Marta Hazas se confiesa como "hipocondriaca" y "fatalista" en La Revuelta: "Soy falsa optimista, me obligo todo el rato"
- La actriz Marta Hazas presenta su obra de teatro 'Un matrimonio sin filtros' junto a su pareja Javier Veiga
- Ricardo Fernández del Moral, guitarrista y cantaor, rinde un homenaje especial a "Fosforito" desde La Revuelta
Muchas cosas han sucedido desde la última vez que David Broncano entrevistó a la actriz Marta Hazas pero, a sus 48 años, puede presumir de musculatura y agilidad para tirarse por el tobogán de La Revuelta. Y eso que, según confesaba ella misma, es una persona “fatalista” y con cierta tendencia a la hipocondría. La intérprete cántabra presenta la obra de teatro Un matrimonio sin filtro, que protagoniza junto a su pareja también en la vida real, el actor Javier Veiga.
Una de las cuestiones que aborda la obra es cómo el uso del teléfono móvil puede llegar a entorpecer las relaciones de pareja. Lo cual ha llevado a David Broncano a recuperar su habitual pregunta sobre el tiempo de uso diario del dispositivo, con un resultado que ha sonrojado a la propia invitada. Cerca de siete horas de media diaria, llegando hasta las 10 horas en algún caso, aunque la actriz se ha justificado asegurando que había estado editando vídeos mientras esperaba en el aeropuerto.
¿Un libro o una película porno?
Marta Hazas es, probablemente, una de las invitadas con mayor intervalo de tiempo entre sus visitas al programa de David Broncano. Su primera entrevista fue hace siete años, cuando el programa era “súper macarra”, lo que le generó mayor nerviosismo, aunque asegura que se lo pasó en grande. Sin embargo, La Revuelta mantiene su esencia y una de las primeras preguntas a las que se ha enfrentado la actriz cántabra es si prefiere leer un libro o ver porno. En general, prefiere la lectura salvo que “sea un tostón malísimo de esos que te tienes que acabar”, en cuyo caso preferiría un vídeo porno, porque “ya vas con una intención”.
El triste ejemplo del fatalismo de Marta Hazas
La actriz reconocía a David Broncano que tiene tendencia a la hipocondría a la hora de hablar de la muerte, y una cierta facilidad para ponerse en las peores situaciones. Por ejemplo, después de que su vuelo hacia Cantabria se viera obligado a aterrizar en Asturias, pensó: “¿Y si ahora me mato en la carretera en este taxi hacia Santander?”. Y, si te ha parecido una reflexión excesivamente pesimista, aún lo ha multiplicado con un recuerdo de la infancia. “Cuando venían los Reyes y me traían muchos regalos, me ponía muy contenta y, de pronto, se me daba la vuelta”, creando en su mente el peor escenario posible: “Qué tristes se van a quedar mis padres si me muero ahora, ¿qué van a hacer con tantos juguetes?”.