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Despliegue militar de Rusia en la frontera con Ucrania: Putin pone a prueba a Biden

  • Las tensiones aumentan en Donbás con el despliegue de tropas rusas a 100 km de la frontera con Ucrania, la mayor desde 2014
  • Los expertos coinciden en que Putin busca intimidar a Ucrania y Occidente

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Un militar ucraniano en la región de Lugansk
Un militar ucraniano en la región de Lugansk

Los combates entre las tropas ucranianas y los separatistas rusos -apoyados política y militarmente por Moscú- en el este de Ucrania, han aumentado en los últimos meses. La tensión se ha disparado después de que Rusia desplegara alrededor de 20.000 soldados a tan solo 100 kilómetros de la frontera con Ucrania, el más numeroso desde 2014.

Este movimiento de Rusia ha preocupado al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien ha alertado a Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá, a la OTAN y a instituciones de la Unión Europea, mientras que el Kremlin ha subrayado que “no debe preocupar a nadie”, porque “no supone una amenaza para nadie”.

Por este motivo, la principal incógnita que se plantea es por qué el mandatario ruso, Vladímir Putin, ha decidido reforzar sus unidades en el este de Ucrania. Los expertos coinciden y creen que el objetivo final del presidente ruso es intimidar a Ucrania y a Occidente, concretamente a la Unión Europea y a la OTAN, aunque también busca “tomar el pulso” al presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

¿Existe un riesgo de que vuelva la guerra total al este de Ucrania?

En las últimas semanas, las tensiones en la región de Donbás se han incrementado debido al despliegue de tropas rusas a alrededor de 100 kilómetros de la frontera con Ucrania y las acusaciones cruzadas de ataques de ambas partes en la línea de separación de fuerzas.

Vídeos difundidos en Twitter recientemente muestran carros blindados y piezas de artillería rusas camino de la frontera con Ucrania. Rusia habría desplegado --de acuerdo con fuentes del Ejército ucraniano-- 28 grupos de batallones tácticos cerca de la frontera este con Ucrania y en Crimea, lo que equivale a entre 20.000 y 25.000 soldados

El conflicto en el este de Ucrania, en las regiones de Donetsk y Luhansk, estalló a principios de 2014 entre milicias separatistas prorrusas --con el apoyo militar de Moscú-- y el Ejército ucraniano. En mayo, los separatistas declararon la independencia de los dos territorios. En 2015 entró en vigor un alto el fuego, que ha sido violado continuamente y, por ello, hace ocho meses acordaron un nuevo cese de hostilidades, que llevó a una notable desescalada del conflicto.

Crece la tensión entre Rusia y Ucrania tras el despliegue de tropas rusas cerca de la frontera

Sin embargo, en lo que va de año han muerto 19 militares ucranianos en el conflicto de Donbás. Desde principios de 2021, el Gobierno ucraniano ha denunciado cerca de 600 violaciones del alto el fuego y la misión especial de supervisión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) también ha registrado cientos de violaciones, entre ellas 493 únicamente el 26 de marzo.

El jefe de investigación del Institute for Statecraft, Nicolás de Pedro, ha señalado en una entrevista a RTVE.es que “nunca ha habido un alto al fuego efectivo”. “Lo que ha habido durante semanas y meses en diferentes épocas en los últimos años son periodos en los que no ha habido intercambio artillero, pero el intercambio de fuego de armas ligeras ha sido constante y ha habido un goteo constante en el número de víctimas y muertos”, ha aseverado.

Ahora, Rusia ha desplegado el mayor número de tropas en la frontera con Ucrania desde que estalló en 2014 por primera vez el conflicto, que llevó a la anexión rusa de Crimea y en la que han fallecido más de 14.000 personas de ambos bandos. Los recientes movimientos militares rusos y el aumento de los enfrentamientos entre las fuerzas ucranianas y los separatistas prorrusos han levantado temores de una escalada en la guerra.

