Vladímir Putin entra en la sala y da la bienvenida a los enviados de Donald Trump: su amigo el empresario Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner, que llevan una nueva propuesta de paz del presidente estadounidense. Se sientan en la mesa para intentar reactivar las conversaciones entre Ucrania y Rusia y el mismo Putin reconoce en alto que es un asunto "no muy fácil".
Se trata de un encuentro simbólico. Putin, Witkoff y Kushner ya se habían reunido antes, en diciembre de 2025. Pero las conversaciones quedaron en pausa a principios de 2026, justo antes de que Trump decidiera iniciar la guerra en Irán.
En este nuevo intento hay gestos que no pasan desapercibidos. Por primera vez, después de estar en la capital rusa, los enviados estadounidenses van a viajar también a la capital ucraniana. Tanto Zelenski como Putin se han comprometido a no bombardear Moscú y Kiev durante la estancia de la delegación estadounidense en esas ciudades.
Ambos bandos han escalado los ataques en un verano muy sangriento, especialmente para los civiles ucranianos cuando el país sufre una escasez crítica de defensas antiaéreas. Tras cuatro años y medio de invasión, los tres líderes —que, por distintos motivos, han visto cómo bajan sus niveles de popularidad— tienen interés en poner fin a la guerra. La duda es cómo llegar a un punto común porque de momento nadie cede y la paz real parece muy lejana.
Foto: Mikhail METZEL/POOL/AFP