El precio de la energía sube un 7,5% por la guerra en Irán, pero aún no contagia al resto de productos
- Las subidas de los carburantes se compensan en marzo con las rebajas fiscales y el abaratamiento de la luz
- Los bienes industriales suben ligeramente y los alimentos frescos incluso bajan de precio respecto a febrero
El impacto inicial de la guerra en Irán en el coste de la energía en España ha sido intenso, pero contenido: el precio de los productos energéticos aumentó en marzo un 6,8% respecto al mes anterior y hasta un 7,5% en tasa interanual, una subida notable pero muy por debajo del 60,9% que se registró tras el estallido de la guerra en Ucrania, en marzo de 2022. Ese incremento, además, no se ha trasladado aún al resto de precios de la economía española: los bienes industriales apenas se encarecen un 0,8% y los alimentos frescos -un sector muy expuesto a las subidas de los carburantes o de los fertilizantes-, un 4,8% respecto al año pasado, aunque en tasa mensual incluso se abaratan un 0,4%.
Así se desprende de los datos del Índice de Precios al Consumo (IPC) avanzados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que desde este año incluye en su cálculo adelantado las tasas de variación de una decena de grupos especiales, entre ellos el de productos energéticos, que comprende la gasolina, el gasóleo, el gas, los hidrocarburos licuados -como el butano-, los combustibles para uso doméstico y la electricidad. En conjunto, representan casi el 9% de la cesta de la compra y, a falta de conocer el desglose por productos cuando se publique el dato definitivo, su evolución agrupada muestra que, pese a que los precios internacionales de la energía se han disparado por la guerra, el golpe sobre la economía española se ha amortiguado de inicio.
"Es un impacto contenido, de momento, esto no se puede comparar con Ucrania", corrobora Manuel Hidalgo, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide e investigador en EsadeEcPol, aunque advierte que aún no se perciben todos los efectos: "Es evidente que hay un coste fundamental que ha subido mucho y, por muchas medidas que tomes, el impacto va a existir. La incertidumbre es qué se va trasladar al consumidor, porque va a depender de lo que duren estos vaivenes".
Descenso en el precio de la luz
Por ahora, el índice general de precios en España ha subido al 3,3% interanual en marzo, un punto más que en febrero, lo que representa una desviación significativa, pero todavía moderada, gracias a varios factores que han contribuido a frenar ese encarecimiento de la energía. En primer lugar, el abaratamiento de la electricidad, del que aún no se proporcionan datos en el IPC adelantado, si bien el INE indica en su nota de prensa que hay "un descenso de la electricidad, menor que el del año pasado", cuando la luz bajó un 5,6% en tasa mensual.
En ese abaratamiento influyen aspectos como la mayor proporción de generación renovable, que limita la dependencia del gas, el nuevo diseño de la tarifa regulada de la electricidad, que reduce la volatilidad, o la contención de precios que se observa, por el momento, en los contratos libres. "Las cinco grandes comercializadoras, que cubren casi el 85% del mercado, no han subido los precios", explica Rafael Salas, investigador del Instituto Complutense de Análisis Económico, donde han elaborado una herramienta de seguimiento casi diario de los precios energéticos.
Su estimación, en este sentido, apuntaba a un incremento del 1% en el precio de la luz, pero incluso con un descenso como el finalmente registrado, Salas señala que no explicaría más que una décima, a lo sumo, de la variación de los precios. A su juicio, tiene más peso en la contención de los precios energéticos un segundo factor, las rebajas fiscales aprobadas por el Gobierno y, en concreto, la reducción al 10% del IVA sobre la gasolina y el gasóleo.
Las rebajas fiscales en los carburantes amortiguan la subida
"Han afectado mucho, desde el domingo pasado se aprecia en el análisis diario. Especialmente en las gasolinas, donde se ha trasladado al precio casi un 84% de la reducción, y un 80% en el diesel. Es mucho en ambos casos, yo estoy sorprendido, parece que ha funcionado la competencia", subraya el experto del Instituto Complutense, que avanza que esas rebajas, convalidadas ya por el Congreso desde este jueves, "probablemente se noten más el mes que viene, porque en este solo han actuado un tercio del mes. En abril van a actuar al cien por cien y sobre la media de marzo, que está más elevada".
"Las medidas han conseguido efectivamente moderar algo el impacto", coincide Manuel Hidalgo, aunque señala que las rebajas fiscales tienen contraindicaciones, como que una parte se la apropian las distribuidoras. Y, sobre todo, señala que no serán indefinidas, porque no es sostenible: "Algún día serán revertidas y el impacto lo tendrás que asumir igualmente".
Lo cierto es que, incluso con las rebajas fiscales, el precio medio de la gasolina ha aumentado un 5,4% desde el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán que supuso el inicio de la guerra y el del gasóleo se ha disparado un 22,8%, según la estimación de DatosRTVE a partir de los datos de las estaciones de servicio que ofrece el Ministerio para la Transición Ecológica a través del Geoportal Gasolineras. Este viernes, en el inicio de la operación salida de Semana Santa, la gasolina 95 cuesta de media 1,56 euros por litro y el diesel se paga a 1,765 euros por litro.
Contención en el conjunto de los precios
Los datos del IPC avanzado de marzo, revelan, en cualquier caso, que el impacto de la guerra más allá de los precios de la energía todavía es limitado. Si se observa el índice general sin los productos energéticos, que muestra la evolución de la cesta de la compra eliminando el efecto directo de los precios de la energía, se ha situado cuatro décimas por debajo del IPC general, al mantenerse en el 2,9% interanual, exactamente la misma tasa que presentaba en febrero.
Asimismo, la inflación subyacente, que elimina del índice general tanto los productos energéticos como los alimentos frescos para medir la inflación evitando la volatilidad que introducen esos artículos, se mantiene en la misma tasa interanual del mes pasado, con un alza del 2,7% respecto a doce meses antes. Sin embargo, esa contención se sostendrá solo si la guerra no se extiende en el tiempo.
"Las medidas económicas no se pueden mantener mucho tiempo, porque tienen un efecto sobre las finanzas públicas, y si la guerra durase mucho, entraríamos en una dinámica totalmente distinta", reconoce Rafael Salas, que recuerda que puede llevar meses recuperar la normalidad del suministro energético que pasa por el estrecho de Ormuz. También Manuel Hidalgo avisa de que, pase lo que pase en Oriente Medio, "durante una ventana de tiempo va a haber una subida de precios", si bien "la diferencia estriba en si el traslado a los costes es temporal o un escalón permanente. No estamos ante una guerra enquistada, como en Ucrania, y los mercados descuentan que va a durar poco, pero se puede enquistar".