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El Gobierno, los sindicatos y la patronal firman solemnemente el ansiado pacto social

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El Gobierno y los agente sociales han firmado en La Moncloa el pacto social y económico

El Gobierno y los agentes sociales han rubricado este miércoles, en un acto solemne celebrado en el Palacio de La Moncloa, el acuerdo social y económico alcanzado esta semana, que supone la base para las reformas estructurales pendientes con las que se pretende superar no sólo la crisis económica, sino las dudas sobre la solvencia de España, apuntalando definitivamente la confianza de los inversores y de la Unión Europea.

Firma del pacto social en Moncloa

De hecho, la palabra confianza ha sido una de las más repetidas por los firmantes del pacto y especialmente por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien en su intervención tras la firma ha asegurado que se trata de "un gran acuerdo, que va a ayudar mucho a la confianza, al empleo, a la credibilidad".

Pese a que ha admitido que "podía haber más temas en el acuerdo", el líder del Ejecutivo ha señalado que el acuerdo tiene un triple objetivo que coincide con "los mayores desafíos de nuestra economía", a saber, "el crecimiento, el empleo y la sostenibilidad de las cuentas públicas a medio y largo plazo".

Mi confianza en España es hoy mucho mayor

"Mi confianza en España es hoy mucho mayor", ha insistido Zapatero, que ha alabado en repetidas ocasiones a los agentes sociales por su labor y ha destacado que con el pacto "demostramos que estamos en ese grupo de las grandes naciones que sabe ponerse en pie y volver a caminar con fuerza".

Flecos pendientes

La relevancia del consenso alcanzado es indudable, ya que contiene los aspectos esenciales de la tercera reforma del sistema de pensiones realizada en democracia, que, pese a ampliar la edad de jubilación hasta los 67 años, ha contado con el respaldo tanto de empresarios como de sindicatos, al lograr estos enjugar algo la propuesta inicial introduciendo algunas excepciones para acortar la vida laboral.

Esa reforma de las pensiones constituye el corazón de un acuerdo que el Gobierno quiere equiparar a los Pactos de la Moncloa, suscritos en 1977 para garantizar la estabilidad de la política económica mientras se completaba la transición a la democracia. "Es un buen acuerdo para toda la sociedad española. "No es solo un gran acuerdo, es sobre todo un buen acuerdo", ha insistido el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, quien ha recalcado, al igual que Zapatero, la consecución del pacto como un gran logro del recién recuperado diálogo social.

De ahí la solemnidad del acto, que se ha celebrado en el Salón de Tapices, la misma sala en la que se firmaron los Pactos de la Moncloa y el Pacto Antiterrorista en 2000, donde el propio Zapatero, el presidente de CEOE, Juan Rosell, el presidente de Cepyme, Jesús Terciado, los secretarios generales de CC.OO. y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, respectivamente, y el ministro de Trabajo han estampado su firma en el texto. Además, también han asistido los tres vicepresidentes del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, Elena Salgado y Manuel Chaves, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, el de la Presidencia, Ramón Jáuregui, y la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia.

Sin embargo, más allá de las pensiones, el pacto es mucho más abierto en el resto de asuntos abordados, que habrá que seguir negociando para detallar su contenido. "Hoy es cuando iniciamos realmente el recorrido", ha recalcado Méndez, y también el responsable de CEPYME, Jesús Terciado, ha admitido que el pacto "no es suficiente para resolver los grandes problemas económicos que aquejan a España", pese a su respaldo de las medidas porque "nos conducen a una situación mejor que la anterior".

La siguiente gran reforma, la negociación colectiva

En cualquier caso, todos los firmantes han destacado, en sus intervenciones tras la firma, el esfuerzo de todas las partes y las posibilidades de desarrollo que abre. El aspecto más avanzado corresponde al de las políticas activas de empleo, con un plan de choque para incentivar el empleo juvenil que reducirá las cuotas de las empresas que contraten a menores de 30 años a tiempo parcial a lo largo de este año y la redefinición de los 426 euros, la ayuda a parados de larga duración, que ahora se configura como un programa permanente que pagará unos 400 euros vinculados aun programa de recualificación del trabajador.

El acuerdo también aborda, aunque en términos más generales, la reforma de la negociación colectiva, que deberán concretar los sindicatos y los empresarios de forma bilateral, y que se plantea como la próxima gran reforma."Es necesario racionalizar la negociación colectiva", ha reclamado Zapatero, quien ha emplazado a los agentes sociales a alcanzar un acuerdo al respecto antes de que temrine marzo, el plazo que marca la reforma laboral para llegar a un consenso antes de que el Gobierno legisle de forma unilateral.

"Si no somos capaces, será por culpa y defecto nuestro, de nadie más", ha señalado el presidente de la CEOE, Juan Rosell, que ha coincidido en la importancia de esa reforma con Toxo, quien ha asegurado que un acuerdo sobre la negociación de los convenios colectivos puede mejorar la competitividad en mayor medida que la reforma laboral.

Asimismo, el acuerdo suscrito este miércoles incluye aspectos de política energética, industrial y de innovación, que también habrá que desarrollar, aunque los firmantes han recalcado que las bases están ya implantadas. "Este acuerdo no es un envoltorio al acuerdo de pensiones, tiene significación en cada uno de sus aspectos", ha comentado Toxo, mientras Rosell destacaba que "no es un acuerdo de titulares, tiene contenido".

Buscar el consenso político

Todo ello ha salido adelante pese a ciertas reticencias de los sindicatos -sobre todo, de CC.OO.- que han reiterado su oposición a la reforma laboral impulsada el año pasado por el Gobierno, que provocó la primera huelga general bajo el gobierno de Zapatero, y han intentado evitar las comparaciones con los Pactos de la Moncloa. Este mismo miércoles, antes de la firma, Toxo y Méndez reclamaban al Ejecutivo que no haga un uso partidista ni trate de rentabilizar electoralmente el pacto social y económico.

Los dos líderes sindicales, en cualquier caso, han reivindicado su labor en defensa de los intereses de los trabajadores: "No podemos entender esta fecha sin la fecha del 29 de septiembre, cuando tuvimos que convocar una huelga general", ha dicho Méndez, mientras que Toxo señalaba que el acuerdo, "sin resolver el conflicto que llevó a la convocatoria de la huelga general, hoy nos permite mandar un mensaje de confianza".

En este sentido, todos los firmantes han coincidido en apostar por trasladar el consenso social al ámbito político -ningún representante de la oposición a acudido a la firma-, ya que a partir de ahora, y empezando por la reforma de las pensiones, los aspectos incluidos en el acuerdo deberán convertirse en leyes, por lo que empieza la segunda ronda de negociaciones, con los partidos políticos.

Los grupos parlamentarios están a la espera de que comiencen las negociaciones en el Congreso sobre el pacto social, pacto que incluye la reforma de las pensiones, el empleo juvenil o la negociación colectiva. Aunque el presidente del Gobierno ya ha tenido algún contacto, por ejemplo con el portavoz de Congervencia y Unió y por teléfono con el líder del PP.

"El acuerdo político tiene tanta importancia como el pacto social", ha señalado Zapatero, quien ha mostrado su disposición a negociar para que la reforma de las pensiones "tenga el mayor respaldo de los firmantes del Pacto de Toledo" en el Congreso de los Diputados. Sin embargo, el primer paso está dado y España suscita ya mayor confianza en los mercados tras el pacto social rubricado hoy.