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Coronavirus

Mujeres, jóvenes y trabajadores con rentas bajas: los más vulnerables tras la pandemia según el Banco de España

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El Banco de España pide un plan ambicioso de reformas y ajustes

Los empleados que trabajan en sectores relacionados con la hostelería, el comercio, la educación y el ocio son los que se han visto más afectados por las medidas adoptadas para limitar la incidencia de la pandemia del coronavirus ya que cuentan con un mayor peso de tareas que requieren un alto grado de interacción social.

Dichos sectores emplean en su mayoría a mujeres, jóvenes y trabajadores que perciben rentas bajas de forma mucho más intensa que otros de la economía, por lo que son estos colectivos los que presentan un mayor grado de vulnerabilidad de partida y disponen de unos recursos más limitados para sostener su gasto.

Esta es una de las conclusiones del Informe Anual 2019 que el Banco de España ha presentado este martes y donde alerta de que esto podría influir “indudablemente” en el dinamismo de la recuperación de la demanda agregada -el total de bienes y servicios demandados por un país- y en la evolución de la desigualdad, “no solo en los próximos meses, sino también de forma más persistente”.

El Banco de España pide reformas estructurales y urgentes

Más desigualdad que en 2008

Según el supervisor, la sociedad y la economía españolas enfrentan la crisis de la COVID-19 con un nivel de partida en términos de desigualdad “claramente por encima” del que se registraba a finales del anterior ciclo expansivo previo a la crisis de 2008.

No obstante, señala el informe, en comparación con entonces, “los trabajadores más afectados por la coyuntura actual se encuentran relativamente más protegidos”, tanto por una mejor salud financiera de sus hogares (en términos de menores pagos por deuda en relación con su renta) como por el hecho de que, en términos generales, no constituyen la fuente principal de ingresos del hogar, que suele provenir, además, de rentas del trabajo en sectores diferentes de los mencionados.

Así, en términos de vulnerabilidad, los últimos datos disponibles de la Encuesta Financiera de las Familias (EFF) del Banco de España apuntan a que un 12 % de los empleados en las denominadas “industrias sociales” -hostelería, comercio, educación y ocio- son mujeres, que además constituyen más del 50 % de la renta del hogar: una de cada cinco mujeres en este colectivo (un 22 %) vive en un hogar con activos inferiores a un mes de renta.

Escasa movilidad

El informe también expone que la movilidad potencial de los empleados más perjudicados por la crisis es en general “escasa”, especialmente en la hostelería y el comercio, debido en parte a la "limitada intensidad de uso" en estos sectores de las tareas asociadas a las tecnologías de la información y las comunicaciones, la escritura, la lectura y las habilidades numéricas.

En este sentido, el Banco de España incide en que “podría ser conveniente para no retrasar la posible reasignación de trabajadores en el mercado laboral” que se formara a los afectados por Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) para poder trabajar en otros sectores o empresas.

Y es que, según señala el supervisor, tras la crisis de 2008, los efectos negativos sobre la empleabilidad de los trabajadores de la construcción fueron muy significativos, de forma que, en 2013, más de la mitad de aquellos que habían tenido un empleo en este sector permanecían desocupados y solo un 23 % había conseguido un empleo en otra rama de actividad.

“En ese período, la probabilidad de encontrar un empleo en otro sector era especialmente reducida para los trabajadores de mayor edad, con mayor experiencia en la empresa, y con menor nivel de cualificación”, explica.

Empleo juvenil: el eslabón más débil en la crisis derivada del COVID-19

Formación en nuevas tecnologías

Es por ello que el organismo considera que “es imprescindible reforzar las políticas activas de empleo para incrementar el capital humano de los trabajadores y reducir el desempleo de manera permanente” de forma que “se evite un deterioro del capital humano de los desempleados y del potencial de crecimiento del conjunto de la economía”.

Sería, por tanto, necesario favorecer la búsqueda activa de empleo, la orientación adecuada a los trabajadores y el despliegue de una formación especializada y específica cuando se detecten necesidades formativas, explica.

Asimismo, el organismo apuesta por la formación en nuevas tecnologías ya que la inteligencia artificial, la automatización y la robótica crearán nuevas oportunidades y contribuirán al necesario avance de la productividad, si bien reconoce que "algunos trabajadores perderán sus puestos de trabajo en esta transición y no siempre estarán en condiciones de aprovechar de manera instantánea las nuevas oportunidades”, destaca el texto.

Deuda pública por encima del 110 % del PIB en 2030

En su informe el Banco de España también alerta de que será necesario implementar un programa de consolidación fiscal para reconducir el ratio de deuda pública ya que, de no hacerlo, podría llegar a situarse por encima del 110 % del PIB en 2030 “incluso en los mejores escenarios”.

Según explica, un esfuerzo fiscal estructural en línea con los requerimientos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento reduciría la ratio de deuda pública por debajo del 100 % del PIB antes de 2030.

“Esta reducción sería más eficiente si el esfuerzo fiscal va acompañado con medidas estructurales que aumenten el producto potencial de la economía”, destaca.

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