La guerra que libran Israel y Estados Unidos ha salpicado de lleno a las petromonarquías del Golfo, que se han convertido en objetivo. Desde que estalló el conflicto Irán ha bombardeado plantas petroleras, de gas y puertos de exportación en Arabia Saudí, Kuwait, Bahrein, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Omán... también bases estadounidenses en la región. Teherán acusa a estos países de prestar sus bases al ejército estadounidense para lanzar ofensivas contra su territorio, aunque estos lo niegan. Sin embargo entre ellos existen discrepancias sobre la posición que deben adoptar frente a los ataques iraníes: Emiratos y Bahrein son partidarios de unirse a Estados Unidos para desbloquear el Estrecho de Ormuz; Arabia también es partidaria de responder con mano dura, mientras que Kuwait pide contención y Qatar y Omán apuestan por la diplomacia y el diálogo.