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Radiografía de la sanidad | La voz del personal médico

Los médicos de atención primaria, al límite: "Podemos ver hasta 65 pacientes al día"

  • El arranque de 2023 ha estado marcado por las movilizaciones de la atención primaria en varias comunidades
  • RTVE ha visitado tres centros en los que faltan profesionales: Los Ángeles (Madrid), Lebrija (Sevilla) e Inca (Baleares)

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Presión asistencial en la atención primaria
El arranque de 2023 ha estado marcado por las movilizaciones de la atención primaria en varias comunidades.

El arranque de 2023 ha estado marcado por las movilizaciones de los médicos de atención primaria en varias comunidades autónomas -Madrid, Comunidad Valenciana, Andalucía, Aragón, Cataluña y Extremadura, entre otras- para denunciar un deterioro que a su juicio deterioropone en serio peligro la continuidad de la primera línea del Sistema Nacional de Salud, donde se solucionan entre el 80% y el 90% de los problemas de la población. Un desgaste que, según condenan, lleva fraguándose años ante la indolencia de las diferentes administraciones, y que ahora amenaza con extenderse al resto de la estructura sanitaria, en un efecto dominó cuya siguiente pieza en caer serían las urgencias hospitalarias.

RTVE ha visitado tres centros de atención primaria para comprobar el estado en el que se encuentran. Tres centros en los que tanto sus profesionales como los pacientes denuncian un abandono institucional que se ha traducido en falta de médicos, largas listas de espera y descontento generalizado. Uno es el de Los Ángeles, en Madrid; otro el de Lebrija, en Sevilla, y finalmente el de Inca, en Baleares.

Darse una vuelta por cualquiera de ellos produce una impresión similar: la de encontrarse dentro de una olla a presión. Los pasillos están abarrotados, y los asientos metálicos que flanquean las consultas médicas se quedan insuficientes ante la avalancha de personas que esperan inquietas a que se abra la puerta y alguien pronuncie su nombre en voz alta. En el caso de Lebrija, los pacientes no caben en el edificio, literalmente, y se ven obligados a hacer cola en la calle.

Algunos han acudido allí de urgencia, mientras que otros han tenido que esperar varios días, incluso semanas, para obtener esa cita médica. “La situación de sobrecarga es horrible”, reprueba Javier Amador Romero, médico en el Centro de Salud Los Ángeles y miembro de la Sociedad Madrileña de Medicina Familiar y Comunitaria (SoMaMFyC), quien enumera cómo ya tiene agendados para esa jornada a 27 pacientes, más dos avisos. Aunque aclara que se trata de una agenda de mínimos, puesto que él forma parte de manera independiente del comité de huelga en el que actualmente se encuentra la atención primaria madrileña.

Situado en el distrito de Villaverde, uno de los más humildes de Madrid, el centro de salud del barrio Ciudad de Los Ángeles da cobertura a unos 34.000 vecinos, entre los que hay 4.000 niños. Para ellos están habilitadas 24 plazas de médicos de familia, de las que actualmente ocho están sin cubrir, por lo que un tercio de la población, unos 10.000 pacientes, no tienen médico de familia asignado. En el caso de los menores, existen cinco plazas de pediatría, pero actualmente tres de ellas están descubiertas, así que más de la mitad de los niños del barrio tampoco tienen pediatra asignado.

Como explica el doctor Amador Romero, lo único que pueden hacer en semejante situación es “parchear”, con una “sobrecarga asistencial brutal”, sin el tiempo mínimo necesario “para atender a los vecinos con la calidad que ellos se merecen y a la que nosotros, como médicos de familia, aspiramos”.

Un millón de habitantes sin médico asignado

La situación del centro de salud del barrio de Los Ángeles no es un caso aislado. En la Comunidad de Madrid, aproximadamente un millón de habitantes, entre ellos más de 200.000 niños, no tienen médico asignado, porque faltan un 20% de médicos de familia y un 30% de pediatras de atención primaria, según cálculos de Amyts, el sindicato mayoritario entre los médicos madrileños.

Su secretaria general, Ángela Hernández, cree que “se ha llegado a un punto en el que los profesionales ya no aguantan más”, lo que se ha traducido en una desbandada que está vaciando de facultativos a la atención primaria, y sobrecargando hasta niveles difícilmente soportables a los que aún quedan al pie del cañón. Médicos y pediatras de familia huyen a otras especialidades, o al extranjero, donde encuentran mejores condiciones laborales. “Hace una década, era muy raro que supieras de algún compañero que se marchara a ejercer a Francia, por ejemplo, y ahora es cada vez más frecuente. Cuando alguien decide dejarlo todo aquí e irse con su familia a otro país, algún motivo importante tiene que haber, porque no es una decisión que se tome a la ligera”, señala Hernández a RTVE.es.

