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Kevin Warsh ha jurado su cargo como presidente de la Reserva Federal ante Donald Trump en la Casa Blanca.

Este acto se suele hacer en la sede de la Fed, un organismo que defiende su independencia del poder político. Por eso era el presidente de Estados Unidos el que iba allí y no al revés.

Así fue con Jerome Powell en 2018 y con la mayoría de sus antecesores. Pero no todos estrenaban el cargo en la Reserva Federal. La última vez que esta ceremonia se celebró en la Casa Blanca fue en 1987, bajo la presidencia de Ronald Reagan, máximo exponente del ultraliberalismo.

Foto: Yuri Gripas/Zuma Press — Donald Trump presenta a Kevin Warsh antes de jurar su cargo como presidente de la Fed

Jerome Powell acaba este viernes su mandato al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos. Aunque sus más de ocho años en el puesto han dado para mucho, será recordado por haber plantado cara al presidente estadounidense, Donald Trump, y defender la independencia de la institución, a costa de aguantar estoicamente insultos y presiones. Powell fue en 2017 una apuesta personal de Trump, que lo eligió para dirigir el poderoso banco central de Estados Unidos por ser un hombre "fuerte, comprometido e inteligente". Sin embargo, los halagos con el tiempo se convirtieron en insultos, críticas y amenazas. En el último año, el mandatario ha puesto en duda la valía de Powell cada vez que ha tenido ocasión, y todo, porque la Reserva Federal no ha bajado los tipos de interés cómo y cuándo quería la Administración Trump.

Foto: Anna Moneymaker/Getty Images

El catedrático de Economía Aplicada de la Universidad CEU San Pablo, Rafael Pampillón, se ha referido en Las mañanas de RNE Juan Ramón Lucas, al relevo en la Reserva Federal de Estados Unidos y a sus posibles consecuencias. Pampillón ha advertido de que Kevin Warsh, el nuevo presidente, más próximo a Donald Trump, podría impulsar una política monetaria “más favorable, menos restrictiva, más inflacionaria”. El economista ha recordado que, pese a ese perfil, “para los economistas clásicos la estabilidad de precios es fundamental” y ha insistido en que “la inflación es mala para la economía”. De hecho, ha subrayado con rotundidad que “la inflación es el impuesto de los pobres”. Sobre los efectos para Europa, Pampillón ha explicado que una bajada de tipos en Estados Unidos podría favorecer las importaciones y reducir la inflación. Sin embargo, también ha alertado de que esa situación dificultaría las exportaciones europeas y, por tanto, podría generar “menos crecimiento” en la eurozona.

La Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido mantener los tipos de interés en una horquilla de entre el 3,75% y el 3,5%. El responsable de la entidad, Jerome Powell, ha presidido este miércoles su última reunión al frente del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), el órgano de la Fed que determina la política monetaria.

La entidad ha optado por congelar otra vez los tipos ante las exigencias de Donald de Trump de rebajarlos. Powell se mantiene así firme en su determinación de no ceder frente a los designios del republicano y cierra su mandato con la máxima de haber preservado la independencia del banco central.

Precisamente, Powell, en la rueda de prensa posterior a la celebración de la reunión, ha defendido la importancia de que la Reserva Federal pueda funcionar "libre" de "influencias políticas". El presidente de la Fed, que ha felicitado al que será su sucesor y candidato de Trump, Kevin Warsh, ha anunciado también que seguirá siendo miembro de la junta de gobernadores del organismo una vez abandone su actual cargo el próximo 15 de mayo.

FOTO: AP/Cliff Owen

El catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide, José María O’Kean, ha analizado en Las mañanas de RNE la decisión de los bancos centrales de mantener los tipos de interés en un contexto marcado por la incertidumbre internacional. En la entrevista realizada por Lara Hermoso ha asegurado que “lo prudente” ha sido no moverlos por ahora y “esperar a ver qué es lo que ocurre”, especialmente ante el interrogante del impacto de la guerra en la inflación. O’Kean ha explicado que el encarecimiento del petróleo y del gas se va metiendo en toda la cadena económica, desde el transporte hasta los alimentos, lo que le hace lógico pensar que “la inflación va a ir subiendo”. Sin embargo, ha matizado que este efecto “no es inmediato”, sino progresivo, y que la duración de este conflicto todavía es indeterminada. Respecto a la política monetaria, ha recordado que subir tipos implica "parar la economía”. Por ello, ha defendido la cautela actual, ya que una subida sería “anticipar que las economías se paren”. El economista también se ha referido a las medidas de los gobiernos, valorando que “están intentando hacer es que los precios no se me vayan” mediante rebajas fiscales. En su opinión, se ha optado por una estrategia “prudente”, aunque ha advertido de que el riesgo de inflación “existe” si persiste la tensión energética.

La guerra en Oriente Medio amenaza con forzar un giro de 180 grados en la política de tipos de interés de medio mundo e impactar, por lo tanto, en las hipotecas. Esta semana, el Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal estadounidenses darán las primeras pistas sobre cómo afrontan el encarecimiento del petróleo y el gas, con el nuevo ciclo de inflación que ello puede provocar.

Foto: iStock