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Análisis

La guerra de Ucrania cuatro años después: un conflicto de "trincheras y drones"

Cuatro años de guera en Ucrania: un conflicto "de trincheras y drones"
Un soldado ucraniano transporta un proyectil de artillería en el frente de la región de Járkov, el 18 de febrero de 2026. Andrii Marienko AP/Andrii Marienko
Miguel Charte
Miguel Charte

La guerra de Ucrania cumplirá este martes cuatro años sin visos de acabarse. Ucrania solo resiste, pero Rusia tampoco parece capaz de una victoria militar: el avance ruso es limitado y a un alto coste.

Rusia ocupa aproximadamente un 20 % del territorio ucraniano. Desde el 24 de febrero de 2022, ha conquistado toda la provincia de Lugansk, una parte importante de Donetsk (ambas provincias constituyen el Donbás) y zonas de Jersón y Zaporiyia, mientras mantiene la presión en Járkov y Sumi.

Prácticamente cada día, el Ministerio de Defensa ruso informa de la captura de otra aldea, pero sus tropas no consiguen romper el frente y ocupar todo el Donbás, lo que sería uno de sus objetivos en la guerra. Tal y como lo expone el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, un centro de análisis estadounidense), "Rusia mantiene la iniciativa en varios sectores, pero sin rupturas estratégicas".

Resumen de la guerra entre Ucrania y Rusia del 11 de febrero

Un hombre camina junto a un lugar destruido pork un ataque en Sloviansk, Donetsk. EFE/EPA/TOMMASO FUMAGALLI

Al mismo tiempo, el coste en vidas es enorme. Según el Center for Strategic and International Studies (CSIS, con sede en Washington), que ofrece cifras estimadas pero no confirmadas por los contendientes, desde el comienzo de la guerra Rusia ha sufrido 1,2 millones de bajas, de ellos entre 275.000 y 325.000 muertos, más pérdidas que ninguna otra gran potencia desde la Segunda Guerra Mundial. Los ucranianos habrían sufrido entre 500.000-600.000 bajas, con 100.000-140.000 muertos. La cifra conjunta de bajas podría llegar a los 2 millones en 2026.

"En los últimos dos años, los rusos no han conquistado ningún objetivo de verdadero valor que suponga una ruptura del frente —declara a RTVE Noticias Juan Rodríguez Garat, almirante de la Armada—; la guerra está en un punto en el que Rusia tiene la iniciativa, pero no consigue sacarle partido".

"La guerra se convirtió en una guerra de desgaste desde el 2022, cuando Rusia llevó a cabo su primera ofensiva y en noviembre, la contraofensiva ucraniana recuperó casi los dos tercios del territorio que Rusia había invadido", explica Enrique Ayala, general retirado y analista de la Fundación Alternativas.

"Entonces se pasó de una guerra de maniobra a otra con un frente estable de 2.000 kilómetros de longitud, con pequeños avances territoriales y el intento de destruir el potencial militar y la capacidad de resistencia del contrario. Rusia a base de bombardeos sobre instalaciones militares, energéticas o sobre poblaciones civiles ucranianas; y Ucrania, con bombardeos sobre todo contra instalaciones petrolíferas", explica.

José Manuel Sanjurjo, vicealmirante y académico de la Real Academia de Ingeniería, lo resume así: "Se ha convertido en una guerra de trincheras y drones".

Poco avance a un alto coste

Entre 2024 y 2025, los rusos han conquistado aproximadamente un 1% del territorio ucraniano. Según el ISW, en 2025 los rusos conquistaron 4.831 kilómetros cuadrados en Ucrania, además de expulsar a las fuerzas ucranianas que se habían internado en la región rusa de Kursk. Los rusos incrementaron su media de avance gracias a un nuevo modelo operativo, la adaptación tecnológica y un cambio en las tácticas de asalto. Aún así, el coste para los rusos es de 78 bajas por kilómetro cuadrado.

"Hay algunos contraataques ucranianos, pero en general los rusos van avanzando en casi todo el frente, pero a una velocidad que no coge al enemigo desprevenido", describe Rodríguez Garat. "La última ciudad importante conquistada fue Bajmut, y en Pokrovsk aún resisten los ucranianos. Y eso es el fruto de dos años de dura campaña".

Rusia intenta ganar más terreno en Donetsk y amenazar la provincia de Dnipropetrovsk. Pero no lo tiene fácil. "El Donbás está muy fortificado —explica Enrique Ayala— y Rusia podría tardar un año o más en tomarlo por las armas".

Por eso el presidente ruso, Vladímir Putin, exige en las negociaciones para un alto el fuego la retirada de las tropas ucranianas de las zonas que aún controlan en Donetsk, algo a lo que su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, se niega.

Un aspecto que destacan y extraña a los expertos en asuntos militares es que la aviación rusa casi no ha tenido ningún protagonismo en la contienda. En el aire, los rusos han recurrido a misiles y sobre todo a drones: según el ISW, en 2025 Rusia lanzó más de 54.000 drones de largo alcance y 1.900 misiles sobre Ucrania.

El objetivo de esos proyectiles es lo que Rodríguez Garat llama la "guerra sobre las ciudades". "Este es el cuarto año consecutivo que Rusia trata de rendir a Ucrania por el frío, pero no lo puede hacer, porque el número de misiles que puede gastar se limita ya a los que puede fabricar, y aunque hay daños a la infraestructura energética ucraniana, al cabo de tres días está recuperada y tiene que volver a empezar", considera el almirante.

