La tecnología verde da un salto: del combate del cambio climático a la resiliencia como prioridad en el MWC 2026
- La innovación verde ya no se conforma con medir riesgos, sino que desarrolla sistemas para resistir y recuperarse
- Desde drones que evitan incendios hasta redes 5G que salvan vidas, el MWC 2026 demuestra que o el futuro es resiliente o no será
La tecnologia "verde" ha ha dado un salto y el Mobile World Congress 2026 ha sido uno de los esparates para mostrarlo: las tecnologías verdes ya no se centran solo en detectar o mitigar el cambio climático, sino en construir resiliencia. Las soluciones presentadas este año por algunas empresas tecnologicas (desde drones autónomos que previenen incendios forestales hasta redes 5G de emergencia) demuestran que la innovación tecnológica está evolucionando para anticiparse a los impactos climáticos.
Ya no se trata solo de reducir emisiones o alertar sobre riesgos, sino de desarrollar sistemas que permitan a las comunidades y los entornos naturales resistir y recuperarse ante fenómenos extremos. En esta edición del MWC 2026, las empresas han presentado soluciones que priorizan la resiliencia climática, demostrando que la innovación puede ser la clave para enfrentar los desafíos de un planeta en transformación.
Puntos de conectividad frente a catástrofes
"¿Qué es lo primero que sucede cuando viene una catástrofe natural? Pues que se cae absolutamente toda la infraestructura, se cae la red eléctrica y se caen las comunicaciones", no duda en responder Jesús Abraham Fernández, responsable de Innovación para Defensa y Seguridad de Telefónica. Los datos respaldan su urgencia: en 2025 se registraron 157 desastres naturales en el mundo, 49 de ellos inundaciones. "Restablecer la conectividad lleva cierto tiempo: puede llevar días, semanas...", subraya Fernández.
Infraestructura de red móvil privada y autónoma, diseñada para restaurar la conectividad en zonas afectadas por catástrofes naturales RTVE Catalunya
Ante este escenario, Telefónica presenta en esta edición del Mobile una infraestructura de red móvil privada, totalmente autónoma diseñada para restaurar en cuestión de minutos la conectividad en zonas afectadas por desastres naturales. No depende de infraestructuras externas, no necesita torres ni cables.
Este sistema se basa en "burbujas tácticas" 5G, es decir, puntos de connexión que garantiza tener datos y comunicaciones incluso cuando la infraestructura tradicional colapsa. De ese modo, los equipo de emergencias como protección civil, bomberos, o la policia se pueden coordinar de emergencia y tomar decisiones críticas en tiempo real. El caso de la simulación es una inundación de Barcelona, pero desgraciadamente en España hay ejemplos muy recientes como las inundaciones tras el paso de la borrasca Leonardo en Andalucía o la Dana de Valencia.
Estas "burbujas" permiten que no solo se tenga conexión desde un puesto de control avanzado, sino que también se pueda tener desde puntos concretos o el puesto central, conocido comunmente como CECOPI. Es cedir, que permite que se tomen decisiones en tiempo real y que se comuniquen entre sí y a dferentes niveles. Y también permite ofrecer conexión a los afectados.
Las burbujas 5G podrían mantener la comunicación entre un médico en un hospital y un aparato de asistencia de telemedicina proporcionado por un dron RTVE Catalunya
"Estas burbujas se pueden desplegar en un vehículo, lo puedo desplegar en un buque, lo puedo desplegar incluso en una aeronave, para poder cubrir, devolver esa conectividad a la zona afectada. Y se 'unen' a través del propio 5G o a través de comunicaciones por satélite, radio enlaces, red pública", detalla Abraham.
"Cuando tenemos una catástrofe, lo que necesitamos son manos", y las células transportadas en cualquiera de estos medios permite que se pueda llegar más lejos. La plataforma integra inteligencia artificial que analiza datos en tiempo real (desde el estado de las carreteras hasta la ubicación de víctimas) sugiere rutas alternativas o prioriza recursos para optimizar la respuesta. "Si en ese momento, se han recogido cogido imágenes con los drones aéreos y detecta que una carretera está bloqueada, tienes que mandar un equipo de emergencia a este punto, y te recomienda que cojas una ruta alternativa a esa, por ejemplo".
Incendios: de la alerta a la prevención
"No se trata de apagar incendios, sino de evitar que ocurran". Con esta premisa, MasOrange ha mostrado en el MWC su sistema Forest Smart Guardian, una revolución en la gestión de bosques que combina drones autónomos, inteligencia artificial y conectividad 5G para transformar la prevención.
