La guerra en Ucrania, más cerca de América Latina de lo que parece
- Esta semana se ha presentado en España la campaña latinoamericana "Aguanta, Ucrania!"
- Achacan el desinterés de Latinoamérica por Ucrania a la distancia geográfica y la influencia rusa
"No quiero fanfarronear, pero fuera de Ucrania también soy una escritora conocida, excepto en el mundo de habla hispana. No sé por qué, pero ninguno de mis libros se ha traducido al español, y, en general, el mundo en español me resulta un mundo muy aislado, desconocedor de la cultura ucraniana. En cambio, la escritora española Carmen Laforet sí esta traducida al ucraniano". Es el lamento de Oksana Zabuzhko, la escritora ucraniana cuya obra se ha traducido a más de 20 idiomas, pero no al castellano, que es una de las lenguas con más hablantes y lectores en el mundo.
Oksana Zabuzhko compartió su frustración con un grupo de periodistas el pasado lunes en el Centre de Cultura Contemporània (CCCB), donde posteriormente dio una conferencia sobre la guerra, y nos inquirió sobre las razones de ese desconocimiento, incluso desinterés, por Ucrania en el "mundo de habla hispana".
Un sentimiento similar ha llevado a una serie de diplomáticos y activistas latinoamericanos a crear la iniciativa "¡Aguanta, Ucrania!", con la finalidad de acercar esa realidad a la población de América Latina, fomentar su apoyo a la resistencia ucraniana. Sobre esa plataforma y la relación de los latinoamericanos con la invasión de Ucrania se ha debatido esta semana en la Casa de América en Madrid, un acto organizado por el Consejo Europeo de Relaciones Internacionales (EFCR).
Un continente lejano y la penetración del relato ruso en Latinoamérica
La distancia geográfica es la primera explicación al desinterés por Ucrania en América Latina. "La guerra en Ucrania no se percibe como algo cercano que pueda alterar la ya de por sí complicada vida de una gran mayoría de mexicanos, salvo por las subidas de precios que provocó el inicio de la invasión", señala el corresponsal de RTVE en México, José Antonio Guardiola. "El Gobierno, especialmente con el expresidente López Obrador, ha mantenido durante estos cuatros años una postura muy ambigua. Incluso se utilizó un lenguaje escurridizo para no molestar a Rusia".
Otro factor que los interlocutores críticos con la invasión rusa señalan es la influencia que ejerce el Gobierno ruso sobre la opinión pública en América Latina. Ese fue el propósito desde su creación del canal en castellano de Russia Today (RT), el canal internacional de televisión patrocinado por el Kremlin. "Creo que aquí en España no hay consciencia de la penetración rusa en América Latina", señala Érika Rodríguez Pinzón, colombiana y directora de la Fundación Carolina, quien ha experimentado personalmente cómo logran esa penetración. "Quienes más me han llamado para pedirme opinión han sido medios rusos, quienes han estado cubriendo cuestiones que aquí no se cubrían han sido medios rusos. Hay una penetración porque había detrás una agenda política muy potente desde hace mucho tiempo. Es una agenda que pretende minar la democracia. No va con la izquierda ni con la derecha, es en contra de la democracia. Y lo que hace es realzar cualquier fallo que hay en los sistemas democráticos para transmitir la idea de que la democracia no funciona. Lo hace también cuando se pone en entredicho la iberoesfera, la cooperación iberoamericana", explica.
"En México -comenta José Antonio Guardiola- el canal Russia Today tiene gran cobertura y es muy influyente en algunos sectores del partido gobernante, Morena". RT es uno de los medios rusos suspendidos en la Unión Europea como represalia a la invasión de Ucrania, "hasta que cese la agresión contra Ucrania, y hasta que la Federación de Rusia y sus medios de comunicación asociados dejen de llevar a cabo acciones de desinformación y manipulación de la información contra la UE y sus Estados miembros".
