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Teresa Helbig saca las plumas y echa a volar con sus cisnes salvajes en el Teatro Infanta Isabel

Desfile de Teresa Helbig en Madrid Fashion Week
Carrusel de Teresa Helbig Europa press

Los aniversarios son una buena excusa para echar la vista atrás. Teresa Helbig celebra tres décadas de profesión y nos regala su álbum de recuerdos. Algunos están en Poble-sec, allá por los setenta, cuando iba al Paralelo con su tía María. En aquel lugar fascinante, un antídoto para la España gris, comenzó su historia de amor con el teatro. Hoy nos cita en el Teatro Infanta Isabel de Madrid y nos recibe envuelta en una nube de plumas, porque las plumas le llevan a otro recuerdo. "La colección es una respuesta a la pregunta qué nos ponemos para ir al teatro de variedades. Yo recuerdo el travestismo, a Lina Morgan, el olor de los camerinos, las faldas muy cortas, todo muy corto... todo despertaba en mí una sensación maravillosa y es lo que he trasladado a la colección. Las plumas están muy presentes porque mi primer vestido, el vestido uno de Teresa Helbig, estaba hecho con 800 plumas de color champagne, y yo creo que la pluma me dio alas".

Y tanto. Voló alto, pasó por Madrid donde se empoderó y coronó como una grande de la costura, y voló a París, a Nueva York, Londres, Los Ángeles... "He estado cuatro temporadas sin hacer desfile en Madrid, que son dos años, y vuelvo, mira, en este teatro tan antiguo, vuelvo al teatro". Y lo hace con un desfile que es casi una representación de su vida, con looks de aire casi infantil, como la niña que fue, y looks de mujeres, fuertes y valientes, como lo es ella hoy.

Desfile de Teresa Helbig en Madrid Fashion Week

Diseño de Teresa Helbig

Celebrar el oficio, les petites mains

Helbig echa mano de recuerdos para contextualizar la colección, para dar 'de comer' a la prensa. Pero no se deja amarrar por la nostalgia, todo lo contrario: suelta hilo y tiene la vista puesta en lo que va a venir, que es mucho y lo irá contando poco a poco. Dosificando la información como se hace con el perfume bueno, poc a poc.

El desfile no ha sido un desfile, ha sido una representación, un obra en tres actos. Helbig da un paso atrás para dar protagonismo a su equipo, ha cambiado el yo por el nosotras. Cada vestido es una celebración de lo que se hace en el taller, cada pieza es una oración de lo que se siente, y sufre, en el taller. En su colección no hay magia ni fantasía, hay trabajo, esfuerzo, oficio. Pasión por la costura, por el buen hacer, por crecer, por estar en la cima. Hay sublimación, respeto y, sobre todo, hay costura. Helbig entrelaza la historia con la diversión, la costura tradicional con el placer, la labor de las manos que ejecutan con el resultado que vemos en la pasarela.

Desfile de Teresa Helbig en Madrid Fashion Week

Diseño de Teresa Helbig

Los cisnes salvajes

El punto de partida, y eje de la colección, es el cuento Los cisnes salvajes, de los Hans Christian Andersen, y destaca un vestido de raso con una cascada de retales que están serigrafiados con textos del cuento. Otro que llama la atención es un vestido de "princesa canalla" realizado con cien metros de tul para formar una enorme capa campana. La narrativa del desfile ocurre desde la noche a la madrugada, y las salidas se suceden por tramos de color, desde el azul y gris, al rosa para terminar en el blanco crudo. Hay piezas muy llamativas como la capa y la bómber, ambas con capucha, hechas de pelo teñido en varios tonos tímidamente oscuros. También la chaqueta y la falda realizadas con cintas de raso, y un bello vestido bordado a mano con lacitos y pequeños cisnes, un motivo que recorre la colección.

Desfile de Teresa Helbig en Madrid Fashion Week

Diseño de Teresa Helbig

Un abrigo de piel de anguila

En un taller centenario de Galicia ha encontrad los artesanos que necesitaba para hacer un trenzado con cintas de raso que te deja con la boca abierta: parece una escultura, una estructura con personalidad propia. Igual que el abrigo largo, muy largo, confeccionado uniendo tiras de piel de anguila, tintadas del gris que lleva la colección. Vemos piezas de prêt-à-porter como el vestido drapeado con 'chupa' azul que convive con dignidad con un vestido de gasa decorado con puntillas antiguas que vienen de Calais. Hay guiños a lo british y Helbig juega con texturas masculinas para hacer un abrigo de lana, bordado con cisnes, que contrasta con la capa de plumas.

Desfile de Teresa Helbig en Madrid Fashion Week

Desfile de Teresa Helbig

Reinventar la costura

Al hacer el desfile en el escenario y patio de butacas del Infanta Isabel ha recurrido a una coreografía teatral, perfecta para ver todo su trabajo junto y ver las transiciones de color. Hay que remarcar la bandera de tejidos, suaves, delicados, etéreos, como las gasas que parecían flotar mientras las modelos caminaban entre el silencio del público. Luego están los bordados artesanales que tienen la firma de la casa, esa que está marcada por la excelencia y genialidad. Las modelos parecían hadas salidas de un cuento, su cuento. Helbig lo escribe con cada colección y lo ilustra con cada desfile. Es el cuento de sus mujeres, de las Helbig que trabajan en el taller y de las Helbig que llevan sus vestidos. Pero sobre es todo es un celebración del oficio y un homenaje, tan sentido como divertido, a la pluma.

Antes vimos los desfiles de Pedro del Hierro y Juan Vidal, con los que arrancó Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Esta pasarela pasará por el Palacio de Fernán Nuñez antes de saltar a Ifema, que acogerá los desfiles de los días 20, 21 y 22 de marzo. Antes fue Omoda Madrid es Moda, con desfiles como los de Duyos en el Instituto Cervantes, el de Navarrete en el Teatro Albéniz y Devota&Lomba en la Casa de la Arquitectura.