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Radiografía de la sanidad | La percepción

La sanidad preocupa, pero aprueba: pese a la caída de la valoración, la población sigue apostando por 'la pública'

  • Según el CIS, la sanidad es el segundo problema que más afecta a la ciudadanía
  • Las urgencias del 061 y del 112, los servicios sanitarios públicos mejor valorados

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El barómetro sanitario en España
El barómetro sanitario del CIS mide la valoración que la ciudadanía hace de la sanidad pública en cada autonomía.

La indignación ante el desgaste de la sanidad pública en España toma de nuevo las calles. Las concentraciones en puntos como Cataluña y los futuros paros en otros lugares como Madrid explicitan el nivel de hartazgo que profesionales y ciudadanía profesan ante la falta de personal, el colapso de las urgencias y los recortes presupuestarios continuados.

Según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la sanidad es vista como uno de los principales problemas de nuestro país, concretamente el cuarto. Es más: desde febrero de 2022 –cuando la pandemia del coronavirus pasó a un segundo plano–, la ciudadanía considera que las cuestiones sanitarias son la segunda preocupación que más le afecta personalmente, solo por detrás de los problemas económicos, pero por delante de otros como el paro, la calidad del empleo o la política.

La opinión pública 'aprueba' a la sanidad española

Pese a que la mayoría de las competencias sanitarias recaen en las comunidades autónomas, el Ministerio de Sanidad mide periódicamente las inquietudes ciudadanas en este tema. El organismo cuenta con una herramienta para conocer la opinión sobre el Sistema Nacional de Salud: el barómetro sanitario, una encuesta de carácter anual que tiene como objetivos, entre otros, recoger experiencias sobre el funcionamiento de la sanidad, conocer la valoración de determinadas medidas sanitarias o conocer la penetración de las estrategias informativas.

Los datos del barómetro sanitario, algunos de los cuales se remontan hasta principios del milenio, revelan que la satisfacción con el sistema de salud de nuestro país ha tenido sus altibajos. Alcanzó su pico justo antes de la pandemia, pero nunca ha llegado a ser 'notable'.

Entre 2002 y 2011, la nota llegó a subir un punto, pasando de un 5,94 a un 6,59. Tres años más tarde, la nota se redujo hasta un 6,31 y, pese a un nuevo bache en 2018, cerró 2019 con un 6,74, la cifra más alta de toda la serie.

La pandemia, pero también los recortes en personal y en gasto, los problemas en la gestión, y el colapso de hospitales y centros de salud, han provocado que esa calificación se desplome. En 2022, la valoración de la sanidad cayó hasta un 6,26, la quinta nota más baja registrada.

Ya en el CIS de febrero de 2022, el 97% de las personas encuestadas afirmaba que eran necesarios “más recursos para reforzar el sistema sanitario”. Además, más del 80% de aquellas que habían pedido asistencia médica durante la crisis sanitaria calificaba el apoyo recibido como “muy bueno” o “bueno”, y menos del 10% la catalogaba como “mala” o “muy mala”.

La confianza en el sistema registra su nivel más bajo en 2022

La irrupción de la pandemia impidió la realización de esta encuesta entre 2020 y 2021, según explican fuentes de Sanidad a DatosRTVE. No obstante, recuerdan que entre enero de 2021 y febrero de 2022 se incluyeron preguntas cada mes para “investigar las actitudes y opinión de la ciudadanía en relación con la pandemia, una parte de ellas elaboradas con el Ministerio de Sanidad”.

Tras el parón pandémico, el Ministerio de Sanidad volvió a conocer la opinión pública en tres oleadas, en los meses de marzo, junio y noviembre de 2022, y los datos ya revelaban la baja satisfacción con el sistema sanitario público.

Con la información a cierre de año, el balance sigue siendo positivo, aunque con matices. Desde que se tienen registros, más del 50% de la población asegura que la sanidad funciona “bien” en general, pero en 2022 ese porcentaje no llega al 60%, lejos del consenso registrado en años como 2010, 2011 o 2019, cuando se acercaba al 75%. Además, la confianza en que el sistema público funciona “bastante bien” cae hasta el 14%, casi diez puntos menos que en 2019.

La parte más crítica con el sistema sanitario, por tanto, crece: alrededor de un 15% opina que funciona mal y que necesita “cambios profundos”, el doble que en 1999, la cifra más alta hasta la fecha. Por otro lado, casi tres de cada diez personas asegura que, pese a necesitar cambios, hay cosas en el sistema que sí funcionan.

Las urgencias de los teléfonos 061 y 112 son los servicios mejor valorados entre la ciudadanía (7,4), seguidos por los ingresos y la asistencia en los hospitales (7,2), cuya nota ha ido subiendo a lo largo de los años. A casi un punto de distancia se sitúan las urgencias, tanto en atención primaria (6,3) como en los centros hospitalarios (6,2).

La atención especializada no sale muy bien parada, con la calificación más baja de todas: un 6,1. No obstante, la peor parte se la lleva, una vez más, la atención primaria, la rama sanitaria que más se ha hundido en los últimos tiempos: ha pasado de tener una valoración máxima del 7,4 en 2013 a colocarse en un 6,2 en 2022.


Sigue habiendo más gente que prefiere la sanidad pública a la privada

Pese a la bajada en las calificaciones a nivel global y en ámbitos como la atención primaria y la especializada, la proporción de personas que prefiere ser atendida en centros públicos es superior a la que que dice optar por el sistema privado. En 2022, un 69% se inclinaba por ir a las consultas de medicina de familia y pediatría públicas, frente a un 28% que apostaba por las privadas.

En las citas para medicina especializada ocurre de forma similar (un 56% en la pública frente a 39% en la privada), y está lejos de los datos de 2006 y 2009, cuando la distancia entre ambos sistemas era de menos de un punto.

En los ingresos hospitalarios, la preferencia es más que evidente: un 75% prefiere ir a los hospitales públicos –el porcentaje más elevado desde que se tienen registros– frente a un 21% que se inclina por los privados –por ende, el dato más bajo hasta la fecha–. En el caso de las urgencias, un 71% opta por lo público, un punto por debajo de lo anotado en 2003, el récord de la serie.