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Juicio caso Kitchen

El chófer de los Bárcenas habló a Villarejo de las grabaciones del extesorero del PP con Rajoy y Arenas

  • Tras repasar las declaraciones del excomisario García Castaño, el tribunal escucha las grabaciones de Villarejo
  • García Castaño dijo haber escuchado instrucciones de Martínez, Cospedal y comentarios de otros comisarios
El excomisario Enrique García Castaño, en una imagen de archivo de enero de 2020
El excomisario Enrique García Castaño, en una imagen de archivo de enero de 2020 EFE/Fernando Villar
RTVE.es/Agencias

El tribunal que juzga el caso Kitchen, la presunta operación parapolicial para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas, ha continuado con el visionado, por tercera jornada consecutiva, de las declaraciones que hizo ante el juez instructor un comisario implicado en la trama, Enrique García Castaño. En la grabación que se ha escuchado este miércoles en la sala de la Audiencia Nacional, García Castaño dijo que había escuchado comentarios de otros comisarios sobre instrucciones políticas relacionadas con el extesorero del PP Luis Bárcenas.

El que fuera jefe de la Unidad Central Operativa (UCAO) de la Policía Nacional, declaró en varias ocasiones en la fase de instrucción como investigado, pero después fue eximido del procedimiento por motivos médicos. Las declaraciones que prestó en instrucción se han admitido como prueba documental y se están reproduciendo, en sesiones que no se retransmiten en directo, pero que son abiertas a la prensa.

García Castaño escuchó "instrucciones políticas" y comentarios de comisarios

En 2020, respondiendo a los fiscales que investigaban este caso, García Castaño habló de "instrucciones políticas" de la Secretaría de Estado de Seguridad, entonces ocupada por Fernando Martínez, también acusado. Además afirmó haber escuchado hablar a varios comisarios e inspectores, ahora acusados, de instrucciones de la entonces secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.

García Castaño identificó entre ellos al ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Eugenio Pino, el inspector jefe Andrés Gómez Gordo o José Ángel Fuentes Gago. Todos ellos se sientan en el banquillo de los acusados, donde comparten espacio, entre otros, con el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, el excomisario José Manuel Villarejo o el exchófer de los Bárcenas, Sergio Ríos.

Más adelante, cuando la Fiscalía pidió datos a García Castaño para corroborar esos comentarios se desdijo: "olvídese lo que he dicho, olvídese lo que he dicho". Ante la insistencia del interrogatorio, García Castaño mantuvo un nombre, el de Andrés Gómez Gordo, que antes de trabajar en la Dirección Adjunta Operativa (DAO) fue responsable de seguridad del Gobierno de María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha y al que también implicó en el empleo de Ríos, como confidente.

Según su versión, Gómez Gordo manifestó que Cospedal tenía interés "en el famoso disco duro", pero también en las "relaciones de amistad" de Bárcenas dentro del PP, "la gente que en el PP tenía una relación íntima con Bárcenas".

El comisario insistió en que había instrucciones políticas de la Secretaría de Estado, que encabezaba Francisco Martínez, con el argumento que a él no se le ocurrían las cosas "así por que sí" y preguntándose qué autoridad tenía él o los "pobres funcionarios" que trabajaban con él.

La supuesta conexión política de la trama con el PP no se está juzgando en este procedimiento, después de que el juez instructor sobreseyese de forma provisional la investigación contra Dolores de Cospedal y el tribunal que enjuicia Kitchen se negase a reabrirla, tras pedirlo el PSOE.

Mensajes del ex número dos de Interior para pactar una estrategia común

García Castaño también reveló en su declaración que el exsecretario de Estado de Seguridad. Francisco Martínez, le mandó un mensaje en el que le proponía una estrategia judicial común y lo leyó.

En el texto Martínez decía que estaba dolido, que habían tenido amistad y podían haber hablado. "Yo solo estoy en la causa por tu declaración, por supuesto que no te deseo ningún mal, todo lo contrario, pregunto con frecuencia de tu salud a otros ya que tú dejaste de hablar conmigo, no sé de qué te convenció tu abogado o con qué te amenazaron esas dos alimañas. Lo cierto es que estando en tratamiento no tenías que ir a ratificar por cuarta vez lo mismo", indicaba Martínez.

Además, el exsecretario de Estado apuntaba a que él se defendería con argumentos y la pieza seguiría "creciendo". "Llamarán a Jorge como mínimo, te propongo hablar y hacer una estrategia común a través de los abogados para defender la legalidad que se hizo, lo que tú decidas", finalizaba este mensaje, que incluía una alusión al exministro del Interior Jorge Fernández Díaz.

A preguntas del fiscal, García Castaño apuntó que por "alimañas" Martínez se refería a los fiscales del caso: Miguel Serrano e Ignacio Stampa, todo ello en una declaración en la que insistió en que colaboraría "hasta el final" y para todo, para "lo bueno y lo malo".

Las declaraciones del excomisario durante la fase de instrucción tuvieron como consecuencia la imputación de Francisco Martínez y permitieron además conocer cómo operó presuntamente la trama: con el chófer de Bárcenas como confidente, clonando dispositivos del extesorero o con García Castaño entrando en el taller de restauración de la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, en busca de discos duros, que según dijo no halló.

