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Análisis

¿Qué pasa con la inflación?: el efecto escalón y la guerra de Ucrania moderan el IPC

  • Los precios siguen subiendo, pero se moderan en marzo y repuntan en abril por un efecto estadístico
  • La cesta de la compra continúa encareciéndose, pero no tanto como en los últimos meses

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La guerra de Ucrania disparó los precios hace un año
La guerra de Ucrania disparó los precios hace un año.

Los precios de consumo han frenado su escalada en marzo y repuntan en abril. La inflación modera su crecimiento, pero los consumidores no notan aún el alivio en sus bolsillos. Los expertos recuerdan que la inflación es "una variable continua y acumulativa con carácter exponencial" y que son precios con respecto a los anteriores.

Varios factores contribuyen a que el Índice de Precios de Consumo haya ralentizado su avance en marzo. Algunas materias primas y la energía se han abaratado, al reactivarse los mercados y reducirse su demanda.

En abril, los precios se comparan con el fin de las ayudas a los carburantes, lo que hace que se experimente un avance por el efecto base. Es decir, la inflación no fue tan alta hace un año por lo que tiene más margen de subida.

La escalada de los precios hace que los consumidores estén cambiando hábitos, sustituyendo algunos productos y dejando de comprar otros.

Efecto estadístico acumulado

La razón fundamental de la moderación del IPC en marzo y de su repunte en abril es un "efecto estadístico", según apunta a RTVE.es el profesor colaborador de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, Antoni Cunyat.

"Es muy sencillo. El IPC es una tasa interanual que se mide respecto a marzo del año pasado. La guerra de Ucrania empezó el 24 de febrero, su efecto comenzó en marzo (cuando los precios subieron un 9,8%), así la referencia es menor en febrero y mayor en marzo", lo que supone partir de un nivel muy alto, con lo que la inflación tiene menos recorrido, explica el docente de la Universitat Oberta de Catalunya.

La economista y profesora en la Henley Business School, Ángela García Calvo, señala a RTVE.es que "en invierno, los costes de la energía son más altos, en primavera hace buen tiempo y, en general, los costes energéticos mundiales han bajado", lo que ayudaría a suavizar la inflación, pero matiza que "con la inestabilidad politica global y el cambio climatico, lo normal es que la inflación siga subiendo".

Desde la Universidad de la Rioja (UR), el economista José Eduardo Rodríguez Osés, apunta a RTVE.es que "se parte de cotas tan altas de elevación de precios en todos los grupos de artículos que se toman para el IPC, que no cabe margen de seguir escalando más que en algunos grupos de artículos". Menciona que ahora se encarecen alimentación y bebidas, ocio (restaurantes y hoteles), muebles y artículos del hogar.

Subir una escalera

Cunyat compara el IPC con subir una escalera: "No es lo mismo subir los escalones de uno en uno, que tres de golpe. Llegas al mismo punto pero el esfuerzo no es el mismo", es decir, ahora avanzamos menos porque ya habíamos subido mucho hace un año.

García Calvo define el efecto escalón como "un evento que no te esperas, que hace que suban mucho los precios" y cita la invasión rusa de Ucrania que provocó, en una Europa muy dependiente de Rusia, sobre todo Alemania, "un subidón de precios".

La economista de la Universidad de Reading recuerda que la pandemia de coronavirus causó otro "efecto escalón" sobre la inflación, ya que se destinaron recursos públicos a los trabajadores que se quedaron en casa, con subsidios: "Los bancos centrales imprimen más dinero, la producción de bienes y servicios no crece y acabas pagando más", detalla García Calvo, que ve que se encadenan presiones inflacionistas "una detrás de otra".

Un incremento porcentual menor

Rodríguez Osés pone un ejemplo ilustrativo: "No es el mismo porcentaje pasar de 100 a 105 euros (5% más), que hacerlo de 110 a 115 euros (sube el 4,55%) -aunque en términos absolutos haya aumentado lo mismo, 5 euros-. Los precios siguen subiendo, pero diríamos que mucho menos ahora el 4,5%".

La posibilidad de que bajen los precios a corto plazo parece remota, técnicamente se denomina "deflación", y suele ocurrir en crisis económicas muy graves. Cunyat tilda de "milagro" que caigan los precios y apostilla que "es más fácil que te toque la lotería".