De Pedro asegura que el riesgo de que vuelva la guerra total al este de Ucrania es “real”. “Existe ese riesgo porque los dos lados y, sobre todo Rusia, está amasando fuerzas a lo largo de la frontera con Ucrania y en Crimea de forma muy visible y ostentosa”, ha indicado, subrayando que “no significa que vaya a pasar necesariamente”.

Por su parte, la investigadora principal del Real Instituto Elcano Mira Milosevich, ha afirmado a RTVE.es que ni Ucrania ni Rusia “tienen un interés de entrar en una guerra”, ya que Kiev sabe que si intenta recuperar el control de Crimea y en la región de Donbás, “Rusia no permitiría que vencieran a los rebeldes prorrusos”, mientras que a Rusia no le interesa entrar en guerra “porque este año son las elecciones generales y por mucho que la popularidad de Putin subiera tras la anexión de Crimea, las diferentes encuestas de opinión pública demuestran que los rusos están muy cansados de estas aventuras en la política exterior rusa”.

Una intimidación táctica

El Gobierno ruso no ha negado el despliegue militar en la frontera con Ucrania y ha subrayado que tiene el derecho de mover sus unidades “dentro de su territorio a su discreción”, añadiendo que “no debe preocupar a nadie” y que “no supone una amenaza para nadie”.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha responsabilizado directamente a Ucrania del aumento de la tensión en la región de Donbás, mientras que el jefe del Consejo de Seguridad ruso, Nikolái Pátrushev, ha señalado que las autoridades ucranianas buscan distraer la atención de los “graves problemas internos en Ucrania”.

La principal cuestión es por qué Putin ha decidido ahora desplegar tropas en la frontera de Ucrania. Los expertos coinciden en que su intención es intimidar a Ucrania y a Occidente, concretamente a la Unión Europea, a la OTAN y a Estados Unidos.

En las últimas semanas y meses, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensi, ha tomado algunas medidas que han irritado a Moscú, que tienen que ver con el aparato propagandístico ruso dentro de Ucrania, como el cierre de varios medios de comunicación prorrusos en el país. “Rusia está lanzándole un mensaje a Ucrania. Le está explicando que tiene una capacidad militar mucho mayor y que en cualquier momento le puede dar un golpe o un zarpazo importante”, ha explicado Nicolás de Pedro.

Rusia y Ucrania realizan un intercambio de prisioneros

La investigadora del Real Instituto Elcano ve el despliegue militar de Rusia como “una intimidación táctica” y una “demostración de fuerza”. “Es un juego peligroso. Aunque ninguno de los dos países piensa entrar en una guerra, realmente es peligroso, porque la escalada verbal y el despliegue de tropas puede llevar a un accidente”, asevera.

Milosevich descarta que Rusia se esté preparando para una invasión, “porque lo ha hecho todo de una forma tan visible que demuestra que es justo para intimidar, para provocar a Ucrania y demostrar a la OTAN y a Estados Unidos que realmente ellos están preparados para defender lo que consideran que es suyo”.

Asimismo, cree que con este movimiento el Gobierno ruso busca “tomar el pulso” al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para ver “hasta dónde llega su apoyo retórico y hasta qué punto se puede convertir en un apoyo real a Ucrania”.

¿Quién controla las regiones separatistas prorrusas de Ucrania?

Los conocidos como rebeldes prorrusos nunca han logrado dominar Lugansk y Donetsk por completo y, según Nicolás de Pedro, el territorio que controlan los prorrusos --“una mezcla de caudillos militares, pequeños criminales, ultranacionalistas que vienen de Rusia, asesores y miembros de los servicios de Inteligencia rusos”-- de Ucrania es “relativamente pequeño”. “Lo que está claro es que, para las grandes cuestiones, desde el punto de vista estratégico, el control es de Moscú”, subraya el jefe de investigación del Institute for Statecraft.

