Anna Bosch, periodista del área internacional de RTVE, analiza en La Tarde en 24 Horas las consecuencias de la guerra de Ucrania por la invasión rusa y de la contienda en Oriente Medio tras los ataques de EE.UU e Israel a Irán y la respuesta del país persa.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, realiza este miércoles su cuarta visita a España desde el inicio de la invasión rusa y se reunirá con el rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela y también con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la Moncloa. La agenda del mandatario ucraniano se completa con un encuentro en el Congreso de los Diputados con la presidenta de la Cámara Baja, Francina Armengol, y con el presidente del Senado, Pedro Rollán.
Zelenski llega a España después de viajar por Rumanía, Francia y Reino Unido. También lo hace la víspera de que se celebre en Bruselas un Consejo Europeo que será clave para tratar la financiación comunitaria a Ucrania y cómo avanzar para que se materialice el crédito de 90.000 millones de euros comprometido por la Unión Europea con Kiev.
Irán promete vengar la muerte de Alí Larijani, máximo responsable de seguridad y figura clave del régimen, al que han matado en un bombardeo israelí junto al jefe de las fuerzas armadas de la república islámica. Esa respuesta iraní ha llegado de madrugada, con misiles sobre Tel Aviv que -al menos- dejan dos muertos. Y varios ataques a países del golfo.
La muerte de Larijani es el mayor golpe de Israel desde la caída del ayatolá Jameneí. Evidencia la alta capacidad de los servicios de inteligencia israelíes y -al mismo tiempo- la resistencia de un régimen que -aunque parece descabezado- mantiene su ofensiva con múltiples frentes.
Donde se multiplican las vías de agua es en Estados Unidos. Trump sigue presionando sin éxito a la OTAN para que intervenga en Ormuz mientras hace frente a la dimisión de Joe Kent, alto cargo del equipo del presidente, director del Centro Nacional contra el Terrorismo. Se va afirmando que Irán no es una amenaza y que no existían motivos para empezar esta guerra.
Esta mañana, primer cara a cara en el Congreso entre Sánchez y Feijóo tras las elecciones en Castilla y León. Con las negociaciones PP-Vox abiertas y a dos días de que el gobierno anuncie sus medidas para amortiguar los efectos de la guerra. Una jornada seguro intensa, marcada además por la cuarta visita a España del presidente ucraniano Volodímir Zelenski.
En deportes, el Madrid ya está en los cuartos de final de la Champions. Con Vinícius como gran protagonista. El brasileño provocó un penalti que él mismo transformó y cerró el 1 a 2 frente al Manchester City en el tiempo añadido. El próximo rival saldrá del Bayern Atalanta.
Marruecos ha sido proclamado campeón de la Copa África dos meses después de perder la final contra Senegal. Así lo ha decidido la Confederación Africana de Fútbol, que retira el título a los senegaleses por el amago de abandonar el campo en protesta por las decisiones arbitrales.
Hoy se forma una nueva borrasca de alto impacto, de las que tiene nombre propio.
Es el último dron diseñado por Ucrania: bautizado como 'Bala'. Supera los 300 km/hora y fabricarlo cuesta unos 2.000 dólares; muy poco frente a los 30.000 de los drones rusos e iraníes que es capaz de interceptar.
La guerra también es economía. Derribar las armas del enemigo con otras mucho más baratas, es una ventaja enorme, dice este comandante ucraniano.
Y no es la única. Cuatro años resistiendo la invasión rusa han dado a Kiev una preciada experiencia contra los drones que Irán suministra a Moscú y ahora dispara contra el Golfo. Zelenski quiere hacer valer esa experiencia. Ya ha enviado a expertos militares a varios países de Oriente Próximo para enseñarles a defenderse de la amenaza iraní.
A cambio pide dinero y tecnología, en un momento en que la guerra de Irán está perjudicando gravemente a Ucrania. Sus conversaciones de paz se han congelado, le llegan menos armas y Putin podrá vender más petróleo.
Pero Ucrania no se rinde. Exportando sus conocimientos bélicos a los aliados de Trump, busca nuevos apoyos para frenar el avance ruso.
El pueblo de Velika Novosilka, en la región de Donetsk, está arrasado. Fue un lugar importante para la logística y las comunicaciones del ejercito ucraniano y hace un año cayó en manos de los rusos. Antes de la contienda había más de 5.000 vecinos. Ahora quedan unos 200.
Así lo constata la enviada especial de RTVE a la zona, Lara Prieto.
Putin exige que Rusia se quede con todo Donetsk, lo que implica que Ucrania debería retirarse de su propio territorio.
La operación relámpago que Putin intentó para derrotar a Ucrania se ha convertido en una guerra de desgaste cuando se cumplen cuatro años de conflicto.
El territorio sigue siendo el principal obstáculo para llegar a la paz. En total, Rusia ocupa algo más del 19 % del territorio ucraniano.
Algunas estimaciones hablan de más de 200.000 soldados rusos muertos y entre 100 y 150.000 militares ucranianos caídos en combate. A los que se suman 15.000 civiles ucranianos muertos, según Naciones Unidas, y otros 8.000 civiles rusos, según el Kremlin.
Para lograr un acuerdo de paz, Rusia no sólo no quiere renunciar a lo que ya ha conquistado, sino que quiere más: el control total del Donbás y otras provincias. Allí ha estado un equipo de RTVE, capitaneado por la enviada especial Lara Prieto.