Sara Giménez: "El himno 'Gelem, gelem' marca nuestra persecución; ahora necesitamos una ley integral de igualdad"
- La Fundación Secretariado Gitano reclama un marco legislativo que combata la brecha en educación y vivienda
- El himno romaní, que narra el horror del exterminio nazi, se consolida como el símbolo de resiliencia de un pueblo
Este año se ha consolidado como una fecha clave para el pueblo gitano, que celebra 600 años de presencia en España. Seis siglos marcados por su historia, su cultura y su contribución fundamental a la construcción del país. Coincidiendo con el cierre de estos actos conmemorativos este sábado, 21 de febrero, en el Palacio de la Moncloa, la directora general de la Fundación Secretariado Gitano, Sara Giménez, subraya en declaraciones a RTVE Noticias la necesidad de que los gestos institucionales se transformen en avances legales tangibles.
La abogada y exdiputada, Sara Giménez, es la directora general de la Fundación Secretariado Gitano. JORGEZORRILLA FSG / JORGE ZORRILLA
"Iniciamos nuestra presencia en España en el año 1425, con ese salvoconducto que nos permitía la entrada desde el Reino de Aragón", recuerda Giménez, enfatizando que la memoria histórica es el pilar sobre el que debe asentarse el futuro de los más de doce millones de gitanos que viven en todo el mundo.
El himno del Samudaripen, el holocausto gitano
Uno de los elementos centrales de la identidad del pueblo gitano es el Gelem, gelem (en español, "Anduve, anduve"). Se trata del himno oficial adoptado en el Congreso de Londres de 1971. Lejos de ser una pieza folclórica, su letra, —compuesta por el músico serbio de etnia gitana Žarko Jovanović tras sobrevivir al holocausto gitano— es una elegía que denuncia el exterminio cometido por el régimen nazi. Alrededor de medio millón de romaníes, marcados con un triángulo marrón, fueron exterminados en campos de concentración. El pueblo gitano sufrió persecución, encarcelamiento, trabajos forzosos, experimentos científicos, esterilización y masacre.
Sara Giménez destaca la carga emocional de esta melodía: "Cuando uno lo escucha, es un himno doloroso porque se ve ese intento de exterminar, de acabar con la identidad del pueblo gitano". La abogada explica que, además de ser una pieza "desgarradora", es un testimonio de supervivencia: "Junto a ser un himno doloroso, también muestra la resistencia que hemos tenido los gitanos y las gitanas que, a fecha actual, podemos decir que mantenemos valores de identidad".
En España, esta composición ha encontrado un eco particular a través del flamenco, con versiones de artistas como Lole y Manuel o Lela Soto, que dotan a sus acordes de un matiz de "quejío" que resuena con fuerza cada 8 de abril, Día Internacional del Pueblo Gitano.
Hacia un marco legal para la cohesión social
A pesar de los avances en el reconocimiento simbólico, las cifras de desigualdad siguen siendo alarmantes. Según la Fundación Secretariado Gitano, la comunidad triplica cualquier tasa de exclusión de la sociedad general en ámbitos críticos como el acceso a la vivienda o el éxito educativo.
Por ello, la principal reivindicación actual es la creación de un marco legislativo propio. "Desde la Fundación Secretariado Gitano proponemos una ley integral para el reconocimiento, la promoción y la igualdad de los gitanos y las gitanas", afirma Giménez. La propuesta busca equiparar la protección del pueblo gitano a la de otros colectivos vulnerables que ya cuentan con leyes específicas.
"Si vemos otros grupos, como las personas con discapacidad o las personas LGTBI, tienen marcos de referencia que lo que hacen es promover una sociedad más cohesionada", argumenta la directora de la Fundación. Para Giménez, se trata de una cuestión de justicia histórica y social: "La ley es una ley sensata que lo que quiere es provocar cohesión social y, sobre todo, igualdad de todos y todas".
Este sábado, 21 de febrero, el Gelem gelem volverá a sonar en un contexto institucional de máximo nivel. Será en la Sala Barceló del Palacio de la Moncloa, interpretado por Lela Soto y Diego del Morao, durante un acto de homenaje que busca, precisamente, seguir cumpliendo la misión con la que Žarko Jovanović escribió sus versos: que el camino recorrido por los gitanos nunca más caiga en el olvido.
Este himno sigue siendo —55 años después de su aprobación— la prueba de que, pese a los "largos caminos" y las "legiones negras", el pueblo gitano sigue caminando, cantando y reclamando su derecho a la fortuna.
Anduve, anduve (Gelem, gelem)
Anduve, anduve por largos caminos. Encontré a gitanos afortunados. ¡Ay, gitanos! ¿De dónde venís, con vuestras tiendas y vuestros caminos felices?
¡Ay, gitanos! ¡Ay, muchachos!
Tuve yo también una gran familia, pero la Legión Negra la mató. A todos los degollaron, a hombres y a mujeres, y entre ellos también a los niños pequeños.
¡Ay, gitanos! ¡Ay, muchachos!
Abre, Dios, tus negras puertas, que pueda ver yo a mi gente. Volveré a recorrer los caminos y con gitanos afortunados me encontraré.
¡Ay, gitanos! ¡Ay, muchachos!