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Emilio Botín, un banquero por tradición que llevó al Santander a la élite bancaria mundial

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Emilio Botín, un banquero por tradición que llevó al Santander a la élite bancaria mundial

Emilio Botín-Sanz de Santuola y García de los Ríos -fallecido este miércoles en Madrid- pertenecía a una estirpe de banqueros y su gestión al frente del Santander se ha caracterizado por una estrategia expansiva internacional y por un proceso de fusiones y adquisiciones dentro de España para conseguir el liderazgo de la banca nacional. También se ha visto inmerso en varios procesos judiciales, el último de los cuales -por supuestos delitos de evasión fiscal- se archivó en 2012 después de que la familia Botín pagase 200 millones de euros a Hacienda para regularizar unas cuentas bancarias en Suiza.

Emilio Botín ha sido reconocido en varias ocasiones como el financiero español más influyente de la última década y la revista estadounidense Forbes considera que su fortuna alcanzaba los 1.100 millones de dólares (846 millones de euros) en 2011.

Su bisabuelo y su abuelo formaron parte de los consejos que pusieron en marcha el Banco Santander y su padre, Emilio Botín-Sanz de Santuola López, fue el primer presidente ordinario de esa entidad, una vez que ese cargo dejó de ser rotatorio. Su hermano también se dedica a la banca, igual que algunos sobrinos y su hija Ana Patricia, actual responsable de la filial británica del banco y su heredera natural al frente del Grupo Santander.

Era bisnieto de Marcelino Sanz de Santuola, descubridor del valor de las pinturas de las Cuevas de Altamira, un ascendente que marcó su labor de mecenazgo de artes, cultura, ciencias y deporte, en el que se ha visto acompañado por su esposa, Paloma O'Shea Artiñano, fundadora de la Escuela Superior de Música Reina Sofía.

Botín era también presidente de la Fundación Botín, una de las primeras instituciones privadas españolas dedicadas al fomento de la investigación científica, conservación del patrimonio histórico y desarrollo de las ciencias sociales.

Tenía seis hijosAna Patricia, Carmen, Emilio, Carolina, Paloma y Francisco Javier.

Un santanderino licenciado en Económicas y Derecho

Nacido el 1 de octubre de 1934 en Santander, Botín se licenció en Ciencias Económicas por la Universidad de Deusto y en Derecho por la de Valladolid, para ingresar a los 24 años en el banco, donde los primeros puestos que ocupó fueron los de apoderado de los servicios centrales y subdirector general.

Consejero del Banco Santander desde 1960, cuatro años más tarde fue nombrado director general y, en 1971, fue elegido vicepresidente segundo del consejo de administración de la entidad financiera.

En 1977, se convirtió en consejero delegado y nueve años después, el 19 de noviembre de 1986, fue nombrado presidente del Banco Santander, entidad en la que se mantuvo como principal ejecutivo y máximo accionista.

La etapa de Emilio Botín al frente de la entidad se ha caracterizado por su consolidación dentro de España y su crecimiento en el exterior, lo que ha convertido al grupo en el de mayor capitalización bursátil de la zona euro (63.000 millones de euros al cierre de 2013).

La absorción de dos históricos: Banesto y Central Hispano

En abril de 1994, el Banco de España otorgó al Santander, tras una subasta, el control del 48,1% de Banesto, intervenido en diciembre de 1993. En 1998, el banco dirigido por Botín lanzó una OPA sobre el capital restante de Banesto que le aseguró el control efectivo del 97% del banco madrileño, cuya marca desapareció finalmente en mayo de 2013, absorbida por el Santander.

En pleno proceso de redimensionamiento para afrontar la creación de un espacio económico europeo, el Santander se fusionó con el Banco Central Hispano en enero de 1999, con lo que nació el Banco Santander Central Hispano (BSCH), que se convirtió en el segundo banco europeo por capitalización bursátil tras el Deutsche Bank.

Ocho años después, en junio de 2007, la presencia de ese segundo banco desaparecería por completo del nombre de la entidad, que pasó a llamarse simplemente Banco Santander.

De carácter campechano, pero muy firme en sus actuaciones, Botín puso en marcha en 1989 las cuentas de alta remuneración, que marcaron un antes y un después en el sector financiero español, ya que marcó el comienzo de la competencia de los grandes bancos. Ya en 2005, dinamitó el sector eliminando las comisiones de las cuentas bancarias de sus clientes, un paso que imitaron de inmediato sus competidores.

Los elevados beneficios consolidados por la entidad presidida por Emilio Botín le permitieron apostar con fuerza por esa banca de clientes y la calidad de servicios. Esa política, según los expertos, permitió al banco mitigar los efectos de la crisis financiera que estalló en 2007, año en el que el Santander celebró su 150 aniversario y se convirtió en el duodécimo banco del mundo por capitalización bursátil, el séptimo por beneficios y la entidad con la mayor red de distribución minorista del mundo occidental: 10.852 oficinas.

