Cuatro aviones secuestrados y un día imposible de olvidar: el 11 de septiembre de 2001. Hubo policías, bomberos y trabajadores que sobrevivieron a los ataques, pero muchos sufren hoy graves secuelas, porque hace 25 años la salud mental no era una prioridad.
FOTOGRAFÍA: Andrew Savulich / Zuma Press / Europa Press
Nadie habría apostado a que 25 años después de la islamofobia que desataron los atentados del 11-S, Nueva York tendría un alcalde musulmán. A un neoyorkino como Kiev Shakil, en el colegio pasaron a llamarme "sobrino de Bin Laden". Ahora prepara un documental sobre cómo cambió el 11-S a los musulmanoamericanos.
El escenario hoy es distinto. No solo han sobrevivido mezquitas en pleno distrito financiero, sino que desde 2001 se han construido y ampliado más en Nueva York, se organizan rezos en Times Square durante el Ramadán y, en general, la comunidad musulmana ha ganado relevancia social y política, con Zohran Mamdani y Mamdanistán (así han bautizado algunos a su mandato) como el mayor exponente de todo ello.
Programa 93. Xurxo Melchor, periodista de La Voz de Galicia especializado en sucesos y tribunales, nos cuenta que Isauro López, el autor intelectual del doble crimen de Cálig, ocurrido en el municipio castellonense en 2005, ha obtenido el tercer grado y ha retomado el control de su constructora. Conversamos con Antonio Alonso, facultativo y exdirector del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses y autor del ensayo La huella invisible (Crítica). La socióloga y criminóloga Victoria Pascual nos sigue hablando sobre las víctimas con discapacidad. Neus Sala y el Archivo Digital de RNE dedican Archivo criminal al tercer capítulo sobre la desaparición de Santiago Corella, el Nani (1983).
Conversamos con Antonio Alonso, facultativo y exdirector del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses y autor del ensayo La huella invisible (Crítica). Con él analizamos sus 40 años de carrera como experto en genética forense en casos de investigación criminal y personas desaparecidas, como la identificación de Lasa y Zabala, el 11M, el accidente del Yak 42, las denuncias de bebés robados, las desapariciones forzosas tras la guerra civil o la masacre de Suva Reka (Kosovo).
En Malí, la estabilidad es una palabra que solo existe en el diccionario. Separatistas tuaregs del Frente de Liberación del Azawad (FLA) y el Grupo yihadista de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM, filial de Al Qaeda en el Sahel) pugnan contra el Estado, bajo administración desde 2020 por una junta militar que alcanzó el poder a través de la fuerza.
El pasado sábado 25 de abril, ambos grupos insurgentes ejecutaron varios ataques coordinados por todo el país, que ha posibilitado la conquista de la estratégica ciudad de Kidal, entre otros logros. En esta importante ofensiva, el ministro de Defensa y miembros de su familia han sido asesinados. Los dos grupos rebeldes buscan debilitar el Estado para conseguir sus objetivos: los tuaregs quieren la independencia de una extensa zona desértica del norte, mientras que los yihadistas quieren establecer el califato.
El Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo de Vitoria y la Fundación Fernando Buesa ponen en marcha 'Víctimas Educadoras', una web que recoge los testimonios de más de 20 víctimas de ETA, los GAL, el GRAPO y el terrorismo yihadista, con una selección de las preguntas más frecuentes del alumnado.
Entre los participantes figuran José Aguilar, víctima de ETA; Aurora Inchausti, superviviente de un atentado de la organización; Maider García, hija de Juan Carlos García Goena, asesinado por los GAL; y Sara Buesa, hija del político Fernando Buesa. Los testimonios abordan el impacto de los atentados en familias y amigos, la justicia, las condenas y la cuestión de la venganza, combinando lo personal con lo colectivo para humanizar la historia.
Las grabaciones se enviarán a todos los institutos de España con el objetivo de deslegitimar la violencia y formar ciudadanos comprometidos con los valores democráticos.
Afganistán acusa a Pakistán de matar a más de 400 personas en un bombardeo contra un hospital de Kabul. Enfrentados desde hace décadas, Pakistán declaró la guerra abierta al país vecino hace un mes. Le acusa de albergar a talibanes paquistaníes que desestabilizan al país.
En la noche del lunes, alrededor de las nueve, las bombas cayeron en esta antigua base de la OTAN en Kabul, reconvertida en centro de rehabilitación para adicciones, con capacidad para 2.000 personas. La mayoría dormía.
En la mañana del martes muchos cuerpos han aparecido calcinados y hay cientos de heridos hospitalizados. En la capital afgana, donde el consumo de opiáceos es un grave problema de Salud Publica desde hace décadas, la pobreza y el aislamiento del depauperado país de Asia Central no han hecho sino agravar esta lacra, que agudiza la inestable situación de una región castigada por décadas de guerra.
Hezbolá entra en el conflicto desatado en Oriente Próximo y lanza cohetes contra el norte de Israel, en Haifa. Por su parte, Tel Aviv reacciona bombardeando El Líbano. Irán mantiene sus ataques a las bases estadounidenses y tiene objetivos militares en Arabia Saudí, Qatar y Barhein. Teherán también ha alcanzado una base del Reino Unido en Chipre.