La defensa de uno de los acusados, el ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Eugenio Pino, ha pedido anular estas declaraciones alegando un conflicto de interés porque García Castaño estuvo representado por un abogado del mismo bufete que el exmando policial pese a tener ambos intereses contrapuestos. El tribunal ha permitido reproducir las declaraciones y aún debe decidir sobre la nulidad.

El chófer de Bárcenas habló a Villarejo de grabaciones de Rajoy y Arenas

La siguiente prueba documental en el juicio del caso Kitchen ha sido la escucha de los audios incautados al excomisario José Manuel Villarejo. En esas cintas el exchófer de los Bárcenas, Sergio Ríos, advertía a Villarejo que el que entonces era su jefe, el extesorero del PP, guardaba dos grabaciones: una, con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en su despacho; y otra, con el senador Javier Arenas en Sevilla.

La conversación entre Villarejo y Ríos habría tenido lugar después de que el extesorero del PP ingresase en prisión provisional por el caso Gürtel, en junio de 2013.

Sobre la grabación del despacho, en la que aparecerían el extesorero y Mariano Rajoy, Ríos señala que Bárcenas amenazó con que tenía algo sobre María Dolores de Cospedal y ante la pregunta de Rajoy sostuvo que tenía guardado eso y mucho más. Villarejo insta entonces al chófer a "darle al tarro" para encontrar el 'pendrive' con esas conversaciones.

El chófer indicó además que el extesorero no le había enseñado esa grabación a nadie, porque "le sigue aguantando al presidente". En su declaración como testigo, Bárcenas se refirió a ambas grabaciones. Sin embargo el expresidente del Gobierno, que declaró como testigo en este juicio, las desmintió.

El chófer también le contó a Villarejo conversaciones que había tenido con "Andy", el inspector jefe Andrés Gómez Gordo, y que este le había preguntado si Bárcenas tenía algo contra "el Barbas", en alusión a Rajoy, y el conductor alude a un viaje de avión que supuestamente habría pagado Francisco Correa -empresario después condenado por Gürtel- en la campaña electoral de 2004. Gómez Gordo era el jefe de seguridad del Gobierno de María Dolores de Cospedal en Castilla-La Macha y según la investigación era la otra persona que, con Villarejo, controlaba al chófer.

Durante esta conversación Villarejo atribuye a una "traición" de Alberto Ruiz Gallardón, entonces ministro de Justicia, la entrada en prisión de Bárcenas, que explica por una supuesta intención de José María Aznar de lograr que el PP convocase un congreso extraordinario, que después se habría echado atrás, según este agente.

El conductor, por su parte, relata el arrepentimiento del extesorero por haber dejado el escaño convencido por otros miembros del PP o las precauciones que este tomaba para evitar ser espiado, por ejemplo llevando inhibidores. También le cuenta al comisario el estado de salud o la medicación que tomaba la esposa de Bárcenas, Rosalía Iglesias.

En un punto, cuando el chófer habla de su futuro, Villarejo le tranquiliza y le dice que su identidad no la "la conoce prácticamente nadie" y que tampoco la gente le conoce a él. "Yo no existo", dice Villarejo, antes de que estallase el caso que lleva su nombre y del que Kitchen es una pieza separada.

Conversaciones entre Villarejo y el secretario de Estado

La sala ha escuchado, además, dos conversaciones mantenidas en 2013 y 2014 entre Villarejo y el entonces secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, también acusado.

En la primera, Villarejo le dice al número dos de Interior que Pinocho -como se refería al inspector jefe Manuel Morocho- estaba haciendo un informe sobre "Merino", que preocupaba a "El Asturiano", como apodaba a Mariano Rajoy.

Hablan entonces de los diferentes destinos que se le han ofrecido a este inspector, y Martínez dice: "Este inspector que manda más que nadie ya me toca a mí los cojones".

En una segunda conversación, Villarejo se queja al secretario de Estado de que el entonces jefe de Asuntos Internos Marcelino Martín Blas ha ordenado un informe sobre policías, incluido Carlos Salamanca y él mismo, por orden del fiscal José Grinda y al margen del juez instructor y anuncia que va a buscar información sobre este fiscal, y sobre supuesta pederastia, y le va a hacer famoso.

Villarejo habló además también de la guerra interna entre Dolores de Cospedal y "la Pequeñita", como denominaba a la entonces vicepresidente Soraya Saénz de Santamaría. Estos audios fueron aportados a la causa por la Fiscalía Anticorrupción, después de que el empresario Javier Pérez Dolset, que tiene varias causas abiertas en su contra, los facilitase a la Justicia. Este empresario tenía las grabaciones porque un hombre disfrazado le dio los archivos encriptados, que él descifró, según sostuvo en su declaración como testigo en este juici

La reproducción de la prueba documental está llevando más tiempo del previsto inicialmente y se extenderá a la próxima semana, que será la octava de este juicio. Hasta que esta fase no termine no comenzarán a declarar los diez acusados en esta causa.