Enlaces accesibilidad

Greenpeace critica a España por destinar 5.000 millones a paliar la crisis de Ormuz sin apostar más por energías verdes

  • Los ecologistas creen que destinar 3.000 millones a bonificar el combustible incentiva el consumo
  • En un informe, la ONG insiste en que las crisis energéticas se repiten por la dependencia de energías fósiles
Coches en un parking.
Coches en un parking. GETTY IMAGES
RTVE.es

Las medidas del Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio que el gobierno de Pedro Sánchez aprobó en marzo de 2026 supone una "repetición del guión de la experiencia previa de la guerra de Ucrania" y, según afirma Greenpeace, ha contribuido a "incentivar un consumo aún mayor de combustibles fósiles".

Asegura la ONG ecologista que gran parte de los fondos, 3.000 millones del total de 5.000 del programa, se han destinado a rebajas de impuestos de la energía, así como a la subvención del consumo de gasolina y diésel. Recrimina las bonificaciones fiscales generalizadas al gas y los carburantes que califica de "medidas caras, regresivas y que incentivan el derroche energético en lugar de impulsar un cambio de modelo".

La ONG ecologista así lo concluye en el informe Rescate fósil o transición energética: España ante la crisis de Ormuz en el que analiza las medidas de protección de seis países del Unión Europea frente al impacto de la guerra en Irán.

"Dualidad" de la respuesta española

El documento señala que la respuesta española a esta crisis energética está marcada por la "dualidad". Por un lado, el plan impulsa "un rescate fósil" con las citadas rebajas fiscales. Por otro, también "ha incluido directrices orientadas a la transición ecológica" como, entre otras, las ayudas directas a la instalación de "climatización eficiente" o deducciones en el IRPF por la compra de coche eléctrico o instalación de puntos de recarga.

De los seis países analizados en su informe, solo Holanda -que aprueba en todos los indicadores-, España y Suecia han "movilizado los paquetes más ambiciosos orientados a la transición y alivio eléctrico". No obstante, la ONG ecologista cree que hay que ir más allá y destaca "el gran déficit de la respuesta europea se encuentra en las políticas de reducción de la demanda de combustibles fósiles y en la ayuda al campo para no depender de los fertilizantes importados".

Para acabar con la dependencia de la gasolina, el diésel o el gas, Greenpeace propone impuestos especiales a los vuelos VIP, suprimir trayectos aéreos innecesarios y un abono de transporte público y universal. Exige a los gobiernos la creación de una Reserva Estratégica de Almacenamiento Verde que incluiría baterías a gran escala y redes inteligentes. También, la rehabilitación masiva para lograr viviendas sin gas o romper con la dependencia del gas del sector agrario.