Víctor Terán, una vida entre Bolivia y Huelva truncada en la tragedia en Adamuz
- "Ha habido un accidente y Víctor está ahí": la alerta que recibió su cuñada
- La familia ultima la repatriación a su país natal una vez se hayan completado los trámites
- Última hora de los accidentes de tren en Adamuz, Córdoba, y en Barcelona
Víctor, natural de Bolivia, llevaba 20 años viviendo en España y, más concretamente, en Huelva. El 18 de enero acababa de regresar de un viaje transoceánico a Madrid cuando se subió en el tren Alvia de Renfe que descarriló en la pedanía cordobesa de Adamuz. El accidente segó su vida y truncó la promesa que le había hecho poco antes a su cuñada: "Amiga, nos vemos mañana por la mañana".
Así lo cuenta esta mujer, Jamileth, que en declaraciones a RTVE Noticias no escatima elogios para Víctor Luis Terán Mita, al que ella siempre se refería cariñosamente como Terán. Víctor, de 52 años, debía haber regresado el domingo de unas vacaciones en Nicaragua junto a su mujer y hermana de Jamileth, pero la agencia de viajes notificó a última hora una incidencia en el vuelo de vuelta de la esposa y finalmente volvió solo.
Víctor Terán, víctima del accidente ferroviario de Adamuz, en una imagen cedida por su familia.
A las 18.00 del domingo, Víctor llamó por teléfono a Jamileth, utilizando también el calificativo con el que solía referirse a su cuñada. "Amiga, ya estoy en Madrid", le comentó, antes de subirse al tren y en una conversación que no tendría más trascendencia de no haber sido la última entre ambos. Ambos quedaron en verse al día siguiente ya en Huelva, pero la tragedia se cruzó por medio.
Jamileth recuerda que, sin ser consciente de lo que había ocurrido en Adamuz, una tía le preguntó de primeras "si todos estaban bien", a lo que ella respondió con un tajante "sí". Ya por la noche, pasadas las 23.00 horas y una vez cubierta la jornada laboral, comenzó a recibir mensajes y llamadas de su Nicaragua natal, incluido un aviso de su hijo en el que ya se avanzaba lo ocurrido: "Ha habido un accidente y Víctor está ahí".
Una prueba genética confirmó la peor noticia
Jamileth emprendió horas después camino a Córdoba, ciudad a la que terminaría llegando su hermana el lunes por la noche. Inicialmente, Víctor figuró en la categoría de "desaparecido" y la familia no terminaba de perder la esperanza, pensando que "estaba en algún hospital, vivo en algún sitio". Sin embargo, una prueba de ADN realizada gracias a una muestra genética de un hijo de siete años residente en Sevilla —tenía un total de tres hijos de dos parejas previas— terminó por confirmar el fallecimiento.
Víctor trabajaba cuidando de personas mayores. "Era una persona de enorme corazón", recuerda Jamileth, al poner en valor la calidad humana de la primera persona a la que conoció cuando ella llegó a España hace ya una década. "Me ayudó a venir sin conocerme. Me consiguió trabajo", añade, deudora con la persona a la que considera que "debe" tener ahora una casa en Nicaragua o haber podido pagar los estudios de sus hijos.
De hecho, esta buena voluntad llevó a que Víctor también ayudase a venir a España a quien después se terminaría convirtiendo en su esposa.
Repatriación a Bolivia
Una hermana y un cuñado de Víctor se han desplazado desde Italia a Córdoba, donde aún se encuentran los restos mortales a la espera de cubrir todos los trámites burocráticos, asegura Jamileth.
El Gobierno de Bolivia, que ha expresado sus condolencias por este caso, ha explicado en un comunicado que las disposiciones legales en un caso como este hacen que el cuerpo no pueda ser entregado "de manera inmediata" y haya que esperar a "la conclusión de las diligencias periciales en curso. Dichos procedimientos se desarrollan conforme a la normativa española aplicable a accidentes ferroviarios de esta naturaleza.
Las autoridades bolivianas han intercedido para facilitar los procedimientos que decida seguir la familia del difunto, cuyos restos serán repatriados a su país natal, como ha confirmado su cuñada.
Jamileth también ha agradecido el apoyo recibido por parte del Ayuntamiento de Huelva. La alcaldesa, Pilar Miranda Plata, ha hablado con ella para ofrecerles todo el apoyo que puedan necesitar de las autoridades locales en este trance, para superar o al menos sobrellevar la pérdida.