Banquillos con techo de cristal: en los dieciséis equipos de la Liga F solo hay dos entrenadoras
- En Primera División femenina en España, solo el RCD Espanyol y el Granada CF cuentan con una entrenadora en 2026
- Sara Monforte e Irene Ferreras relatan una carrera con “mucho trabajo”, a veces sin remuneración
- Sigue en directo las manifestaciones por el 8M
En el fútbol hay partidos que duran mucho más que 90 minutos. Son los que se juegan lejos del césped, los que avanzan despacio, casi a contracorriente, hasta cambiar las reglas del juego. Para las mujeres que dirigen equipos en la Liga F, ese encuentro sigue disputándose.
En 2026 solo dos entrenadoras ocupan un banquillo en la máxima categoría del fútbol femenino español: Irene Ferreras, al frente del Granada CF Femenino, y Sara Monforte, entrenadora del RCD Espanyol Femení. Una realidad que apenas ha cambiado en los últimos años.
“Recuerdo 2018, cuando estaba en Primera División: éramos dos mujeres por aquel entonces. Y estamos en 2026 y estamos en la misma situación”, lamenta Ferreras. En una liga con 16 equipos, su presencia sigue siendo casi una excepción.
El camino hacia la élite
El camino hacia lo más alto rara vez es directo. Antes de llegar a la Liga F, muchas entrenadoras pasan años en categorías inferiores, acumulando experiencia en condiciones que poco tienen que ver con el fútbol profesional masculino.
Ferreras recuerda esa etapa de esfuerzo constante. Habla de “mucho trabajo” en “muchas condiciones” y de años donde, económicamente, “no tienes remuneración”. Para ella, más que contratos o títulos, pesaba la vocación.
Monforte vivió una experiencia similar. “Al principio no te van a dar un equipo de Liga F. Entonces los sueldos no son tan altos como para poder dedicarte al 100% desde el principio a ser entrenadora de élite”, recuerda. Durante ese tiempo, tuvo que equilibrar su amor por el fútbol con la realidad económica: “Mi primer sueldo no fue muy bueno y tuve que vivir dos años con mis padres otra vez, con 38 años”.
A la incertidumbre financiera se suman los miedos propios de una profesión marcada por la inestabilidad. “Sí que he tenido muchos miedos. Miedos a perder el trabajo, a que nadie me quisiera fichar, a ver qué pasará…”, admite Monforte.
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Transcripción completa
El Espanyol era el único equipo fundador
de la primera división que no había descendido.
Tras 29 temporadas, bajo a segunda en 2021.
Después de dos intentos frustrados de ascenso,
el equipo transformó a la tercera, la presión en una virtud.
"Toda esa mochila que llevábamos detrás,
creo que la usamos para bien.
Y la temporada fue increíble".
Con el ascenso como premio,
tras remontar el playoff ante un Osasuna
con gol de Ana Hernández y un doblete de Lisette Chamorro.
"Está en el top 3 de mis días más felices
en mis 25 años".
El Espanyol recibirá al Real Madrid este viernes en su vuelta a primera.
"Llevan poco tiempo entrenando juntas,
vienen de las olimpiadas,
entonces creo que es un buen momento para por qué no, dar la sorpresa".
"Además jugamos en casa,
y creo que mejor escenario no podemos tener para debutar".
Una competición
para la que se han estado preparando intensamente.
"Nos hemos ido de todos los partidos con buenas sensaciones,
así que, yo creo que es un equipo trabajado".
Cuyo objetivo es:
"La permanencia.
Pero tambien es verdad que ojalá sea lo antes posible
y no sufrir tanto
como he sufrido en los últimos años con el Villarreal".
Un estilo propio en el banquillo
Más allá de las dificultades, ambas han ido construyendo su propia manera de entender el fútbol. Ferreras se siente especialmente cómoda en la dimensión formativa del juego. “Me encanta entrenar desde esa rama educativa, es donde más disfruto”, explica.
Se define como exigente, pero cercana. “Me gusta que la jugadora esté tranquila, esté feliz. Me gusta enseñar fútbol y que en un mismo partido pueda jugar a muchas cosas”. Su objetivo es formar equipos capaces de adaptarse, cambiar el ritmo y tomar decisiones sobre el campo.
Para Monforte, una de las experiencias que más marcó su carrera fue el descenso que vivió con el Villarreal CF Femenino. “El descenso me ayudó a ver que la vida es ahora. Seguir trabajando para que tu día a día sea el que realmente te dé valor y no los resultados”, reflexiona.
Además, la entrenadora destaca la confianza que ha recibido a lo largo de su carrera: “No me he sentido cuestionada en ningún momento". Tanto en el Villarreal como en el Espanyol siente que se ha confiado en ella "muchísimo". Sin embargo, cuando se trata del fútbol masculino, Monforte no esquiva la realidad: “Han hablado muchas veces de que no tenemos como cabida porque, realmente, no… no tenemos ni idea”, asegura con tono irónico.
Abrir camino a otras y dejar huella
La presencia de Ferreras y Monforte en los banquillos también tiene un valor simbólico. Ferreras es consciente de la visibilidad de su puesto y del ejemplo que puede ofrecer a otras chicas. “Sabiendo la dificultad que tiene el lugar que ocupo hoy en día, sí que me siento referente, con el orgullo de saber que puedo ser esa cara visible para otras chicas que estén detrás de la pantalla o en la grada”, dice, como quien lidera un equipo en un partido decisivo.
Monforte recuerda a quienes abrieron camino antes que ellas, como María Pry, pionera en los banquillos del fútbol femenino español. “No me siento con un peso, sino que es un honor”, reconoce.
Ferreras tiene claro el objetivo final: que la presencia de mujeres entrenadoras deje de ser noticia. “Llegará un día donde, ya sea una niña o un niño, no sientan nada especial. Que no se fijen en que hay una mujer entrenando, sino que lo vean tan normal que puedan crecer sin esos sesgos”.
Mientras ese día llega, ambas siguen al frente de sus equipos, partido a partido. Cada entrenamiento cuenta. Cada alineación importa. Cada decisión en el césped es un pase largo hacia la igualdad. Un gol que todavía no se refleja en el marcador, pero que acerca al fútbol a un terreno donde el talento y la pasión no conocen género.