Por su parte, la investigadora del Real Instituto Elcano asegura que el Kremlin “niega estar involucrado en esta guerra” y que el Gobierno ruso afirma que sus soldados en la región de Donbás “están ahí de vacaciones”.

“El Kremlin no tiene la intención de anexionar Donbás, porque Rusia es el país más grande del mundo. No necesita más territorio, pero lo que sí necesita es impedir la entrada de Ucrania de la OTAN, porque la considera la mayor amenaza a su seguridad nacional”, ha indicado Milosevich. “Por tanto, el Kremlin controla hasta cierto punto a los rebeldes prorrusos y tiene un control político, pero en cuanto al control militar y económico, les ayuda solo cuando es necesario”, ha detallado.

Desde 2019, Rusia ha concedido a ciudadanos en Lugansk y Donetsk más de 639.000 pasaportes rusos, según datos publicados por el jefe de la división del Ministerio del Interior en Rostov, que linda con el este de Ucrania.

¿Qué podrían hacer Estados Unidos y la UE para evitar una escalada bélica?

La comunidad internacional ha expresado su preocupación por las recientes tensiones entre Ucrania y Rusia. Kiev ha alertado a Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Alemania, Francia, a las instituciones de la UE y a la OTAN sobre el aumento de las violaciones del alto el fuego en Donbás y el incremento de tropas rusas en la frontera con Ucrania.

Zelenski también ha aumentado la presión sobre sus socios internacionales para que la OTAN acelere el proceso de adhesión de Ucrania a la alianza, considerando esta la única posibilidad para detener la agresión rusa.

Según Nicolás de Pedro, Ucrania llama a la puerta de la Alianza Atlántica porque es “el mejor paraguas militar”. “La OTAN tiene en su tratado una cláusula de defensa colectiva. Un ataque contra uno, es un ataque contra todos. Si Ucrania fuera miembro de la OTAN, el contexto sería radicalmente diferente, porque Rusia no estaría atacando solo a Ucrania, sino a la Alianza”, explica el jefe de investigación del Institute for Statecraft, añadiendo que “de momento no parece probable” que Kiev entre en el bloque militar occidental.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, mantuvo una llamada telefónica con su homólogo ucraniano, en la que el estadounidense afirmó su “apoyo inquebrantable a la soberanía e integridad territorial de Ucrania frente a la agresión en curso de Rusia en Donbás y Crimea”.

“La llamada telefónica de Biden era muy deseada por parte de Kiev y el presidente de Estados Unidos prestó una declaración directa de su inquebrantable apoyo a Ucrania, (…) pero hasta ahora el apoyo ha sido siempre verbal”, ha señalado Mira Milosevich. “Por ahora, los americanos no van a ir a una operación a recuperar Crimea o Donbás. No van a empezar una guerra en Ucrania contra Rusia”, ha recalcado.

Por su parte, el mandatario ruso ha mantenido conversaciones con la canciller alemana, Angela Merkel, quien ha pedido a Putin que “estos refuerzos militares se reduzcan con el fin de llegar a una desescalada”. Además, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Heiko Maas, ha señalado este viernes que los aliados occidentales están siguiendo de cerca la situación en la frontera de Rusia con el este de Ucrania, después de mantener una conversación con el secretado de Estado estadounidense, Anthony Blinken.

De Pedro afirma que “el mensaje que se suele dar desde Alemania y otros países europeos de ‘vamos a sentarnos en la mesa y ser amigos’, sin que haya costes, no parece que esté dando buenos resultados”. “Es un incentivo a Moscú porque lo que interpreta es: ‘No me juego nada. Solo me juego sanciones muy leves y específicas a algunos individuos que tampoco van a pagar un coste muy alto’”, subraya. Por eso, el jefe de investigación del Institute for Statecraft, cree que “los europeos y Estados Unidos deberían enseñar un escenario de costes muy elevado a Moscú, como un incentivo para que Moscú se avenga a negociar desde una posición más razonable”.