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Trump dice que EE.UU. aprovechó su "última oportunidad" para atacar a Irán y que durará "lo que sea necesario"

Trump dice que EE.UU. aprovechó su "última oportunidad" para atacar Irán

La guerra abierta entre Estados Unidos, Israel e Irán entra en su tercer día con una escalada que ya deja más de 600 muertos y una región en máxima tensión.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha dicho este lunes, durante un acto en la Casa Blanca de entrega de medallas de honor a personal militar, que ordenó los ataques para frenar lo que considera un avance acelerado del programa nuclear iraní y de sus misiles balísticos.

En la intervención más extensa que ha realizado hasta ahora sobre el conflicto, la primera en directo y en público, ha asegurado que la amenaza era inminente, aunque no ha presentado pruebas públicas que lo acrediten. "Era nuestra última gran oportunidad para actuar", ha afirmado desde la Casa Blanca, donde ha descrito al régimen iraní como una amenaza "intolerable".

"Tras la destrucción del programa nuclear iraní en la Operación Martillo de Medianoche hace poco, advertimos a Irán de que no intentara reconstruirlo en otro lugar, ya que no podían usar los que destruimos con tanta fuerza", ha continuado Trump. "Sin embargo, ignoraron esas advertencias y se negaron a abandonar su búsqueda de armas nucleares", ha remarcado.

El presidente Donald Trump se retira tras la ceremonia de entrega de la Medalla de Honor en la Sala Este de la Casa Blanc Alex Brandon Alex Brandon

"Cuatro o cinco semanas" de ofensiva

Respecto a la duración de la actual campaña, el republicano ha asegurado que avanza a "mayor ritmo del previsto" y ha reconocido que, aunque inicialmente calculó una duración de entre cuatro y cinco semanas, el calendario podría cambiar.

"Desde el principio, proyectamos de cuatro a cinco semanas, pero tenemos capacidad para ir mucho más allá... También proyectamos cuatro semanas para destituir a la cúpula militar y, como saben, eso se hizo en aproximadamente una hora".

Entre los objetivos declarados por la administración norteamericana figuran la destrucción del programa de misiles iraní, sobre el que Trump ha asegurado que el régimen "pronto habría tenido misiles capaces de alcanzar la hermosa América", la neutralización de su fuerza naval y la eliminación definitiva de cualquier posibilidad de Teherán para obtener la mencionada arma nuclear.

Un extremo que las autoridades iraníes han negado reiteradamente estar persiguiendo y que tampoco ha podido ser contrastado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), cuyos inspectores no han podido acceder a las instalaciones nucleares iraníes desde que estallase la última guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán en junio de 2025.

Sobre las bajas nacionales ocasionadas por la última ofensiva, el mandatario ha confirmado la muerte de al menos cuatro militares estadounidenses. También ha señalado que las fuerzas de su país han hundido diez embarcaciones iraníes.

Desde Teherán, el jefe de Seguridad de la República Islámica, Alí Lariyani, ha descartado cualquier negociación con Estados Unidos, aunque Trump afirmase el fin de semana pasado en una entrevista con The Atlantic que los iraníes ‘quieren negociar’ y que él ha accedido a hacerlo. ‘Deberían haberlo hecho antes. Deberían haber hecho antes lo que era muy fácil de hacer. Esperaron demasiado", apuntó en las páginas del medio estadounidense.

Así las cosas, con los canales diplomáticos oficialmente cerrados y con mensajes cada vez más belicistas, la posibilidad de una desescalada inmediata parece, por ahora, remota.

"Lo peor está por venir"

Por otro lado, en esta tercera jornada, Israel ha vuelto a atacar objetivos en Teherán, mientras que Hizbulá, aliado de Irán, se ha sumado al conflicto por primera vez desde 2024 lanzando tres cohetes contra el norte del Estado hebreo y en represalia por el asesinato del líder supremo chií, Ali Jameneí, muerto el pasado 28 de febrero en la operación estadounidense-israelí Furia Épica, en la que también perdieron la vida otros 50 altos cargos de la República Islámica.

La respuesta de Tel Aviv a los ataques del partido-milicia libanés, que podían escucharse en las calles de la ciudad, según afirman testigos, también ha dejado 52 muertos y centenares de desplazados, de acuerdo a un recuento realizado por medios locales.