Sanjurjo cree que, con el frente estabilizado y "sin grandes batallas, solo escaramuzas", Putin ha emprendido "una campaña de intimidación de la población civil". Su estrategia es, según el vicealmirante, "convertir a Ucrania en un país inviable y que ni siquiera se la pueda rescatar por la Unión Europea, o que sea muy difícil el día de mañana".

Ucrania necesita soldados y armas

Ucrania ha resistido estos cuatro años en gran parte gracias al apoyo, si bien irregular, de sus aliados europeos y estadounidenses. Pero, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, EE.UU. ha dejado de ser el principal suministrador de armas. La UE y los aliados europeos por separado, incluyendo el Reino Unido, han asumido ahora esa carga.

Los miembros de la OTAN han puesto en marcha un fondo de casi 3,4 mil millones de euros para la compra de armas, el Prioritised Ukraine Requirements List (la Lista de Peticiones Prioritarias de Ucrania, o PURL por sus siglas en inglés). A finales de 2025, la UE aprobó un paquete de ayuda financiera en forma de préstamo de 90.000 millones de euros.

"Ucrania no puede tomar en absoluto la iniciativa; la ayuda de EE.UU. en cuanto a armamento y dinero prácticamente se ha ido a cero y la UE está sustituyendo esa ayuda por sí sola, comprando armamento de EE.UU. para dárselo a Ucrania, y también eso tiene un límite", subraya Enrique Ayala.

EE.UU. sí mantiene su apoyo de inteligencia satelital, y Ucrania sigue usando el sistema de comunicación Starlink por el que los aliados pagan a Elon Musk.

En cada ocasión que se le ofrece, Zelenski pide más defensas antiaéreas, en especial sistemas de misiles Patriot. Pero los Patriot son caros para usarlos contra los drones (el coste de un solo misil Patriot está entre los 1,6 y los 3,3 millones de euros dependiendo de la versión; un dron kamikaze ruso no llega a los 30.000 euros) e inútiles contra misiles de más largo alcance como el Oreshnik.

"La defensa antiaérea ucraniana es muy fuerte, pero no es suficiente, porque lo que está haciendo Rusia es saturarla", subraya el analista de la Fundación Alternativas, que puntualiza que Kiev también necesita misiles de largo alcance para atacar instalaciones y aeropuertos rusos en su territorio.

A Ucrania además le faltan soldados. "Todos los informes coinciden en lo mismo: las tropas ya tienen una edad avanzada; no hay renovación ni refresco y hay un nivel muy grande de deserción", asegura José Manuel Sanjurjo. "La gente joven no quiere ir a una guerra de cuatro años que desgasta mucho. Y los jóvenes probablemente lo que ven es que esto no tiene salida".

Rodríguez Garat coincide en que Ucrania tiene un problema de falta de personal, pero lo relativiza. "El problema lo vemos muy magnificado desde fuera, porque Ucrania en este momento es el país del mundo que yo conozca que solo recluta a gente más mayor. No se recluta a nadie forzosamente por debajo de los 25 años. En Rusia reclutan a partir de los 18. Cuando uno se plantea eso, no están tan mal. Además, confían cada vez más en sistemas automatizados que no necesitan personal".

Rusia afronta dificultades económicas y de personal

La situación de Rusia para continuar la guerra tampoco es del todo buena, según los expertos consultados. En primer lugar, porque las sanciones económicas han empezado a hacer mella en la economía y pueden afectar más: Trump ha endurecido las sanciones y la India va a dejar de comprar petróleo ruso.

"Está claro que las sanciones le están haciendo mucho daño, aunque han tenido menos efecto del que se pensaban al principio", opina Sanjurjo. "Rusia ha preparado su industria de defensa para aguantar una guerra que al principio creyó que iba a durar semanas", añade.

En segundo lugar, también el Ejército ruso tiene un problema de personal. "Ahora mismo Rusia no tiene recursos para emprender ninguna campaña decisiva, porque si se tuviera hombres, militarmente hay muchas maneras de atacar", cree el vicealmirante.

Según el ISW, el sistema de reclutamiento voluntario ruso, que es muy caro, está a punto del agotamiento, y Putin podría estar pensando en retomar el llamamiento a filas de reservistas, aunque de manera limitada.

"Muere menos gente en Ucrania que en Rusia porque esa iniciativa que tiene Rusia en todo el frente es muy cara en términos de personal. En un mundo dominado por los drones, el que sale de su agujero es el que muere", declara Rodríguez Garat.

Guerra Ucrania - Rusia, en directo hoy

Una mujer local retira los escombros en el lugar donde un dron ruso ha atacado un edificio privado en Odesa, sur de Ucrania EFE/EPA/IGOR MASLOV

La guerra continuará

Los analistas militares consultados no tienen dudas: la guerra va a seguir.

"Rusia no puede ganar la guerra y Ucrania tampoco", dice Sanjurjo, quien no obstante no descarta que pueda haber sorpresas, como que EE.UU. presione a Ucrania y levante las sanciones contra Rusia.

"¿Hay ciertos incentivos para lograr la paz? —se pregunta Enrique Ayala—. Sí, pero esos incentivos serían mayores para Ucrania, puesto que es la parte débil, la parte que va perdiendo, por decirlo así, y no serían tan importantes en la actualidad por parte de Rusia". La clave para Ayala serán las posibles cesiones territoriales: si Zelenski está dispuesto a ceder todo el Donbás.

"Nadie se plantea que esto pueda terminar antes del año 2027" concluye Juan Rodríguez Garat, quien cree que Putin no va a parar hasta someter al Gobierno ucraniano. "En mi opinión personal, mientras Putin mantenga el poder en Rusia, sería muy extraño que esta guerra termine".