Preguntada sobre si hay motivaciones ocultas detrás de este deterioro progresivo del Sistema Nacional de Salud, la secretaria general de Amyts apunta a que podría tratarse de una demolición controlada cuyo objetivo último sería “favorecer a la sanidad privada, impulsando tanto un trasvase de pacientes hacia coberturas privadas como ayudando a fomentar el modelo de sanidad pública de gestión privada, implantado desde hace años en diversas comunidades autónomas, entre ellas Madrid y Andalucía.

“Hay dos formas de hacer las cosas: cambiarlo a las claras, o estropear lo que hay para que la gente que está en lo que hay termine pidiendo lo otro”, declara. “A estas alturas, no podemos dejar de ver que hay gente que cree en la gestión privada de la sanidad pública. No digo que estén equivocados o acertados, pero me gustaría que presentasen estudios al respecto”, reclama.

RTVE.es ha intentado ponerse en contacto tanto con la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid como con la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, para conocer su punto de vista sobre las críticas de pacientes y profesionales acerca del estado de la atención primaria. En ninguno de los dos casos ha obtenido respuesta.

"Esto no es salud"

A pesar del deterioro generalizado que denuncian, los profesionales de la atención primaria insisten en que, a fin de cuentas, los principales perjudicados no son ellos, sino los pacientes, que han visto cómo la atención recibida se ha debilitado hasta extremos nunca vistos, y que ahora tienen que esperar varias semanas antes de ser atendidos.

“El centro de salud de Los Ángeles está en un estado catastrófico”, califica José Luis Valdivielso, un vecino de Villaverde que padece problemas respiratorios y le acaban de dar cita con su médica de cabecera para dentro de 15 días. “Otra opción es ir al Hospital 12 de octubre a colapsar una urgencia, pero voy a esperar a mi doctora, porque me voy apañando. Pero esto no es salud. La salud es que tu médico de cabecera, quien te ha recetado los medicamentos cuando has tenido el problema del catarro fuerte o de la bronquitis que no se termina de quitar, sea quien te haga el seguimiento, pero eso ahora es imposible”, se queja.

Harto de una situación que él tacha de "inaceptable", este septuagenario decidió no quedarse en casa con los brazos cruzados y pasar a la acción. Desde hace meses, acude todos los jueves por la tarde a la puerta del centro médico, del que vive a escasos metros, para manifestarse junto con decenas de vecinos. “Teníamos una sanidad pública que era una joya, la envidia de toda Europa, y yo voy a luchar hasta el último aliento por recuperarla”, expresa con determinación.

El movimiento vecinal del que forma parte José Luis Valdivielso participó de forma muy activa en la manifestación del pasado 13 de noviembre en la que cientos de miles de personas salieron a la calle en defensa de la sanidad pública madrileña, para denunciar el "estado crítico" en el que se encuentra. El próximo 12 de febrero hay una nueva convocatoria masiva por este mismo motivo.

Javier Amador (I), junto a José Luis Valdivielso, en la puerta del Centro de Salud Los Ángeles.

Javier Amador (I), junto a José Luis Valdivielso, en la puerta del Centro de Salud Los Ángeles. RTVE.es

Movilización ciudadana en Lebrija

En paralelo a las huelgas profesionales, el deterioro de la atención sanitaria ha llevado a otros ciudadanos y vecinos a movilizarse para reclamar mejoras. Así ha surgido la Plataforma de Defensa de la Sanidad Pública de Lebrija, que se concentra cada 15 días frente al centro de salud de la localidad sevillana. Fue allí donde recientemente llevaron a cabo un encierro de 24 horas en protesta por la que consideran una insuficiente cobertura sanitaria del municipio. Uno de sus miembros más activos es Tito Jiménez, quien valora como "muy preocupante” que los lebrijanos hayan empezado a ver como "algo normal" el debilitamiento de su sistema sanitario.

