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Pódcast - Esto merece una explicación

Tras el rastro de un AVE: volver a viajar en alta velocidad un mes después del accidente de Adamuz

  • Uno de los pasajeros del Alvia accidentado en Adamuz vuelve a tomar un mes después un tren de alta velocidad
  • José María Galán narra cómo además de médicos y psicólogos, la naturaleza, los animales y la escritura son sus principales atenciones estos días
Ilustración de una vía de tren azul sobre un fondo amarillo, con huellas de aves y vegetación abstracta a los lados. Se observa el logotipo de un programa de radio y el título "TRAS EL RASTRO DEL AVE".
JUANJO CUBERO

José María Galán ha llegado con tiempo a la estación de Atocha. Allí ha hecho sentado algunos ejercicios de respiración profunda. Ahora espera de pie, con una mochila al hombro, una bolsa de rafia entre sus piernas y la vista puesta en una pantalla. En su mochila guarda dos billetes de tren. Los dos tienen el mismo asiento: 13 A. Uno es el del AVE que va a coger ahora. El otro es del Alvia que tomó hace exactamente un mes, pero que nunca llegó a Huelva. Chocó con otro tren, un Iryo que subía a Madrid, a la altura de Adamuz, en Córdoba. 46 personas murieron en el accidente y cientos de pasajeros sufrieron heridas físicas y psicológicas muy graves.

José María lleva dos días cumpliendo un plan: repetir la misma rutina de aquellos días previos al 18 de enero. Ese plan tiene una última parada hoy: volver a tomar un tren de alta velocidad. Necesita darle a su cuerpo una experiencia totalmente contraria a la que sufrió aquella noche.

"Vengo del otro tren: del Alvia"

El choque entre el Iryo y el Alvia ocurrió, según las investigaciones, a las 19 y 43, pero media hora después, los servicios de emergencia aún no habían llegado al lugar en el que se encontraba el Alvia. Lo extraño es que los pasajeros del este tren, incluido José María, veían desde hacía un rato, a lo lejos, unas luces naranjas, azules y verdes. Les hacían señales con sus móviles, pero, por alguna razón, esas luces nunca estaban más cerca. Galán tomó entonces una decisión: se calzó sus botas y se echó a andar cerca de la vía al encuentro de esas luces lejanas.  Recorrió en oscuridad unos 800 metros y llegó al lugar en el que estaban esas luces. Pertenecían a los vehículos de los servicios de emergencia, bomberos y Guardia Civil.

—¿De qué vagón viene usted? — Le preguntó un agente de la Guardia Civil.

— Vengo del otro tren. Del de Huelva. Allí hay muchos fallecidos.

José María fue el primero en informar a los agentes de la Guardia Civil que estaban en la zona de que aquello no era un descarrilamiento de un tren, sino un choque entre dos.  Quizá el porqué de ese comportamiento, de echarse a caminar por una pista a oscuras en pleno invierno en Sierra Morena y también de tomar un AVE tan solo un mes después de sufrir un accidente gravísimo, venga de su pasión. José María Galán es guía en el Parque Nacional de Doñana y rastreador: sigue las huellas de los animales para así vivir en armonía con su entorno.

'Tras el rastro de un AVE' es la nueva entrega tras ‘Historia de dos ciudades: un retrato de las fracturas que desgarran a Francia’, 'Ferreteras’, ‘Luces y sombras de Navidad', 'Un suceso corriente', 'La escombrera de la Comuna 13', 'Silicosas, muerte en suspensión', 'Moda sin freno', 'Postales de un viaje de fin de curso', '¿Qué está pasando en las universidades públicas?', 'No entiendo el arte', 'Un juicio con jurado', 'La amenaza del virus del Nilo: un viaje por el bajo Guadalquivir', '¿Qué pasa con el cannabis en España?', 'Cómo funciona Mercamadrid', ‘El asesino de Elisa: historia de una búsqueda' o 'La pesadilla americana antes del sueño'.