Érika Rodríguez-Pinzón considera aún más extraordinario el peso estos medios en la región porque no se corresponde con la presencia de Rusia en América Latina, más allá de las legaciones diplomáticas.
La lucha por la opinión pública
Yevhen Fedchenko es un periodista ucraniano, jefe de redacción de STOP Fake en España, una plataforma contra los bulos, la desinformación, que afecta a Ucrania y que es un frente más en la guerra. "En el mundo digital no hay fronteras para desinformación", dice. Fedchenko pone un ejemplo reciente que ha analizado. "La crónica de rtve de una de las manifestaciones de apoyo a Ucrania, en Facebook abundan los comentarios fruto de la desinformación rusa, algunos son bots, es decir, no son personas, sino una creación tecnológica; otros son personas reales que repiten la narrativa del Kremlin, que Ucrania es un país de fascistas, y que Rusia está luchando contra el imperialismo de los Estados Unidos y la OTAN". Esto último, la idea de Rusia y su presidente, Vladímir Putin, luchando contra los Estados Unidos, encuentra buena acogida en una parte importante de la sociedad latinoamericana, resentida con Washington por su historial de intervenciones e injerencias en la región.
Respecto a América Latina, Fedchenko comenta que países como México y Argentina son bases emisoras de esa desinformación, "y tenemos la desventaja -añade- de que no hay periodistas ucranianos en la región que puedan contrarrestar esa operación rusa".
Tras la descripción de ese panorama, y desde su percepción personal, la mayoría de participantes latinoamericanos en ese acto mostraron una sorpresa agradable cuando José Ignacio Torreblanca, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, (EFCR), dio datos demoscópicos, según los cuales, la mayoría de ciudadanos consideran a Rusia el país agresor, un 68% en Chile, un 64% en México, un 63% en Argentina, un 62% en Brasil y un 57% en Colombia.
Por qué Ucrania debe importar en América Latina
El propósito de la campaña "¡Aguanta, Ucrania!" es promover el apoyo a Ucrania en los países de América Latina. El fundador es el colombiano Sergio Jaramillo, excomisionado de Paz en Colombia, y exembajador con el presidente Juan Manuel Santos. En esta plataforma convergen políticos, escritores, artistas y distintos actores de la sociedad civil.
Para lograr su propósito fomentan la divulgación de información sobre Ucrania, invitando, por ejemplo, a escritores o personas relevantes ucranianas a que narren en medios latinoamericanos cómo es su día a día en guerra. Es la iniciativa "Cartas de Ucrania", como la de esta semana en el periódico argentino Clarín: Personas ordinarias que hacen cosas extraordinarias, de la Premio Nobel de la Paz Oleksandra Matviichuk.
Además de la tarea divulgativa, esta campaña pretende cambiar la noción de lejanía y argumentar por qué la invasión a Ucrania es algo que los latinoamericanos deben sentir cercano.
"Un miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU que invade a un país vecino. América Latina debería ser el continente que más alza la voz porque es el que más tiene interiorizada esta idea de la protección de la soberanía", argumenta Sergio Jaramillo. Con él concuerda Érika Rodríguez Pinzón: "La mirada latinoamericana sobre esta guerra deber ser una mirada particular porque nosotros sabemos lo que son las agresiones territoriales, sabemos lo que son las invasiones, los conflictos".
"La acción de EE.UU. sobre Venezuela da una nueva dimensión y hace más grave agresión rusa -añade Rodríguez-Pizón- porque tenemos unas grandes potencias que pugnan entre ellas, pero al mismo tiempo se alinean en su falta de respeto al derecho internacional", dice, equiparando a Rusia y los Estados Unidos. "Eso hace que Ucrania ya no esté lejos para América Latina, ya no está lejos cuando lo que está en juego es la soberanía territorial, las normas internacionales, y el sistema de protección de los Estados y de las democracias".