La situación esta localidad sevillana de casi 30.000 habitantes, ubicada muy cerca de la provincia de Cádiz, es aún más desesperada que la del madrileño barrio de Los Ángeles. Por población, le corresponderían 15 médicos de familia y cuatro pediatras, pero en realidad no llegan ni a la mitad, ya que apenas hay “seis médicos y medio” (ese medio se explica por las reducciones de jornada de los facultativos), mientras que las plazas de pediatría están atendidas por entre dos y tres médicos de familia, según la disponibilidad, con lo que no existe ningún pediatra especialista para aproximadamente 5.000 niños.

Lebrija también cuenta con un pequeño hospital, denominado “de alta resolución”, en el que se atienden especialidades, medicina interna, fisioterapia y cirugías menores. Este centro se abrió en 2015, y la plataforma denuncia que ya desde sus comienzos adoleció de escasez de especialistas, aunque al menos se hacía cargo de las urgencias, que “funcionaron de forma adecuada hasta mayo de 2022”. Fue entonces cuando se llevó a cabo un recorte de un tercio del personal que las atendía, lo que derivó en una sobresaturación de los profesionales que quedaban, que “comenzaron a buscarse la vida por otro lado, con traslados, y se perdieron otros diez efectivos médicos”.

La solución que encontró la Consejería de Sanidad andaluza, según cuenta la plataforma, fue trasladar en octubre de 2022 las urgencias al centro de salud, que ya estaba “muy mermado”, y todo ello con los mismos médicos, sin aumentar el número de plazas. “Esto ha derivado en una situación de caos sin precedentes”, expone Tito Jiménez. Desde entonces, es habitual ver las colas de pacientes en la calle, porque el edificio se queda pequeño ante los cientos de personas que pasan por allí a diario. Los tiempos de espera para las citas médicas, según cuentan, se sitúan entre los 30 y los 40 días, y a veces incluso más.

Miembros de la Plataforma de Defensa de la Sanidad Pública de Lebrija, durante el encierro en el centro de salud de la localidad.

Miembros de la Plataforma de Defensa de la Sanidad Pública de Lebrija, durante el encierro en el centro de salud de la localidad. RTVE.es

"Hasta 65 pacientes al día por médico"

Ana Pérez, médica de familia en este centro y afiliada al Sindicato Médico Andaluz, describe cómo durante una jornada laboral las agendas médicas incluyen habitualmente 45 pacientes, a la que hay que sumar una agenda paralela de urgencias, que se turnan entre todos los facultativos. “Entre los que te tocan de tu cupo y los de urgencia, podemos ver hasta 65 pacientes al día por profesional, más los avisos domiciliarios”, calcula, sin poder ocultar el desaliento.

Esta doctora recalca el “déficit crónico de profesionales” que ya existía, y cuenta cómo la derivación de las urgencias hasta entonces atendidas por el hospital de alta resolución supuso un “desbordamiento completo”. “Ante esta situación, hay profesionales que han decidido marcharse a otro sitio, y otros que están con un contrato temporal y no quieren renovar”, describe, para referirse a las dificultades por las que atraviesa la plantilla del centro. “No podemos dar una atención primaria de calidad, ni hacer ningún tipo de programa de atención a pacientes crónicos, ya que estamos sobrepasados por las urgencias y por la atención con cita previa”, se lamenta.

Rafael Carrasco, presidente del Sindicato Médico Andaluz, define como "mala" la actual situación de la atención primaria en su comunidad autónoma, aunque cree que esta degradación es común a todo el territorio nacional. También, que no afecta exclusivamente a la primera línea del sistema. "Es verdad que la atención primaria ha sido la hermana pobre durante mucho tiempo en la sanidad pública andaluza y española, pero esto no significa que no haya problemas en el resto de los ámbitos sanitarios. Las listas de espera siguen disparadas en todos sitios. Las consultas de especialistas de la prueba complementaria también tienen una demora excesiva. Las urgencias están saturadas desde hace años. El número de horas que se atienden en los grandes hospitales es superior al que al que pueden absorber en la mayoría de los casos, y los pacientes tardan en subir a planta”, enumera.

Carrasco considera que es arriesgado “simplificar la solución a un problema tan complejo como este”, pero reconoce que la falta de personal es “el grueso del problema”, y apunta a que aumentar las plantillas de médicos y pediatras en atención primaria “supondría un importante avance hacia la solución definitiva”, aunque puntualiza que "luego habría que tomar decisiones importantes sobre cómo gestionar esa demanda, organizar los centros de salud, y otra serie de asuntos necesarios para que el esfuerzo económico que suponga la contratación de médicos no se quede en nada”.


