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Carlos III y su esposa Camila aterrizaban en Washington con dos objetivos: formar parte de la conmemoración del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos y reconducir la opinión de Trump sobre el gobierno del Reino Unido.

La relación entre ambos países se encuentra en su peor momento de los últimos 70 años por la negativa de Starmer a sumarse a la ofensiva contra Irán.

Ante el Congreso, el monarca arrancó aplausos con un discurso en defensa de la OTAN, de apoyo a Ucrania y de alerta sobre la necesidad de cuidar el planeta.

En la Casa Blanca se metió a Trump en el bolsillo con sus chistes. Pocas veces se ha visto a Trump tan cómodo, tan relajado e incluso tan sonriente. "Cuando te gusta tanto el rey de un país, eso probablemente ayuda a tu relación con el primer ministro", dijo el mandatario estadounidense.

Sin embargo, muchos británicos no ven con buenos ojos el encuentro. "Enviar al rey a Washington da a entender que estamos de acuerdo con Trump", denuncia el portavoz de la organización Stop Trump (Paremos a Trump).

¿Reimpulsará este encuentro la relación entre los Gobiernos de Londres y Washington? Es demasiado pronto para decirlo. Sí hay unanimidad entre la prensa en afirmar que el rey ha salido bien parado de su arriesgada reunión con Donald Trump, de quien más del 80% de la población británica tiene una opinión negativa.

Foto: EFE/@WhiteHouse — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto al rey Carlos III del Reino Unido durante su visita a Washington

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusa a la Unión Europea de no cumplir con el acuerdo comercial y amenaza con subir los aranceles hasta el 25% a los coches y camiones europeos.

El republicano asegura que ha tomado esta decisión porque los 27 no están cumpliendo el acuerdo alcanzado con Estados Unidos el año pasado.

El mandatario ha añadido que si la Unión Europea produce coches y camiones en plantas de Estados Unidos, suprimirá los aranceles.

Bruselas ya ha advertido a Trump que "mantendremos abiertas nuestras opciones para proteger los intereses de la Unión Europea".

FIRMA IMAGEN: REUTERS / Nathan Howard

Emiratos Árabes Unidos oficializa hoy su salida de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Efecto inmediato: sin los límites de la OPEP, podrá vender más crudo y ganar más dinero. Pero también se refuerza el eje de Emiratos con Estados Unidos e Israel.

Emiratos ha invertido 150 mil millones de dólares en su industria petrolera. En un par de años, al salirse de la OPEP, los tendrá amortizados pero, dicen algunos analistas, más que de economía, se trata de un movimiento geopolítico.

Esta monarquía del golfo Pérsico Emiratos se está alineando con India, Israel y Estados Unidos frente al grupo de Arabia Saudí, Egipto, Turquía y Pakistán. Así, Emiratos se aleja de sus aliados regionales y se acerca a los occidentales.

Por su parte, al presidente norteamericano, Donald Trump, le parece "muy bien" que Emiratos se vaya de la OPEP. De esta forma el cartel se debilita y el petróleo que compra Washington podría ser, potencialmente, más barato.

Israel no ha dicho nada oficialmente del movimiento de su aliado que rompe una alianza árabe, pero actúa. Al inicio de la guerra de Irán, para proteger las bases de EEUU e instalaciones petrolíferas, envió a Emiratos una batería antiaérea de su Cúpula de Hierro y a decenas de militares. Es la primera vez que sucede. De momento no se sabe si los soldados de Israel siguen desplegados en Emiratos para custodiar esta opulencia.

Foto: EFE / Abedin Taherkenareh

La crítica a la actual política exterior estadounidense se cocina con siglas. Primero fue TACO (Trump always chickens out), para burlarse de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, siempre daba marcha atrás en sus amenazas, y ahora es NACHO (Not a chance hormuz opens), para cuestionar su estrategia en el conflicto de Irán.

La Administración Trump, de la mano de Israel, desencadenó el 28 de febrero un bombardeo sobre Irán cuyas consecuencias siguen sin estar resueltas a día de hoy, tanto en el terreno político como económico. El estrecho de Ormuz sigue bloqueado pese a las amenazas del magnate norteamericano, que apela a Teherán a llegar a un acuerdo que implique, entre otras cosas, entregar todo su material nuclear enriquecido.

Foto: EFE/EPA/Graeme Sloan / POOL