Europa acelera su giro estratégico en Múnich ante la guerra en Ucrania, una Rusia "agresiva" y un orden global nuevo
- Starmer, Merz y Macron dicen que Europa debe "hacer más" para garantizar su seguridad estratégica
- Macron ha criticado la postura de Trump: "Deberían inspirarse en nuestro modelo en lugar de criticarlo"
La guerra en Ucrania y el rediseño de la seguridad europea han centrado este viernes la apertura de la Conferencia de Seguridad de Múnich, marcada por un diagnóstico compartido: el orden internacional basado en reglas atraviesa una transformación profunda y Europa "debe hacer más" en su propia defensa y seguridad colectiva.
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha advertido de que el futuro de Ucrania constituye un "desafío descomunal” y ha subrayado que “no debemos ceder a las presiones de Rusia” mientras Moscú continúe matando civiles y atacando diariamente objetivos energéticos.
Macron ha sostenido, además, que la estrategia del Kremlin “ha fracasado”: Rusia no ha alcanzado sus objetivos, depende cada vez más de China, afronta un grave problema demográfico y ha provocado el efecto contrario al pretendido al impulsar el rearme europeo y la entrada de Finlandia y Suecia en la OTAN. “Aceptar la derrota de Ucrania sería cometer un gran error”, ha advertido, al tiempo que ha insistido en que Europa debe disuadir a Moscú y sentar precedentes para evitar futuras agresiones.
Sala de la Conferencia de Seguridad de Múnich 2026 EFE
Igualmente, el mandatario francés ha recalcado que no habrá paz si todas las partes no están sentadas a la mesa y ha defendido que los aliados europeos deben ser una parte fundamental de cualquier negociación. “Seremos parte de la solución y debemos ser parte de las negociaciones”, ha afirmado, comprometiéndose a seguir trabajando por el destino europeo de Ucrania y a garantizar que pueda resistir la presión rusa mediante apoyo financiero, militar y nuevas sanciones en los sectores energético y financiero.
Macron también ha planteado un tercer eje estratégico: la necesidad de que Europa se consolide como potencia geopolítica. “No hablo solo de Francia, sino de Europa en su conjunto”, ha señalado, defendiendo que el continente debe mejorar en defensa, tecnología e industria para reducir sus dependencias, instando a la Comisión Europea a actuar: “Solo seremos creíbles si somos capaces de producir lo que necesitamos”, ha remarcado.
EE.UU. debería "inspirarse en Europa"
Respecto del papel de Estados Unidos, Macron ha verbalizado lo que muchos mandatarios europeos piensan, pero no se atreven a decir, y menos con tanta claridad. "La UE no es una construcción pasada de moda", ha dicho un año después del duro discurso que pronunció en el mismo escenario el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance. Desde entonces, "Europa ha sido vilipendiada como una construcción envejecida, lenta y fragmentada, relegada por la historia", lamentaba el mandatario.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, durante un discurso en Vantage Plastics en Bay City, Michigan. JEFF KOWALSKY
El presidente francés aludió así a las críticas que los europeos han recibido de parte de la administración de Donald Trump. Nos ven "como una economía sobre regulada y apática que da la espalda a la innovación. Como una sociedad presa de migraciones bárbaras que corromperían sus preciosas tradiciones". Y ello, añadió, dentro de "un continente represivo donde la palabra no es libre", en una clara alusión a la intervención de J.D. Vance.
"Todo el mundo debería inspirarse de nuestro modelo, en lugar de criticarnos sin cesar e intentar dividirnos", refirió para continuar diciendo que la UE tiene que estar "orgullosa" de sus logros, aunque "tenga mucho que mejorar" en aspectos como el de la competitividad, la "falta de autoconfianza y el optimismo".
Emmanuele Macron durante la Conferencia de Seguridad de Múnich 2026 EFE
En esa misma línea de redefinición estratégica se ha pronunciado el canciller alemán, Friedrich Merz, quien ha confirmado haber iniciado contactos con su homólogo francés para explorar una eventual disuasión nuclear conjunta en Europa, una especie de "paraguas nuclear" en un contexto internacional que ha descrito como "el fin del orden global tal y como se conocía hasta ahora".
