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Con terraza, más luz natural y alejadas del centro: así serán las viviendas tras el confinamiento, si la economía lo permite

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Las terrazas y los jardines, los espacios más demandados a la hora de buscar vivienda tras el coronavirus
Las terrazas y los jardines, los espacios más demandados a la hora de buscar vivienda tras el coronavirus IStock

Durante estos días de confinamiento las viviendas se han convertido en refugio ante la pandemia, pero también en oficina, gimnasio, lugar de ocio y parque de juegos para los más pequeños.

El coronavirus nos ha obligado a reconvertir algunos espacios y a echar de menos muchos otros que antes ni nos hubiéramos planteado: ahora trabajamos en la misma estancia donde dormimos y nos arrepentimos de haber hecho esa reforma que cerraba la terraza para aumentar el salón.

Esto ha provocado que las búsquedas de vivienda con balcón, terraza y, especialmente, jardín se hayan disparado un 40 % desde que se declaró el estado de alarma, según un estudio del portal inmobiliario Fotocasa, que apunta que este confinamiento cambiará las prioridades de los españoles y otorgará a la vivienda una importancia que hasta ahora quizá nunca había tenido.

“Muchos españoles se darán cuenta estos días de que la vivienda en la que viven no se adapta a sus necesidades y los españoles que están buscando una nueva vivienda seguramente introduzcan nuevos parámetros en la búsqueda que quizá hace dos meses no se habían planteado”, explican.

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Un 8 % de los hogares vive en pisos interiores

Porque no es lo mismo pasar el confinamiento en una vivienda pequeña e interior que hacerlo en otra más grande y con luz natural, nos cuenta Javier, que vive en un bajo interior de 32 metros cuadrados en el centro de Madrid.

Este piso era prácticamente para dormir; pasaba todo el día fuera de casa, pero ahora con el confinamiento llevo casi dos meses sin ver la luz del sol”, lamenta.

En la misma situación se encuentra cerca del 8 % de los hogares españoles que viven en pisos interiores, señalan desde el portal inmobiliario Idealista. Este porcentaje se reparte de una manera muy desigual en todo el territorio y aumenta en las grandes ciudades: por ejemplo, en Madrid, la cifra alcanza el 20 %.

“Lo que estamos notando en Idealista es que está habiendo unas búsquedas cada vez mayores, y que no son en las capitales de provincia, sino en los municipios cercanos”, señala a RTVE el Jefe de Estudios de Idealista, Fernando Encinar, quien cree que durante el confinamiento muchos españoles han descubierto que la casa en la que viven no les gusta, ya sea en venta o en alquiler.

Por ello, están dispuestos, incluso, a dejar las grandes ciudades para irse a vivir a las afueras o zonas menos pobladas, que es donde principalmente se pueden encontrar estas viviendas con patios o amplias zonas ajardinadas.

No es lo mismo pasar este confinamiento en una vivienda pequeña e interior que hacerlo en otra más grande y con luz natural. Un estudio de un portal inmobiliario dice que aumentan quienes se plantean cambiar de piso cuando acabe esta crisis. Aunque , los que están perdiendo el empleo, lo tendrán todavía más difícil.

Cambiaremos de casa, si la economía lo permite

Peor escenario se plantea para los colectivos más vulnerables, a los que ha afectado especialmente esta crisis y que no tienen la opción de cambiar de vivienda por falta de recursos.

Según datos de la fundación Foesa, más de 4,5 millones de personas viven en una casa que no reúnen las condiciones adecuadas de habitabilidad, pero “no pueden permitirse ir a un sitio mejor”, nos explica el director general de la Asociación Provivienda, Eduardo Gutiérrez.

En sus informes han detectado que dos de cada diez personas que atienden viven en una situación de hacinamiento y seis de cada diez afirman que no disponen de calefacción en cada estancia de cada casa.

En España el problema de la vivienda es algo crónico

Según Gutiérrez, “esto responde a que en España el problema de la vivienda es algo crónico y las políticas de vivienda son concebidas como un motor económico y no como una necesidad social básica”. En general, nos cuenta, se trata de familia monoparentales, jóvenes e inmigrantes, que se sitúan en grupos de riesgo porque también tienen dificultades para afrontar pagos imprevistos.

“En las últimas semanas vemos un aumento de la angustia de ver cómo saldremos de esta crisis porque muchas familias han perdido su empleo y van a tener problemas para poder mantener su vivienda o pagar los suministros y esto puede desencadenar en problemas de salud física o mental”, señala el director general de la Asociación, quien cree que a partir de ahora, con la pérdida de poder adquisitivo, también pueden aparecer nuevos perfiles de personas que nunca han pedido una ayuda de servicios sociales.

Bajarán los precios de los alquileres

Sin embargo, los expertos consultados apuntan a que todo dependerá de la evolución de la economía española. De acuerdo las previsiones del Gobierno, el Producto Interior Bruto (PIB) caerá un 9,2 % este año, pero se recuperará parte de lo perdido, hasta el 6,8 %, en 2021.

En lo que respecta al mercado inmobiliario, indican desde Idealista, el fin del confinamiento supondrá un “tsunami económico” que también afectará a este sector.

“Vamos a ver un aumento del stock muy relevante: por un lado, de las viviendas que no se han vendido en estos dos meses, que están embolsadas; por otro, de aquellas viviendas de personas que necesiten la venta para conseguir liquidez; y también, lamentablemente, por parte de muchas herencias”, señala Espinar, quien cree que los precios también bajarán, aunque no será igual en todo el territorio: “bajarán más donde haya menos demanda”, concluye.

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En la misma línea se sitúan las previsiones de la correduría de seguros Arrenta, que estima que hay cerca de 200.000 pisos a la espera de incorporarse al mercado del alquiler a largo plazo tras el parón del estado de alarma. Entre otros motivos, porque sus contratos vencieron en marzo y abril, porque son inmuebles hasta ahora destinados al alquiler turístico y buscarán ahora otro tipo de inquilinos, o incluso porque estaban alquilados a estudiantes que los han tenido que dejar por la interrupción de las clases.

Todo ello, junto a otros factores, apuntan desde Arrenta, favorecerá que los precios sufran en los próximos meses un "ajuste", aunque este no superará el 5 %. Sin embargo, será la primera caída de precios en los alquileres en los últimos siete años.

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