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La soledad de Cuba: sin la ayuda de Venezuela y con apoyo limitado de México, Rusia y China

  • La coyuntura política internacional y la presión de EE.UU. enfrían el apoyo a Cuba de aliados tradicionales
  • Varios países han prometido ayuda humanitaria, pero no petróleo, una necesidad urgente para la isla
Cuba, al borde del colapso: necesita 1000.000 barriles diario como mínimo

Sin la ayuda de Venezuela, que suministraba gran parte del petróleo que necesitaba, la Cuba actual no podrá sobrevivir, será el siguiente país en caer; y como Venezuela, pasará de hostil a aliado de Estados Unidos. Se producirá el final del castrismo que Washington lleva persiguiendo desde el triunfo de la Revolución, hace ya 67 años. Esa es la lógica detrás de los planes del gobierno de Trump, y del principal responsable de la política respecto a la isla, Marco Rubio, el secretario de Estado.

El cálculo del gobierno estadounidense tiene lugar en la medida en que Cuba está sumida en una crisis económica profunda que ha paralizado buena parte de la actividad en la isla. El ministro de Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, ha estado de gira en busca de ayuda, el lunes recaló en Madrid camino de Moscú, y a principios de mes estuvo en Pekín.

Venezuela filtrada por Washington

Cuando se derrumbó la Unión Soviética en 1991 Cuba se quedó sin su principal aliado y soporte económico. No sólo había desaparecido su soporte ideológico, el comunismo, sino que bastante tenían la Rusia independiente y demás repúblicas ex-soviéticas, con gestionar su propia crisis económica como para seguir manteniendo a la isla del Caribe. Cuba entró en el llamado "período especial", los peores años de carestía hasta ahora.

La década de los 90 empezó mal, pero terminó con esperanza, la victoria de Hugo Chávez en Venezuela, país que tiene la mayor reserva de petróleo conocida del mundo y cercana geográficamente. La Venezuela de Chávez, y luego de Nicolás Maduro, llenó el vacío que había dejado la URSS. A su vez, Cuba pagaba con profesionales cubanos, también militares. Cubanos eran 32 de los militares que mataron las fuerzas estadounidenses en su ataque para capturar a Nicolás Maduro, formaban parte de su guardia personal.

El último cargamento de petróleo venezolano llegó a Cuba en diciembre; el 3 de enero Estados Unidos bombardeó el país para secuestrar al presidente Nicolás Maduro, y ese mismo día el presidente Trump anunció que a partir de ese momento tomaría el control del petróleo venezolano y los ingresos económicos de su exportación.

Washington acabó con el suministro de petróleo a Cuba y además, por decreto, el presidente anunció un aumento de aranceles a aquellos países que exporten petróleo a la isla. Cualquier gobierno que lo haga, "directa o indirectamente" recibirá esta sanción. Según el decreto, se aplicarán estas medidas porque consideran Cuba una “amenaza inusual y extraordinaria a la Seguridad Nacional”, por estar alineada con países hostiles, cita a Rusia, China, Irán; y por acoger supuestos terroristas de Hamás y Hizbulá. El decreto también menciona que Cuba contribuye a desestabilizar la región con migrantes y que sigue siendo un régimen comunista. El embargo, que en Cuba denominan bloqueo, impuesto por Washington hace más de sesenta años se endurece con estos decretos.

Está por ver que efectos tiene la sentencia del Tribunal Supremo de los Estados Unidos sobre estos aranceles.

México

México es uno de los países cercanos, geográfica e ideológicamente, que podría ayudar a Cuba, y que se enfrenta al dilema de si hacerlo y con ello enfrentarse, aún más, a los Estados Unidos o no. México ha exportado petróleo a Venezuela hasta enero, hasta la orden presidencial de Donald Trump.

Ante la amenaza de sufrir una subida en los aranceles, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha suspendido esas exportaciones de crudo a la isla. Sheinbaum ha sido clara criticando las medidas de Washington como "muy injustas", pero está haciendo equilibrios a la hora de apoyar a Cuba. No manda petróleo, pero sí ayuda considerada "humanitaria". La semana pasada llegaron a Cuba dos buques mexicanos con unas 814 toneladas de víveres y otros artículos de primera necesidad.

La presidenta Sheinbaum, con quien Trump no usa el leguaje despectivo que dirige a otros líderes, se ha ofrecido como mediadora en Washington y La Habana.

Rusia

Entre Moscú y La Habana abunda la retórica amistosa y las alusiones a las décadas de hermandad comunista. Pero Rusia hace tiempo que dejó de ser comunista, aunque lo haga compatible con nostalgia de la Unión Soviética. Si Cuba sigue interesando a Rusia no es por afinidad ideológica, sino por geoestrategia y como símbolo.