No obstante, el Ejército hebreo lleva semanas efectuando bombardeos puntuales en el sur y este del Líbano, dirigidos a golpear las ya menguadas capacidades de la milicia, acorralada también por las Fuerzas Armadas libanesas, y en preparación de una posible escalada militar con su principal proxi regional.

Una columna de humo negro se eleva desde un almacén en la zona industrial de la ciudad de Sharjah, en los Emiratos Árabes Unidos

Una columna de humo negro se eleva desde un almacén en la zona industrial de la ciudad de Sharjah, en los Emiratos Árabes Unidos Altaf Qadri Altaf Qadri

Irán, por su parte, ha bombardeado objetivos en Baréin, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Omán e Irak, ampliando el radio regional del conflicto, especialmente cuando el despliegue del sistema de baterías antiaéreas "Cúpula de Hierro" en Israel, así como la protección que ofrecen por mar y aire los buques y cazas estadounidenses, limitan el éxito y el impacto de los misiles y drones iraníes, que parecen estar penetrando con mayor facilidad en el vasto territorio de los países del Golfo.

Así, en Baréin se han registrado explosiones en las inmediaciones de instalaciones portuarias vinculadas a la Quinta Flota estadounidense; en Kuwait y Catar se han activado sistemas antimisiles tras el lanzamiento de proyectiles hacia zonas donde se ubican bases con presencia occidental.

En Emiratos Árabes Unidos y Omán se han interceptado drones antes de alcanzar infraestructuras estratégicas, mientras que en Irak se han producido impactos cerca de instalaciones utilizadas por fuerzas internacionales.

Una convulsión regional que también ha alcanzado al Estrecho de Ormuz, ruta clave para la navegación mundial, y cuyo cierre ha sido anunciado este lunes por el comandante de la Guardia Revolucionaria iraní, quien ha advertido, según han recogido medios iraníes, de ataques contra cualquier buque que se atreva a circular por la zona.

Igualmente, Reino Unido ha confirmado que su base aérea de Akrotiri, en Chipre, ha sido objetivo de un ataque con drones procedente del Líbano sin que se hayan reportado víctimas.

En paralelo, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha anunciado un refuerzo de la capacidad nuclear de Francia, mientras que el Gobierno español ha negado haber autorizado el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones contra Irán.

Netanyahu, el ganador de esta crisis

Pero si hay un beneficiado político en la actual crisis - que no solo sacude a Oriente Medio, sino que resuena en las capitales europeas y golpea incluso a los mercados internacionales - ese es el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Este lunes volvió a defender la ofensiva en curso como una respuesta necesaria ante lo que considera una “amenaza directa” contra la propia existencia del Estado de Israel. Un mensaje que, como él mismo ha afirmado en el pasado, lleva repitiendo "cuarenta años".

En un vídeo difundido por su oficina, "Bibi" ha asegurado que el país “no permitirá que quienes buscan su destrucción desarrollen las capacidades para llevarla a cabo” y ha insistido en que la coordinación con Estados Unidos es “estrecha y permanente”, agradeciéndole a los "grandes amigos de Estados Unidos" y a su presidente su ayuda para frustrar no solo las "amenazas existenciales" para su país, sino también "las grandes amenazas para América y para el mundo entero".

Por el momento, la actual campaña militar no tiene visos de terminar, tal y como ha apuntado, bien entrada la noche israelí, el portavoz de las Fuerzas de Defensa (IDF), Nadav Shoshani, quien ha dicho que sigue activa y “con intensidad”. "Las operaciones continuarán el tiempo que sea necesario”, ha remarcado.

Según el Ejército, en los últimos días se han empleado más de 2.500 municiones en ataques contra infraestructuras que Israel identifica como centros de mando, almacenes de armamento y plataformas de lanzamiento de Hizbulá y sus aliados en la región.

Asimismo, las sirenas han vuelto a sonar en varias localidades del norte de Israel, así como sobre Jerusalén o Tel Aviv. Las autoridades hebreas, que han ordenado el cierre temporal de colegios y centros de trabajo, han prorrogado las directrices de protección civil y mantienen refuerzos desplegados en la frontera, ante un escenario que sigue siendo altamente volátil en una zona en permanente estado de alerta.