unidos,
en atentados contra presidentes, exmandatarios o candidatos.
4 presidentes fueron asesinados y ha habido 11 intentos fallidos.
El primer magnicio del país fue en un teatro de Washington.
Abraham Lincoln recibió un tiro en la cabeza en 1865.
Su agresor actuó por motivos políticos.
El más mediático y envuelto en teorías de la conspiración
fue el de John F. Kennedy, asesinado por un francotirador
cuando viajaba con un coche descubierto por Dallas.
Entre estos dos atentados
hay otros dos presidentes asesinados: Garfield y McKinley.
Ronald Reagan fue gravemente herido en 1981
cuando salía de una conferencia,
Roosevel esquivó dos intentos de asesinato
y a George Bush le lanzaron una granada desactivada
durante una visita oficial a Tiflis, la capital de Georgia.
Como Donald Trump,
otros candidatos han sido objetivo de la violencia política.
Robert F. Kennedy fue asesinado en Los Ángeles
y el republicano George Wallace quedó paralítico
durante su campaña presidencial.
Otro asesinato que conmovió a Estados Unidos,
fue el del activista de derechos humanos,
Martin Luther King en Memphis en 1968.
El atentado contra Trump
recuerda al que sufrió en 2018 Jair Bolsonaro
en la campaña para las presidenciales brasileñas,
cuando fue apuñalado en el abdomen.
En Europa, hace unos meses,
fue tiroteado el primer ministro eslovaco, Robert Fico,
y en julio de hace dos años
asesinaban en un mítin al exprimer ministro japonés,
Shinzo Abe.
Intentos de magnicidio
Esa violencia política no se ha limitado a los asesinatos consumados. Los Archivos Nacionales recogen que se han producido intentos de magnicidio contra uno de cada cuatro presidentes desde 1865.
Theodore Roosevelt sobrevivió en 1912 a un disparo en el pecho mientras pronunciaba un discurso en Milwaukee —el folio doblado del texto que llevaba consigo amortiguó el proyectil—, y Ronald Reagan fue gravemente herido en marzo de 1981 cuando John Hinckley Jr. le disparó a la salida de un hotel en Washington.
Los intentos fallidos suman también una larga lista. En 1950, dos nacionalistas puertorriqueños irrumpieron en Blair House, residencia provisional de Harry Truman; el agente Leslie Coffelt murió en el tiroteo, al igual que uno de los atacantes. Gerald Ford padeció dos intentonas en un mismo mes de 1975, y Bill Clinton estuvo en 1994 al margen de un hombre que descargó 29 proyectiles contra la verja norte de la Casa Blanca.