Según la teoría económica hay dos formas de que baje la inflación, García Calvo indica que "los bancos centrales pueden subir los tipos de interés, que es lo que están haciendo, tanto la Reserva Federal como el BCE, retirando dinero de la circulación. Así el dinero es más caro y la gente es más pobre".

La segunda vía es incrementando la producción, si hay menos dinero pero la oferta de bienes y servicios es mayor "con más oferta es más probable que bajan los precios, pero no pasa de un día para otro", según la economista de la HBS. Su colega de la UOC añade que "el incremento de los sectores productivos es muy improbable que lo veamos".

Aumentar la productividad

La profesora de la universidad británica incide en que hay problemas en las cadenas de suministro internacionales y problemas en las cadenas de valor que también afectan a la inflacion y lleva años resolverlo. No se monta una fábrica de semiconductores de la noche a la mañana".

El docente de la UR es más optimista, considera posible controlar los precios si "se generase un entorno de estabilidad, un clima de confianza en el que todas las partes reman a favor (facilitar el trabajo del sector productivo privado, aumentar la competitividad real empresarial, controlar y vigilar realmente la actividad de los monopolios y grandes empresas, evitar medidas populistas y electorales sin base real que mejoren la economía, gestionar eficientemente el sector público, dar ejemplo y pedir corresponsabilidad a la sociedad)".

En cuanto a la evolución de los precios de los alimentos, el economista catalán avanza que "puede haber bajadas puntuales, de algunos productos frescos, como determinadas frutas, si la cosecha es buena y con una sobreproducción, sube la oferta y baja la demanda". García Calvo no lo ve probable, a no ser que "empiece a llover" y el sector primario supere las sequías, cada vez más habituales con el cambio climático.

El díficil equilibrio del BCE

De cara al futuro, es "complicado" que el BCE logre su objetivo de mantener la inflación por encima, pero cerca del 2%, la experta de Reading avanza que es "probable que siga creciendo, pero nos hemos adaptado" y no cree que el IPC se vaya a incrementar a un ritmo mas rápido que el actual.

La institución que preside Christine Lagarde tiene que encontrar el equilibrio porque necesita subir los tipos para controlar la inflación pero si lo hace demasiado deprisa "las empresas contratan menos, sube el paro, la gente es más pobre y se generan otro tipo de problemas", asegura García Calvo.

En la misma línea, Cunyat considera que, con las turbulencias financieras, "el BCE es un bombero que tiene que atender dos fuegos a la vez y si sube los tipos muy rápido, ciertos bancos pueden quedarse por el camino". En su opinión, va a costar años volver a los niveles de inflación de antes de 2021, aprecia una cierta estabilización en torno al 5% o al 6% y afirma que "los crecimientos de dos dígitos son cosas del pasado".

Preocupación por la subyacente

Rodríguez Osés vaticina que "el IPC en 2023 estará en torno al 5% y en 2024 más del 3% (pero todo ello se acumula al 8,4% de 2022 y un 5,9% en 2021, ello significará que en 2024 necesitaremos 124,15 euros para que sean equivalentes a 100 euros de inicio del 2021 (luego hemos perdido prácticamente un 24% del poder adquisitivo)".

Por último, si se desatara una crisis financiera global "dios no lo quiera", el economista de la UOC asegura que ese escenario contribuiría a que bajaran los precios "con menos consumo, menos inversión y menos demanda, las empresas fijarían los precios a la baja".

Un dato que preocupa a los economistas es que la inflación subyacente, que excluye los elementos más volátiles, la energía y los alimentos frescos, está por encima del índice general, el especialista riojano remacha que "los datos no son nada positivos, supera el 7% en determinados periodos y sigue empujando al IPC general, su tendencia sigue siendo alcista".

En concreto, la inflación subyacente se disparó en marzo hasta el 7,5%, su nivel más alto en 37 años, mientras que en abril se moderó al 6,6%. La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, reconocía en el primer trimestre "una fuerte resistencia a la baja de la inflación subyacente y los precios de los alimentos", pero auguraba que en los próximos meses el IPC prácticamente se reducirá a la mitad.