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La reunión a tres bandas en Abu Dabi alcanza un pacto entre Rusia y Ucrania para intercambiar 314 prisioneros

Una mesa de negociaciones en Abu Dabi es el escenario de una reunión formal entre delegados, algunos vestidos con trajes y otros con uniformes. En el centro de la mesa, se distinguen una bandera y arreglos florales.
RTVE.es/Agencias

Las delegaciones de Ucrania, Rusia y Estados Unidos han retomado este jueves en Abu Dabi una nueva jornada de negociaciones trilaterales para explorar una salida al conflicto iniciado con la invasión rusa de territorio ucraniano. Se trata del segundo día consecutivo de contactos en la capital emiratí, y que ya ha dejado un primer acuerdo: el intercambio de 314 prisioneros de guerra.

El jefe negociador ucraniano, Rustem Umérov, que forma parte de una delegación enviada desde Kiev, confirmaba horas antes la continuidad de las conversaciones, aunque los delegados han rebajado las expectativas: no esperan avances decisivos, pero sí progresos parciales que permitan mantener abiertos los canales de comunicación, especialmente en cuestiones humanitarias.

Horas antes, el presidente Volodímir Zelenski insistía en mantener el listón de expectativas bajo. Tras la primera jornada de contactos en Abu Dabi, subrayó que el objetivo inmediato era avanzar en un nuevo intercambio de prisioneros de guerra entre ambos bandos.

Por parte de Rusia, su delegación está integrada exclusivamente por mandos militares y encabezada por el jefe de la inteligencia militar, el almirante Ígor Kostiukov. La ausencia de representantes políticos refuerza la percepción de que Moscú sigue abordando estas conversaciones desde una lógica estrictamente militar, sin voluntad de entrar por ahora en un debate político de fondo.

Del otro lado, Estados Unidos actúa como mediador principal. La delegación de Washington incluye a enviados de la Casa Blanca como Steve Witkoff y Jared Kushner, además de responsables del ámbito de defensa. Su papel se centra en facilitar el diálogo, evitar bloqueos tempranos y evaluar si existen márgenes reales para acuerdos graduales, sin imponer aún un marco cerrado de negociación.

Las reuniones en Abu Dabi se producen pocos días después del encuentro celebrado en París, donde responsables europeos y estadounidenses analizaron el estado del conflicto y las posibles fórmulas diplomáticas a medio plazo. Aunque la cita no se tradujo en anuncios concretos, sí evidenció la preocupación por el riesgo de que la guerra se cronifique y la necesidad de coordinar posiciones ante cualquier eventual proceso negociador.

Qué dejó la primera ronda trilateral de enero

La primera reunión trilateral entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos, celebrada en Abu Dabi los días 23 y 24 de enero, concluyó sin acuerdos políticos ni comunicados conjuntos, pero permitió fijar una base mínima para la continuidad del diálogo. Según fuentes diplomáticas, gran parte de las conversaciones se centraron en establecer reglas de funcionamiento, canales de contacto y límites temáticos.

Uno de los pocos puntos de coincidencia fue la disposición a seguir explorando intercambios de prisioneros de guerra y otras medidas humanitarias, como la repatriación de cuerpos o el acceso de organizaciones internacionales a centros de detención. Kiev defendió estos gestos como pasos necesarios para generar confianza, mientras que Moscú evitó compromisos concretos.

En esa primera cita, la delegación rusa dejó claro que no estaba dispuesta a abordar ni la retirada de tropas ni el estatus de los territorios ocupados, una línea roja que chocó con la exigencia ucraniana de que cualquier negociación futura parta del respeto a su integridad territorial. El principal resultado fue, en términos diplomáticos, el acuerdo tácito de volver a reunirse.

Principales escollos de las negociaciones

El principal punto de bloqueo sigue siendo el territorial, especialmente el reparto del Donbás. Ucrania exige la retirada completa de las fuerzas rusas de todas las zonas ocupadas desde 2014, incluidas la península de Crimea y amplias áreas del este y sur del país. Rusia rechaza de plano cualquier discusión sobre estas regiones, que considera fuera de la negociación.

Otro escollo clave es el marco de seguridad a largo plazo. Kiev reclama garantías firmes que eviten futuras agresiones, con respaldo de Estados Unidos y países europeos. Moscú, en cambio, considera inaceptable cualquier fórmula que acerque a Ucrania a estructuras de seguridad occidentales o implique presencia militar extranjera permanente en su entorno.

Las sanciones internacionales también pesan sobre la mesa. Rusia aspira a que cualquier avance vaya acompañado de un alivio progresivo de las restricciones económicas, mientras que Ucrania y sus aliados defienden que solo deben levantarse tras pasos verificables sobre el terreno, incluida la retirada militar.

Resumen de la guerra entre Ucrania y Rusia del 4 de febrero

Edificio residencial en Járkov, al noreste de Ucrania, tras el impacto de un dron ruso. SERGEY KOZLOV / EPA

A ello se suma el desacuerdo sobre la secuencia de los pasos. Kiev apuesta por un enfoque integral que combine alto el fuego, medidas políticas y garantías de seguridad. Moscú prefiere acuerdos parciales y graduales, sin comprometerse a un cese general de las hostilidades. La desconfianza acumulada y la presión interna en ambos países limitan aún más el margen para concesiones.

Por otro lado, y al margen de las conversaciones, la guerra continúa. En el este del país, las fuerzas rusas mantienen la presión en torno a Avdiivka y Kupiansk, con avances lentos pero sostenidos, según fuentes militares ucranianas. Kiev reconoce dificultades para contener el empuje ruso, especialmente en artillería y munición, en un contexto de retrasos en la llegada de ayuda militar occidental. Moscú, por su parte, asegura haber consolidado posiciones en varios sectores del frente sur, mientras Ucrania continúa atacando infraestructuras logísticas en la retaguardia rusa. Un frente prácticamente estabilizado, pero altamente letal, que condiciona de forma directa unas negociaciones sometidas a la presión constante de la guerra.