Poco después, y en un mensaje dirigido a título individual, no fuera a enfadarse la administración Trump, afirmaba que su país, Alemania, seguirá actuando “estrictamente dentro de sus obligaciones legales” en el marco de su participación en la OTAN".
Letta y Macron se saludan delante de Von der Leyen y de Merz
Adiós al "orden basado en reglas"
Los líderes mundiales reunidos en Múnich han coincidido en señalar que el sistema internacional basado en reglas atraviesa una transformación profunda. "Ese orden, por imperfecto que fuera incluso en sus mejores momentos, ya no existe en la forma que conocíamos", ha dicho el canciller alemán al tiempo que ha instado a redefinir la relación transatlántica en un tiempo de rivalidad entre grandes potencias.
En ese sentido, ha hecho un llamamiento a "reparar y revitalizar la confianza" entre Europa y Estados Unidos, y ha defendido que Washington tampoco puede afrontar en solitario los desafíos globales. “En la era de la competencia entre potencias, incluso Estados Unidos no será lo suficientemente fuerte si actúa solo”, ha sostenido, recordando que la pertenencia a la OTAN es una ventaja estratégica tanto para Europa como para EE.UU.
El discurso del canciller ha reflejado la creciente voluntad europea de ganar margen de autonomía estratégica tras un año de tensiones sin precedentes en las relaciones transatlánticas, marcadas por decisiones unilaterales de Washington en materia comercial y de seguridad.
Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha reconocido antes de su llegada a Múnich que la relación atraviesa “un momento definitorio” en un mundo que cambia con rapidez, aunque ha adoptado un tono más conciliador que el mostrado el año anterior por el entonces vicepresidente JD Vance.
Reunión entre Merz y Rubio
En los márgenes de la Conferencia de Seguridad, el canciller alemán y el secretario de Estado de Estados Unidos también han mantenido una reunión. Según informó en su cuenta de la red social X el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, la cita entre Merz y Rubio sirvió para que ambos políticos expresaran su "acuerdo en muchos temas, incluido una OTAN fuerte y una Europa fuerte".
"Estados Unidos y Alemania son amigos cercanos y firmes socios. Hoy el encuentro con el secretario de Estado Rubio y el canciller reafirmó los fuertes vínculos transatlánticos basados en nuestros intereses compartidos y nuestros entendimientos", ha señalado Wadephul. "Nadie gana con un conflicto entre viejos aliados", sostenía poco antes el conservador alemán.
Merz y Rubio se citaron en la 'Casa Alemana', una instalación situada en la proximidad del Bayerische Hof, hotel que acoge la Conferencia de Seguridad. Allí, el canciller alemán también tiene previsto entrevistarse con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, quien se espera intervenga el sábado en la cita muniquesa, el mismo día en que hablará el secretario de Estado norteamericano.
Rubio se reunirá igualmente con la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen. Está previsto que ambos aborden la cuestión de Groenlandia, según ha dicho la jefa del Gobierno danés a su llegada a la conferencia.
Múltiples frentes abiertos
El principal foro anual dedicado a la política de seguridad internacional ha tenido lugar en un escenario dominado por múltiples conflictos abiertos, desde la guerra en Ucrania hasta las crisis en Oriente Medio y África, y con un debate cada vez más intenso sobre el papel que debe asumir Europa en su propia defensa.
Misil alcanza una gasolinera en la ciudad ucraniana de Kramatorsk EFE
La actual edición de la Conferencia de Seguridad de Múnich se celebrará a lo largo de tres jornadas, del 13 al 15 de febrero, siguiendo el formato habitual de este foro que, desde 1963, reúne en la capital bávara a la élite política y estratégica internacional.
Durante estos días, el Hotel Bayerischer Hof se convierte en centro de debates sobre la guerra en Ucrania, la seguridad europea, Oriente Medio o la rivalidad entre potencias y al que asistirán decenas de jefes de Estado y de Gobierno, junto a más de un centenar de ministros y responsables de Defensa y Exteriores, además de dirigentes de organizaciones multilaterales.
Entre los participantes figuran el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro británico Keir Starmer y la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, entre otros líderes occidentales.