Urgencias extrahospitalarias en Inca

La atención primaria no se reduce exclusivamente a recibir a pacientes en una consulta. Marina García lleva 15 años trabajando en urgencias extrahospitalarias. Desempeña su labor en el centro médico de Inca, en Mallorca, donde atienden a unos 50.000 habitantes, la mayor parte población rural. Entre todas las dificultades a las que se enfrenta a diario, esta médica de familia destaca dos, que están muy relacionadas: la falta de recursos y la de personal. "Nunca encontramos gente para sustituir nuestras vacaciones", comenta, mientras sitúa a las urgencias extrahospitalarias en el nivel más bajo del Sistema Nacional de Salud: "Si la atención primaria es un hermano pequeño dentro de la sanidad, las urgencias de atención primaria son las olvidadas, las más denostadas y las menos pertrechadas".

Aunque la situación de los profesionales de la atención primaria en Baleares no es precisamente óptima en ninguno de sus ámbitos. Esta comunidad autónoma registra un ratio de 1.805 tarjetas sanitarias por médico de familia, el más alto de España, según se desprende del informe de 2023 La Atención Primaria en las Comunidades Autónomas, elaborado por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP). También es la tercera comunidad que menos destina a la atención primaria, con un 14,2% del presupuesto público, solo por detrás de la Comunidad de Madrid y de Navarra, con un 10,7% y un 13% respectivamente, según el mismo informe.

Para Marina García, uno de los principales problemas que tiene la medicina familiar, no solo en Baleares sino en toda España, es su "escaso atractivo". "Cuando se hace el examen MIR, es la última especialidad que se elige, ya que no es suficientemente atractiva para los jóvenes médicos; y ya las urgencias parecería que son lo peor de lo peor, a pesar de que hacemos un gran trabajo", expone.

Esta doctora opina que la atención primaria "siempre ha estado desvestida", sumida en una estrechez que califica de "endémica" y que achaca a "un problema de gestión". "La atención primaria vende poco, hace pocos reportajes en televisión, no tenemos máquinas con lucecitas, ni cosas muy tecnológicamente avanzadas, porque trabajamos con nuestras manos, somos artesanos, y eso vende poco. Por eso los políticos no vienen a hacerse fotos a los centros de salud", mantiene.

Para conocer la presión asistencial en las áreas a las que pertenecen los centros de salud de Inca, Lebrija y Los Ángeles es posible remitirse a una investigación de la Fundación Civio, que muestra cuál es la media de pacientes vistos al día en cada área de salud por profesional de medicina de familia, pediatría y enfermería en atención primaria de todas las comunidades y ciudades autónomas españolas, durante los años 2021 y 2022. Cantabria, Galicia, Cataluña y Asturias no han querido dar los datos solicitados, mientras que Madrid los ha facilitado únicamente por centro de salud.

En Mallorca, donde está el centro de salud de Inca, la presión asistencial es de 31,17 pacientes diarios por médico. Por su parte, las enfermeras asisten a una media de 20,14 pacientes cada día, mientras que los pediatras se hacen cargo de 17,4 menores.

En el área de Sevilla Sur, donde se ubica el centro de salud de Lebrija, la presión asistencial es de 37,5 pacientes al día por médico. En enfermería, es de 24,7 pacientes diarios por profesional y, en pediatría, de 27 pacientes diarios.

Los datos aportados por Madrid, aunque dificultan su comparación con el resto de áreas sanitarias españolas, permiten ver específicamente la presión asistencial del centro de salud Los Ángeles: 35,4 pacientes diarios por médico. Las enfermeras atienden a 21,3 pacientes al día, mientras que los pediatras reciben a 21,6 pacientes diarios.

El trabajo de Civio constata la elevada saturación que en líneas generales padece la atención primaria española. Aproximadamente un tercio de las áreas de salud que aportan datos sobrepasan los 35 pacientes diarios por médico. Destaca el área de salud de Elx-Crevillent, con más de 43 pacientes -la más saturada de España-.

En enfermería, la media española se sitúa en 19 pacientes diarios por profesional, aunque son muy pocas las áreas de salud que se quedan por debajo de 15 pacientes diarios por enfermera. Destacan las áreas de salud Metropolitano y Sur de Granada, Costa del Sol en Málaga, y Manises en Valencia, todas por encima de 25 pacientes diarios por enfermera.

En cuanto a pediatría, las áreas más tensionadas son Jaén Sur y Sur de Córdoba, con más de 30 niños atendidos al día. La media nacional es de 22 menores al día por pediatra.