La UE otea una crisis de precios por la energía, pero "no preocupa la seguridad de suministro"
- La situación es diferente al anterior shock de 2022 por la guerra en Ucrania, según una analista de la Comisión
- Minuto a minuto de la guerra de Irán: última hora, en directo
Una crisis de precios por la energía acecha a la Unión Europea como consecuencia de la guerra en Oriente Medio iniciada por Estados Unidos e Israel. Sin embargo, la situación es distinta al anterior shock por la guerra de Rusia en Ucrania. "Estamos en un momento muy malo, pero no estamos repitiendo donde estábamos en 2021. A nivel europeo no tenemos preocupaciones de seguridad de suministro", ha advertido la analista política de la Representación de la Comisión Europea en España, Paula Ceballos, en un mesa redonda organizada este lunes por el Club Español de la Energía y la patronal gasista Sedigas.
Ceballos ha explicado que Catar, que ha cortado sus exportaciones de gas por los ataques iraníes, no es uno de los principales proveedores de los Veintisiete, salvo en el caso de Polonia, y ha recalcado la diferencia con el corte del gas ruso. "Algunos países tenían la posibilidad muy real de que en determinado momento, si no había, tener que decir a cierta industria: 'tú paras hoy porque necesito el gas para servicios básicos'". Aquella crisis se agravó a partir de febrero de 2022 por el inicio de la invasión rusa, pero comenzó meses antes, en 2021, cuando "ya desde el verano" Gazprom, la empresa estatal de gas natural rusa, "estaba manipulando los mercados y ya subieron mucho los precios".
El barril de Brent, de referencia en Europa, se ha disparado este lunes más del 17% y supera los 100 dólares por primera vez desde 2022, mientras que el gas se ha llegado a encarecer casi un 17% y superar los 62 euros por megavatio hora (MWh) en el mercado TTF de referencia en Europa. "El viernes estábamos al borde del abismo y este fin de semana hemos dado un gran paso adelante", ha resumido el investigador del Real Instituto Elcano Gonzalo Escribano en esa misma mesa redonda, bajo el título "El trilema energético: retos y oportunidades para el sector gasista español en el contexto europeo".
La tentación de volver a comprar gas ruso
En el acto celebrado en Madrid, Escribano ha coincidido con Ceballos al concluir que la preocupación actual tiene más que ver con los precios que con el abastecimiento. No obstante, ha insistido en que la "seguridad de suministro" debe ser el principal objetivo de la UE, con el "trilema" de garantizarla a corto, medio y largo plazo. Para el último no ha tenido dudas: "el camino es seguir perseverando en gases renovables, electrificación renovable...", ha dicho.
Pero, ¿qué hay de los precios de la energía en los próximos días y los próximos meses? "Vamos a tener que tomar otras medidas. Esperemos que no volvamos al gas ruso, sinceramente. Ese es mi gran temor", ha añadido, y ha recomendado, de momento, "aguantar el tirón".
El pasado viernes, Rusia anunció que redirigirá parte del gas natural licuado que suministra a Europa a otros mercados en Asia. Esto podría acelerar las consecuencias de la decisión de la UE de terminar progresivamente con las importaciones de gas ruso, con la fecha límite en finales de 2027. No obstante, fuentes del sector aclararon a RTVE que es poco probable que el Kremlin suspenda contratos vigentes, porque las indemnizaciones son elevadas. En el caso español, los compromisos llegan hasta el 31 de diciembre de 2026.
El papel de la energía verde en un "mundo de depredadores"
La defensa de Escribano de las energía renovables ha tenido más tintes geopolíticos que de sostenibilidad. El experto en energía del Real Instituto Elcano ha previsto que esta sea la "cuarta gran crisis" de los combustibles fósiles en 50 años. "Las dos primeras, del petróleo; una del gas en 2022; y esta, que va a ser conjunta", ha enumerado.
Así, aunque la Unión Europea y España hayan "hecho un gran trabajo en los últimos años", continúan dependiendo de las importaciones de gas de otros países, lo que en su opinión denota cierta "miopía estratégica". "No vamos a competir ni vamos a sobrevivir en este mundo de depredadores con gas y petróleo que no tenemos", ha dicho. "Ya no es una cuestión de sostenibilidad, sino de seguridad".
En ese camino, ha avisado que no se debería pecar de "sobreoptimismo", porque los objetivos de 2030 ya no van a cumplirse, y ha pedido esfuerzos por parte de las autoridades para "regañar" menos y "explicar" más a la ciudadanía los beneficios de la apuesta verde.
La analista de la Comisión Europea, Paula Ceballos, ha enumerado antes dos herramientas que prueban la "ambición" del Ejecutivo comunitario. Por un lado, el comercio de créditos de carbono, que suponen "un coste, pero también un ingreso" que luego se invierte en la transición energética. Por otro, la Industrial Accelerator Act (ley de aceleradores industriales), orientada a impulsar inversiones que sean a la vez sostenibles y europeas.