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EE.UU. intercepta dos petroleros vinculados a Venezuela, uno de ellos con bandera rusa

  • La Guardia Costera llevaba varias semanas vigilando el barco ruso, incautado en el Atlántico Norte
  • Moscú ha denunciado que se trata de una violación del Derecho Internacional
Crece la tensión internacional después de que EE.UU. haya interceptado un carguero ruso

La Guardia Costera de Estados Unidos ha interceptado este miércoles dos petroleros vinculados a Venezuela, uno de ellos en aguas del Atlántico Norte y con bandera rusa, en plena escalada de tensiones políticas tras la operación militar perpetrada el pasado sábado en suelo venezolano y que se saldó con la detención del presidente Nicolás Maduro.

La secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, ha confirmado ambas incautaciones contra los que ha descrito como barcos de la "flota fantasma", que o bien habían atracado recientemente en Venezuela o se dirigían al país sudamericano. Según ha explicado, fue una operación "coordinada de manera meticulosa" en la que la Guardia Costera ha contado con el respaldo del Gobierno en su conjunto y con el aval último del presidente Donald Trump.

Las Fuerzas Armadas, que también han informado de ambas operaciones en redes sociales, enmarcan de hecho las incautaciones en las órdenes emitidas por el presidente Trump para perseguir "los buques sancionados que amenacen la seguridad y la estabilidad del Hemisferio Occidental".

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha advertido de que Washington "sigue aplicando el bloqueo sobre todos los buques de la flota fantasma que transporten ilegalmente petróleo para financiar actividades ilícitas y quitándoselo al pueblo venezolano", aunque sin aludir de manera directa a las dos operativos realizados este miércoles. "Sólo se permitirá un comercio energético legítimo y legal, como determine Estados Unidos", ha proclamado.

La operación para abordar al barco ruso 'Marinera' ha contado con el respaldo de militares de Reino Unido, tal como ha confirmado el ministro de Defensa británico, John Healey, al dar cuenta en un comunicado de la "interceptación exitosa".

El 'Marinera', con una "perversa historia", "forma parte del eje ruso-iraní para evadir sanciones y que alienta el terrorismo, el conflicto y la miseria desde Oriente Próximo hasta Ucrania", en palabras de Healey, que ha reivindicado los "esfuerzos globales" para aplicar los castigos en vigor. A futuro, Reino Unido "seguirá actuando contra la actividad de la flota en la sombra".

Varias semanas intentando "escapar" de EE.UU.

El 'Marinera', antes conocido como 'Bella 1', figura en la lista negra de sanciones de Estados Unidos desde el año 2024 por su presunta implicación en el tráfico de petróleo. La Guardia Costera estadounidense estrechó su vigilancia en diciembre, hasta el punto de que el buque modificó su nombre y su pabellón formal, como han confirmado tanto Washington como Moscú.

Noem ha asegurado que el barco llevaba "varias semanas" intentando "escapar" de la Guardia Costera, hasta el punto de que habría cambiado su bandera y pintado un nuevo nombre en su casco "en un intento desesperado por evadir la justicia". Sin embargo, ha añadido, "la heroica tripulación del 'USCGC Munro' persiguió el buque hasta alta mar y a través de peligrosas tormentas" hasta proceder al abordaje final.

Por su parte, el Ministerio de Transportes de Rusia ha explicado que Moscú le concedió el 24 de diciembre un permiso temporal para navegar bajo bandera rusa. El Gobierno de Rusia venía denunciando ya desde hace días una creciente presión norteamericana sobre el buque y finalmente ha confirmado que el abordaje se produjo "aproximadamente a las 15.00, hora de Moscú".

El Ministerio de Transportes ha denunciado lo que considera una violación del Derecho Internacional por parte de Estados Unidos, mientras que el de Exteriores ha reclamado la rápida entrega de los ciudadanos rusos a bordo del 'Marinera', según la agencia de noticias oficial TASS.

La fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, ya ha avisado de que todos los tripulantes están siendo investigados y ha amenazado con potenciales "cargos penales" contra cualquier "actor" que se considere sospechoso de delitos.

Las autoridades estadounidenses han dado menos información del segundo buque, el 'Sophia', que describen como "apátrida". El Mando Sur norteamericano sí que ha aclarado que la interceptación se produjo "sin incidentes" en aguas internacionales del Caribe y que los guardacostas escoltan ya dicha embarcación para que ponerla a "disposición" de Estados Unidos.

Washington espera que este tipo de despliegues sirvan de aviso a "los criminales del mundo". "Podéis huir, pero no esconderos. Nunca renunciaremos a la misión de proteger a la población estadounidense y cortar la financiación del narcoterrorismo allá donde esté, punto", ha sentenciado la secretaria de Seguridad Interior estadounidense.

El Departamento de Justicia, de hecho, tiene en el punto de mira a "otros barcos", como ha reconocido por su parte la fiscal general, con vistas a poder adoptar "acciones similares" a las de este miércoles en otros casos.

El petróleo, en el punto de mira

Hegseth ha celebrado en declaraciones posteriores a los medios la interceptación de los dos petroleros y ha reivindicado la importancia de las sanciones, en una comparecencia junto al secretario de Estado, Marco Rubio, que también ha llamado a seguir trabajando para que el chavismo “no pueda mover nada de petróleo sin la autorización” de Estados Unidos.

El jefe de la diplomacia norteamericana ha emplazado a Caracas y a su nueva líder ‘de facto’, Delcy Rodríguez, a “negociar” si quiere garantizar esta vía clave de subsistencia económica. Trump ha asegurado que Venezuela ya ha accedido a entregar a Estados Unidos entre 30 y 50 millones de barriles de crudo, un extremo sobre el que la otra parte no se ha pronunciado.

El secretario de Energía, Chris Wright, ha ahondado en este mensaje y ha anunciado que el objetivo de Washington es controlar "indefinidamente" la producción de crudo venezolano, si bien ninguna autoridad ha dado plazos o detalles sobre esta supuesta voluntad.

Venezuela es un país rico en petróleo y en la década de los setenta del siglo pasado llegó a producir hasta 3,5 millones de barriles al día. Las sucesivas crisis políticas y económicas han mermado drásticamente su producción, que rondó en 2025 los 1,1 millones de barriles diarios.