Teherán reabre el estrecho de Ormuz pero Trump mantiene el "bloqueo naval" para los barcos que operen en Irán
- El presidente de EE.UU. condiciona el fin del bloqueo a que haya acuerdo con Teherán
- Netanyahu avisa de que el trabajo en el Líbano no ha acabado y Trump le "prohíbe" bombardear
- Sigue la última hora del conflicto en Oriente Medio
El Gobierno de Irán ha proclamado que el estrecho de Ormuz queda "completamente abierto" durante el alto el fuego de diez días que pactaron la víspera las administraciones del Líbano y de Israel, un hito que se ha apresurado a celebrar el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aclarando no obstante que el "bloqueo naval" impuesto por el país norteamericano seguirá en vigor hasta que haya un acuerdo con Teherán.
"En línea con el alto el fuego en el Líbano, declaramos completamente abierto el paso de todos los buques comerciales por el estrecho de Ormuz", ha anunciado en un inicio el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, que ha matizado que este gesto se limita por ahora al "periodo" de duración de la tregua. Una fuente del régimen citada por la televisión oficial ha aclarado que el tránsito de barcos militares seguirá vetado.
Trump, por su parte, ha recogido el guante y ha subrayado que "Irán acaba de anunciar que el estrecho de Ormuz está completamente abierto y listo para pasar", en una batería de mensajes públicos en los que ha llegado a asegurar que Irán ha accedido a no cerrar este paso "nunca más", extremo este último sobre el que Teherán no se ha pronunciado. Asimismo, ha declarado que "Irán, con la ayuda de Estados Unidos, ha retirado o va a retirar todas las minas marítimas" que habrían sido colocadas en esta ruta.
En estas primeras reacciones, el magnate ha avisado de que "el bloqueo naval (estadounidense) seguirá aplicándose por completo en lo que respecta a Irán", dando a entender que Estados Unidos seguirá sin permitir el tránsito de buques que zarpen desde puertos iraníes o quieran atracar en ellos. Washington no levantará la mano hasta que la "transacción" con Teherán esté completa "al cien por cien", ha advertido Trump, que confía en poder avanzar "rápido" porque "la mayoría de los puntos ya están negociados".
Fuentes oficiales citadas por varias agencias iraníes ya han avisado de que, si Estados Unidos mantiene su bloqueo, Irán lo entenderá como una violación de alto el fuego y volverá a cerrar el paso a los cargueros comerciales. Según el Mando Central de las Fuerzas Armadas norteamericanas, desde que comenzaron a aplicar las restricciones "cero buques" han cruzado el paso y 19 han acatado órdenes para "dar la vuelta y regresar a Irán".
Una futura misión impulsada desde Europa
El estrecho de Ormuz se ha convertido para ambas partes en una herramienta de presión política y económica. Por este angosto paso transita alrededor del 20% del petróleo mundial, por lo que el cierre, decretado en un inicio por Teherán, se tradujo de manera casi inmediata en una subida de precios que ha terminado por revertir en última instancia en el precio de productos finales como la gasolina o el diésel.
El alto el fuego de dos semanas entre Irán y Estados Unidos no ha implicado plenas garantías para la navegación, a la espera de que las partes se citen supuestamente para una segunda cita en Pakistán. Alrededor de medio centenar de países se han citado a una cumbre virtual impulsada por el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer, centrada en Ormuz.
El Elíseo ha servido de sede y hasta allí han acudido también el canciller de Alemania, Friedrich Merz, y la jefa del Gobierno de Italia, Giorgia Meloni. Al término de la cita, los cuatro líderes han participado en una comparecencia conjunta sin preguntas en la que se han mostrado satisfechos por las noticias sobre una supuesta reapertura de Ormuz. Según Macron, ésta debe ser "incondicional" e "inmediata", habida cuenta de las consecuencias, "muy graves", que acarrea para "todo el planeta y la economía mundial".
Merz, Macron, Starmer y Meloni asisten en el Elíseo a una cumbre sobre el estrecho de Ormuz Jeanne ACCORSINI / POOL / AFP
Starmer ha anunciado que la próxima semana un grupo de países volverán a verse para comenzar a elaborar en firme una futura misión internacional "estrictamente pacífica y defensiva" para proteger la libertad de navegación en la zona. Llegará, ha dicho, "en cuanto las condiciones lo permitan", sin ceñirse a ningún calendario preciso que pueda saltar por los aires en vista de la inestabilidad que aún impera en Oriente Medio.