Cuba hace casi siete décadas que es la piedra en el zapato de los Estados Unidos, siete décadas de comunismo a solo 90 millas (145 kilómetros) de la costa de Florida, y sobre todo, para Rusia y la ambición de su presidente, Vladímir Putin, de ser un actor importante en un mundo bipolar, Cuba es su pieza en el continente americano, en el mundo de habla hispana, y la prueba de que el poder de los Estados Unidos no es hegemónico. Trece presidentes, desde Dwight Eisenhower, han intentado, incluso con invasiones fallidas, un cambio de régimen en la isla y no lo han conseguido.

El ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, estuvo el miércoles en Moscú, se entrevistó con su homólogo, Sergei Lavrov, y con el presidente Putin y, de nuevo, abundaron las buenas palabras, aunque la prensa rusa apenas se hizo eco de la visita. En los días previos el diario Komsomolskaya Pravda, afín al Kremlin, dedicó varios artículos a la crisis en que está sumida Cuba: "la situación es crítica, y la ayuda de países como Rusia y China es limitada". "El futuro de Cuba es incierto. (...) La isla enfrenta desafíos económicos y sociales, y la pregunta sigue siendo si Rusia o cualquier otro país pueden ofrecer una solución", afirmaban.

Según el diario ruso Izvestia, Rusia enviará petróleo y derivados a Cuba como ayuda humanitaria, pero no ha habido confirmación oficial. Rusia ha suministrado petróleo a Cuba en el pasado, y oficialmente no le tiene miedo a los aranceles estadounidenses porque en este momento mantienen pocas relaciones comerciales, pero eso no significa que no quieran tenerlas. Eso, por una parte, por otra, Rusia está lejos y Washington ha impuesto un bloqueo a los petroleros que considera hostiles. En los últimos dos meses EE.UU. ha apresado varios petroleros, uno de ellos con bandera rusa.

La Rusia de Vladímir Putin y los Estados Unidos de Donald Trump no ocultan su voluntad de normalizar sus relaciones cuanto antes, y compartir beneficios multimillonarios haciendo negocios juntos. En los planes de paz para Ucrania del gobierno Trump que han trascendido se incluye esa urgencia por levantar las sanciones impuestas por la invasión de Ucrania. Trump ya dio el primer paso en cuanto volvió a la Casa Blanca, sacó al presidente Putin del ostracismo, lo invitó a Alaska y le extendió literalmente la alfombra roja. La ira y la bronca la ha dirigido contra el presidente de Ucrania, el país invadido, no contra el invasor.

Esta semana el New York Times ha publicado que un empresario estadounidense, vinculado con la familia Trump, llegó a un acuerdo en otoño con una empresa de las principales empresas rusas para explotar el gas natural en Alaska. ¿Hasta qué punto Moscú respaldará con hechos materiales la solidaridad con Cuba que expresa en sus declaraciones públicas? Un dato no menor es la participación de militares cubanos junto al ejército ruso en la guerra de Ucrania.

China

En cuanto a la ayuda que pueda ofrecer China, Amir Valle, periodista cubano del canal alemán Deutsche Welle, comentaba esta semana: "Fidel Castro, detrás de la retórica pública, era consciente de que Rusia y China eran compañeros, pero no amigos", y argumentaba que para ambos gobiernos lo primero son sus intereses, no el apoyo ni la supervivencia de Cuba.

El mes pasado el gobierno chino anunció el envío de 60.000 toneladas de arroz y una ayuda de 80 millones de dólares para Cuba. Tras la visita del ministro de Exteriores cubano, el 5 de febrero, su homólogo chino, Wang Yi, declaró que estaban "dispuestos a continuar brindando apoyo y asistencia en la medida de nuestras posibilidades".

Joe Mazur, analista de la consultora Trivium China, entrevistado por la agencia EFE, considera que las expresiones de apoyo chinas responden a un delicado equilibrio diplomático. "China está interesada en mantener y proteger sus relaciones con diversos países latinoamericanos, pero tiene que caminar por una línea muy fina en este caso". El gobierno chino tampoco quiere enemistarse con el de Donald Trump en estos momentos. Mazur añade que América Latina "no figura entre las principales prioridades geopolíticas" de Pekín, consciente de que Washington considera el continente americano su esfera de influencia, tal y como ha dejado manifiesto en su nueva Estrategia de Seguridad Nacional.

Otras fuentes añaden que el gobierno de Xi Jinping está también molesto con el cubano porque no han puesto en marcha las reformas económicas anunciadas cuando Raúl Castro era presidente.

España

De su paso por Madrid y el encuentro con el titular de Exteriores, José Manuel Albares, Bruno Rodríguez Parrilla se llevó la promesa de que España enviará alimentos y productos sanitarios de primera necesidad, por valor de un millón de euros. La ayuda se canalizará a través de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo) y del sistema de Naciones Unidas.

La visita del representante de Cuba pasó prácticamente desapercibida en España, ni se convocó a los medios de información.