En abril de 2004 se realizó el traslado de los servicios centrales en Madrid a la nueva sede corporativa, el complejo Ciudad Financiera Santander, en la localidad madrileña de Boadilla del Monte, donde trabajan en torno a 7.000 profesionales. El banco vendió esas instalaciones en enero de 2008 a un grupo de inversores y logró unas plusvalías de 605 millones de euros.

Una apuesta por América Latina sin descuidar Europa

De forma paralela y, a partir de 1995, Botín apostó por la expansión en América Latina, con el desembarco en Argentina, Brasil, Colombia, México, Perú y Venezuela, y el impulso de los negocios ya existentes en Chile, Puerto Rico y Uruguay.

La estrategia de Emilio Botín fue la expansión internacional

A partir de 2000 se incorporaron el Banespa de Brasil, el Grupo Serfín de México y el Banco Santiago en Chile, con lo que el Grupo Santander se afianzó como la primera franquicia financiera en Latinoamérica.

Al mismo tiempo, la entidad española iba firmando importantes alianzas con otros bancos europeos, como el grupo Champalimaud -gracias a la cual se hizo con los bancos portugueses Totta & Açores y Crédito Predial- o el Royal Bank of Scotland, al que apoyó en su OPA sobre el Natwest.

En 2003, el Grupo constituyó la banca de crédito al consumo Santander Consumer -que integró a la alemana CC-Bank, la italiana Finconsumo, la española Hispamer y otras sociedades-, con presencia en una docena de países europeos (España, Reino Unido, Portugal, Italia, Alemania, Holanda, Polonia, República Checa, Austria, Hungría, Noruega y Suecia), en Estados Unidos y en Latinoamérica.

Un año después, el Abbey Bank, el sexto banco del Reino Unido, se incorporó al Grupo y al año siguiente, el Santander llegó a un acuerdo adquirir la participación del 19,8% en Sovereign Bancorp, banco número 18 de EE.UU. cuyo control completo logró en 2009.

También en plena crisis, el Santander se alió con Royal Bank of Scotland y Fortis para comprar ABN Amro, un consorcio que le permitió lograr el control del Banco Real de Brasil y doblar así su presencia en el gigante sudamericano.

En 2008, Santander apostó por crecer en el mercado estratégico de Reino Unido e incorporó Alliance & Leicester y Bradford & Bingley, con lo que el Grupo alcanzó la cifra de 1.300 oficinas en ese país y se convirtió en el tercer banco de Reino Unido por depósitos.

También en Europa, en 2010, el Santander puso un pie en Europa del Este con la adquisición de Banco Zachodni WBK, que dos años después se fusionó con Kredit Bank para dar lugar a la tercera entidad financiera de Polonia.

La doctrina Botín y varios procesos judiciales

La trayectoria de Botín se ha visto salpicada por su implicación en varias causas judiciales, ya sea como imputado o como testigo.

En diciembre de 2006, la jueza de la Audiencia Nacional Teresa Palacios dictó un auto de apertura de juicio oral por el caso de las cesiones de crédito -unos productos financieros que evitaban el pago de las retenciones a Hacienda-, en el que estaban imputados Botín, otros tres ejecutivos del banco y 21 clientes.

Esa apertura se realizó a instancias de la acusación popular encabezada por la Asociación para la Defensa de Inversores y Clientes (ADIC), vinculada a un exconsejero de Banesto, que denunció un posible perjuicio patrimonial de 84 millones de euros, ya que la acusación de Iniciativa per Catalunya- Els Verds no presentó su escrito a tiempo.

Precisamente, esa petición única de una acusación popular sirvió de base a la Audiencia Nacional para archivar el caso por considerar que el ejercicio de la acusación popular debía estar limitado "en cuanto a su alcance, extensión y contenido", un argumento que avaló el Supremo en diciembre de 2007 al ordenar el sobreseimiento del caso y que se bautizó como doctrina Botín, aplicada con matices en otros casos posteriores.

También fue investigado judicialmente por apropiación indebida y administración desleal en el caso de las indemnizaciones millonarias que el Santander pagó a dos ejecutivos, el ex copresidente José María Amusátegui y el ex consejero delegado Ángel Corcóstegui, tras su salida de la entidad en 2001 y 2002, respectivamente. Fue absuelto por la Audiencia Nacional en 2005 y por el Tribunal Supremo en 2006.

En junio de 2011 empezó a ser investigado junto a su hermano y sus hijos por supuesta evasión fiscal y posible falsedad documental en varias cuentas opacas en la banca suiza. Además, el nombre de su padre apareció en la lista Lagarde, filtrada por el informático Hervé Falciani a las autoridades francesas, junto al nombre de otros supuestos evasores fiscales con cuentas en Suiza.

En 2012, la Audiencia Nacional archivó la causa después de que la familia Botín pagara 200 millones de euros a Hacienda para regularizar sus cuentas.

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