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La pregunta central sobre los sucesos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria-Gasteiz sigue sin respuesta clara: ¿de dónde partió la orden para que la Policía Armada irrumpiera con tal brutalidad en la asamblea de trabajadores en la iglesia de San Francisco de Asís, causando cinco muertes y más de 150 heridos?

Álvaro López de Goicoechea, periodista de TVE, realiza una entrevisa inédita a Rodolfo Martín Villa. Fue ministro de Relaciones Sindicales en el Gobierno presidido por Carlos Arias Navarro a la muerte de Franco. Como tal, siguió de cerca los acontecimientos que se sucedieron en Vitoria desde enero de 1976 y que desembocaron en la masacre del 3 de marzo.

Dos días después de la masacre del 3 de marzo de 1976 en Vitoria-Gasteiz, la ciudad se encontraba desolada, indignada y triste.

Miles de personas acudieron a los funerales de los cinco obreros asesinados (Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo García y Bienvenido Pereda Moral) en la catedral de María Inmaculada, abarrotando el templo y sus alrededores.

El 3 de marzo de 1976, durante una huelga general en Vitoria-Gasteiz, la Policía Armada irrumpió en la iglesia de San Francisco de Asís, donde se celebraba una asamblea de trabajadores.

Lanzaron gases lacrimógenos al interior y dispararon con fuego real a las personas que salían, resultando en una masacre con cinco obreros asesinados: Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo García y Bienvenido Pereda Moral.

Más de 150 resultaron heridos, muchos de bala.

Testimonios relatan la agitación matutina, las cargas policiales, la calma tensa de la tarde y el brutal desalojo alrededor de las 17:10.

Se destaca el boicot de silencio previo roto por esta explosión de violencia, y cómo las asambleas de democracia directa chocaban con los intereses de partidos y sindicatos.

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