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En el taller de Yolancris: así se hizo la colección de costura, la primera que la firma enseña en la pasarela

Desfile de Yolancris en Madrid Fashion Week
Una modelo de Yolancris A. Pérez Meca Europa press

Impecable. El trabajo que hace Yolanda Pérez, alma mater de Yolancris, es impecable. Pocas firmas españolas tienen este nivel de perfección y menos todavía han sabido conjugar costura y modernidad, aunque en su caso es mejor decir que sabe hilvanar artesanía y rock.

RTVE habla en exclusiva con la modista. Nos recibe primero en el taller, ese laboratorio del que salen las bellezas que vemos en la pasarela, en la alfombra roja, en una boda, en una fiesta o colgando del armario de una mujer que aprecia el preciosismo y la brillantez con la aguja.

La costura de Yolancris

Es la primera vez que la firma catalana muestra una colección de costura en Madrid. En los desfiles anteriores de MBFWM vimos su boho, su línea más conocida y celebrada, hasta ahora. "Queremos enseñar la otra parte que hacemos en el taller, que es la que vendo en París", dice entre vestidos fabulosos que cuelgan de los burros. A partir de hoy su legión de seguidoras (y seguidores) van a querer más, es lo que tiene la autoexigencia: tú quieres más y todos quieren más.

Entrar en el taller es viajar en el tiempo a la era dorada de la costura, a los días en los que el ritmo era más lento y la aguja cosía lentamente, afinando, 'bordando' cada pieza. Quizá la diferencia esté en el estilo: Yolanda trabaja con total libertad respetando solo los límites que se autoimpone.

Las agujas de la Alta Costura

Cada vestido es una historia, o varias. En esta colección hay precisas y preciosas referencias el arte, a Barcelona, al Modernismo y a los maestros de la Alta Costura: Cristóbal Balenciaga, Gabrielle Chanel, Jean Dessès, Madeleine Vionett... Hay vestidos que te llevan a los fabulosos 20, a los elegantísimos 30, a los glamurosos 50.

Los bordados y las aplicaciones llevan un laborioso trabajo: cada pieza se trabaja con esmero, moldeando cada pétalo de las flores, cada hoja, cada tallo. No hay texturas sencillas, no hay minimalismo. Hay poder: algunos vestidos llevan varias capas de bordados, encajes y filigranas. "Este encaje de Volart se hace en máquinas que vienen de la Segunda Guerra Mundial, son una de nuestras señas de identidad".

Desfile de Yolancris en Madrid Fashion Week

Diseño de Yolancris A. Pérez Meca Europa press

Un nuevo patrón

Los escotes suben ligeramente y se redondean, los bajos suben y rozan los tobillos e incluso llegan a quedarse por debajo de la rodilla. Pero lo largos rozan el suelo y 'barren' las pisadas con un liviano movimiento. Las siluetas varían, jugando a acariciar el cuerpo. En esta colección se han trabajado mucho los volúmenes, potenciando una nueva feminidad. "Hay una silueta que llamo bombonera, por la forma, que es como una copa al revés, es muy elegante y estiliza mucho", dice señalando un delicioso vestido negro de organza plisada que parece una escultura.

Los plisados se desarrollan a lo largo de la colección, a veces por completo y otras veces en un pequeño detalle. Otra de las novedades es la introducción del corpiño, pero llevado al estilo de la casa. "No me gustan, no los hago nunca, pero aquí sí me encajaba".

Blanco, negro y metal

Los tejidos contrastan, desde los tules de seda a los terciopelos hay una gran variedad de texturas, algunas son caprichosas y se logran con las superposiciones o las aplicaciones. Hay mucha lana y tweed, perfectos para las chaquetas y abrigos. La nobleza y riqueza de los tejidos aporta un lujo elegante, fácil de llevar. Es muy interesante la paleta de color: reducida, concreta, certera y muy elegante. Blancos poderosos y negros seductores, y también oro en distintos acabados. Mate y brillo que se alternan en el desfile, sorprendiendo.

El desfile es el clímax, el momento de soltar la colección y entregársela al público, que va descubriendo la colección vestido a vestido. La luz es perfecta y se aprecia la belleza del tejido, la firmeza del patrón, el acertado uso del color. El aplauso, en este caso ovación, es la primera recompensa al esfuerzo. Luego viene lo difícil, vender dentro y fuera: la colección viajará para llevársela a las clientas que tiene en varios países.

Desfile de Yolancris en Madrid Fashion Week

Diseño de Yolancris A. Pérez Meca Europa press

Desfile de Yolancris en Madrid Fashion Week

Diseño de Yolancris A. Pérez Meca Europa press

Desfile de Yolancris en Madrid Fashion Week

Diseño de Yolancris A. Pérez Meca Europa press

Desfile de Yolancris en Madrid Fashion Week

Diseño de Yolancris A. Pérez Meca Europa press

Desfile de Yolancris en Madrid Fashion Week

Diseño de Yolancris A. Pérez Meca Europa press

Desfile de Yolancris en Madrid Fashion Week

Diseño de Yolancris A. Pérez Meca Europa press

Desfile de Yolancris en Madrid Fashion Week

Diseño de Yolancris A. Pérez Meca Europa press

Más moda

Con esta jornada, que arrancó la firma Schlesser, termina la primera parte de Mercedes-Benz Fashion Week que da paso a EGO. Una edición en el que destacan los trabajos de Erroz, presentado en Ifema. Antes vimos Acromatyx, JCPajares, Baro Lucas, Mans, Ernesto Naranjo y ManéMané, que celebraron sus desfiles en el Palacio de Fernán Núñez, y Teresa Helbig, que nos citó en el Teatro Infanta Isabel. Juan Vidal y Pedro del Hierro optaron por el Palacio de Cibeles.