Merz ha planteado incorporar a Estados Unidos a esta iniciativa, aunque desde Washington Trump ha instado a sus socios de la OTAN a mantenerse "alejados" de Ormuz salvo que "quieran cargar sus barcos de petróleo". De esta manera, ha vuelto a recriminarles que no le brindasen la ayuda que reclamó en los primeros compases de la guerra para garantizar militarmente el paso de barcos por el estrecho.
Por su parte, del lado de la ONU, el secretario general, António Guterres, ha resaltado que la reapertura de Ormuz supone "un paso en la dirección correcta" y ha emplazado a todas las partes a respetar la libre navegación. Confía en que este gesto, sumado al alto el fuego entre líbano e Israel, contribuya a "crear confianza" entre los distintos gobiernos y a "reforzar" el diálogo auspiciado por Pakistán entre Estados Unidos e Irán.
Netanyahu avisa de que "no ha concluido el trabajo"
El anuncio de Teherán sobre Ormuz nace ligado a la tregua entre el Líbano e Israel, que entró en vigor en la medianoche del jueves al viernes, con dudas por el respaldo que le daría la milicia chií Hizbulá y entre acusaciones cruzadas de incumplimiento. El Ejército libanés ha acusado a las fuerzas israelíes de seguir lanzando ataques y ha recomendado a la población del sur del Líbano que no vuelva por ahora a sus hogares, a la espera de que la situación se estabilice.
El conflicto, que ha dejado más de un millón de desplazados, estalló a principios de marzo, al albor precisamente de la escalada bélica en Irán, iniciada el 28 de febrero con los bombardeos israelíes y estadounidenses. Trump aspira no sólo a apaciguar el frente libanés, sino a lograr una reunión inédita entre el presidente libanés, Joseph Aoun, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a quienes ha invitado a la Casa Blanca.
Israel no tiene previsto retirar tropas y mantendrá una "zona de seguridad reforzada" que se extenderá a una distancia de hasta diez kilómetros de la frontera. Netanyahu, que ha reconocido que fue Trump quien le pidió el alto el fuego, ha resaltado este viernes los "logros monumentales" de la ofensiva, sin darla por terminada. "El Hizbulá de hoy es una sombra de lo que fue", pero "no hemos concluido el trabajo", ha dicho, dispuesto a erradicar todas las "amenazas" que supuestamente restan en materia de cohetes y drones.
La meta última, ha añadido, pasa por "desmantelar" Hizbulá, para lo cual está dispuesto a dar "una oportunidad" al Gobierno libanés. "Una de nuestras manos sostiene un arma. Nuestra otra mano está tendida hacia la paz", ha sentenciado.
Sin embargo, y pese a que según Trump los dos frentes no están vinculados "de ninguna manera", el mandatario estadounidense no parece dispuesto a poner en riesgo los supuestos avances con Teherán, por ejemplo el que le permitiría "conseguir todo el polvo nuclear iraní", por lo que pueda pasar en el contexto libanés. Está dispuesto a resolver "de una manera adecuada" la "situación de Hizbulá", pero ha advertido de que "Israel ya no bombardeará Líbano". "Estados Unidos les prohíbe hacerlo. ¡Ya basta!", ha zanjado.
Casi 2.300 muertos por el conflicto en Líbano
El Ministerio de Sanidad libanés estima que unas 2.300 personas han muerto como consecuencia de la última ola de ataques israelíes, según el balance recogido por la agencia oficial de noticias. El presidente Aoun ha reconocido el "sacrificio" de los ciudadanos en este conflicto, en un discurso a la nación, el primero desde la entrada en vigor del alto el fuego, con el que ha reiterado la mano tendida al diálogo con Israel, un país con el que aspira ahora a sellar una paz de fondo que sería histórica.
Ni Netanyahu ni Aoun han aclarado a estas alturas si aceptarán la invitación de Trump para viajar a Washington ni cuándo se produciría esta cita, pero el presidente libanés ha aprovechado su alocución para marcar una serie de líneas rojas. La paz que reclama Beirut pasa, entre otras cosas, por la retirada plena de los militares israelíes, y ha advertido de que el Líbano no renunciará a sus "derechos", por ejemplo renunciando a parte de su territorio soberano.
Hizbulá, entretanto, promete seguir "vigilante" y se reserva el derecho a responder si la parte israelí no acata el parón bélico.