MasOrange ha presentado un sistema integral de gestión de incendios forestales Beatriz Gálvez
El sistema, que ya ha suscitado el interés de varias comunidades autónomas españolas, utiliza drones que patrullan áreas forestales de forma autónoma, sin necesidad de intervención humana. Estas aeronaves, equipadas con cámaras de alta definición, escanean el terreno y envían datos en tiempo real a una plataforma central. Allí, algoritmos de inteligencia artificial analizan el estado de los cortafuegos, detectan acumulaciones peligrosas de biomasa o identifican zonas con riesgo de propagación de incendios.
Pero donde Forest Smart Guardian marca la diferencia es en su capacidad para simular escenarios próximos. "Si detectamos un foco de riesgo, el sistema genera un gemelo digital del incendio: "Crea una simulación en tiempo real de cómo va a avanzar el incendio, cómo va a prosperar en las siguientes 8 horas, lo cual es clave para proteger a los equipos, las poblaciones, saber si se va a desplazar hacia una población o hacia otra y controlarlo mejor", explica Miguel Ángel Almonacid, director de Experiencia de Cliente de MasOrange. Ya no se trata solo de apagar incendios, sino en evitar que se produzcan, y en estar preparados si ocurren.
Dron autónomo conectado en la red 5G que patrulla los bosques y transmite datos en tiempo real. Beatriz Gálvez
El dron, que opera de forma autónoma —despega, recarga sus baterías en una estación base y retoma el vuelo sin intervención—, envía alertas automáticas a ayuntamientos y equipos de mantenimiento cuando identifica riesgos. Además, el sistema integra miles de sensores repartidos por el bosque, que miden humedad, temperatura e incluso la presencia de humo, creando una red de alerta temprana que reduce drásticamente los tiempos de respuesta, como si fuera un guarda forestal vigilante 24 horas,
Tecnología para resistir al clima extremo
El cambio climático no solo amenaza los bosques o las ciudades: también pone en jaque la agricultura tradicional. En un contexto donde sequías prolongadas, plagas imprevistas y fenómenos meteorológicos extremos se vuelven la norma, el sector agroalimentario busca soluciones para garantizar cosechas estables sin agotar los recursos.
Y el ejemplo no es una decoración ni un simulacro, sino un olivo en pleno recinto ferial. Se trata del Olivo bio-circular Harvest desarrollado por MWCapital Barcelona en colaboración con el centro tecnológico privado LEITAT, con base en Terrassa.
Las cámaras hiperespectrales —instaladas en drones o dispositivos fijos— analizan parámetros críticos como el estrés hídrico, el grado de maduración del fruto o la presencia de plagas. "Hay tres parámetros que ajustar: uno es el nivel de estrés hídrico del árbol; el siguiente parámetro son las plagas tras identificar un porcentaje de frutos que están con manchas; y después la maduración del fruto", explica Montse Jorba, área manager de LEITAT. El sistema no solo monitoriza el estado del olivo, sino que anticipa problemas antes de que afecten a la producción.
“Un 'ojo clínico' que detecta lo que el agricultor no ve“
"Nosotros intentamos mejorar los cultivos, hacerlos más resilientes y más adaptados", afirma Jorba. La tecnología hiperespectral, combinada con inteligencia artificial, permite ajustar el riego, y dedicir los tratamientos fitosanitarios o el momento óptimo de cosecha según las condiciones climáticas reales, no las previstas.
"Al final es el ojo del agricultor clásico de toda la vida, que ya sabía detectar el estrés hídrico o las plagas, pero ahora aplicado a grandes producciones con la ayuda de la tecnología", resume Jorba. La diferencia es clave: antes, la experiencia del agricultor marcaba la diferencia; ahora, la tecnología la amplifica.
Proyecto Olivo bio-circular Harvest, desarrollado por MWCapital Barcelona en colaboración con el centro tecnológico LEITAT. Beatriz Gálvez
El verdadero salto, sin embargo, está en la valorización de residuos. "La sansa que es aproximadamente un 80% de la producción del aceite, hoy en día solo se le dan valorizaciones de bajo valor añadido, como fertilizantes o bioenergía. Nosotros, con estas tecnologías, podemos obtener ingredientes de alto valor añadido, como extractos polifenólicos para cosmética o fracciones de lípidos específicos para alimentación", subraya Jorba. En otras palabras: lo que antes era un desecho, ahora se convierte en recurso.
El MWC 2026 ha dejado claro que la innovación ya no es solo cuestión de pantallas y chips, sino de soluciones reales para un planeta en crisis. Ya no se trata de predecir el cambio, sino de adaptarse a él. La pregunta ahora no es si lo lograremos, sino si lo haremos antes de que sea demasiado tarde.