Rodríguez Pinzón y Jaramillo están de acuerdo en que en la actualidad es imposible llegar a un consenso entre los gobiernos de América Latina, la situación está demasiado polarizada. Están convencidos de que la solución está en activar la sociedad civil. "Cuando los propios miembros permanentes del Consejo de Seguridad están agrediendo y están sobrepasando las normas internacionales toca trabajar con los otros actores, con la sociedad civil, con los medios de comunicación, con fundaciones", expone Érika Rodríguez Pinzón.
Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU son Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia. Son los únicos con derecho a veto.
Mensajes de intelectuales latinoamericanos
La campaña "¡Aguanta, Ucrania!" empezó en el festival literario Hay celebrado en Cartagena de Indias (Colombia) en 2023, al año de la invasión. Varios escritores latinoamericanos se sumaron a la iniciativa incidiendo en esa conexión entre la experiencia latinoamericana y la ucraniana.
La chilena Isabel Allende recordó que "nosotros los latinoamericanos sabemos muy bien lo que es la agresión, la ocupación y la adversidad. También sabemos lo que es el olvido porque lo hemos vivido(...) por eso decimos ¡Aguanta, Ucrania!". El cubano Leonardo Padura, por su parte, señaló que "la intervención militar es algo que desde nuestra sensibilidad, desde nuestra historia, desde cualquier punto a del derecho internacional considero que es algo inadmisible". El mexicano Enrique Krauze: "Quien en esta guerra atroz de Rusia contra Ucrania no está decididamente a favor de la causa ucraniana es que no ha aprendido nada del siglo XX". La nicaragüense Gioconda Belli afirmó: "Como nicaragüense sé lo que significaron para mi país las invasiones e intervenciones de los Estados Unidos. Por eso no puedo estar de acuerdo con la invasión que sufre Ucrania. Porque una invasión es una invasión venga de donde venga". El peruano Alonso Cueto: "Quisiera decir que frente al caudillismo, frente al abuso, frente al imperio del poder, todos estamos diciendo ¡Aguanta, Ucrania!".
En el video que recopila esas y otras intervenciones aparece el mensaje "Putin y Netanyahu: Basta".
Los mercenarios colombianos
El papel de los mercenarios es un aspecto que acerca la guerra en Ucrania a Latinoamérica que nadie mencionó en estos encuentros. En ambos bandos. En este caso, el lado ucraniano, colombianos reclutados por empresas militares privadas estadounidenses, como ha constatado mi colega de RTVE Óscar Mijallo en las ocasiones en que se ha desplazado a cubrir la guerra. Lo ha comprobado también sobre el terreno, y ahora en Colombia, otra colega, Almudena Ariza: "El frente ucraniano se ha convertido en el principal escenario de muerte para exmilitares colombianos. Las cifras no son del todo precisas —en una guerra rara vez lo son—, pero distintas fuentes hablan de entre 300 y 550 colombianos fallecidos en combate, lo que los convierte en la nacionalidad extranjera con más bajas en este conflicto".
Ariza y Mijallo han comprobado la buena reputación que tienen los colombianos en el campo de batalla "porque durante décadas de guerra interna Colombia ha formado soldados con experiencia real en combate. El problema —señala Almudena Ariza— es que muchos, al retirarse, no encuentran una salida laboral estable. Frente a sueldos bajos y pocas oportunidades, los contratos en el extranjero ofrecen cifras difíciles de rechazar. Así, una decisión económica termina empujándolos a una guerra que no es la suya. Lo que revela este fenómeno es una verdad amarga: un país que exporta experiencia militar porque no logra absorberla en tiempos de paz. Y una guerra que se libra a miles de kilómetros termina en tragedia en muchos hogares colombianos".
Los ucranianos han entrado esta semana en su quinto año de guerra y siguen pidiendo ayuda para resistir. Ayuda moral, humanitaria, económica y, sobre todo, militar.
Con las gafas de Anna Bosch