Enlaces accesibilidad
arriba Ir arriba

El tiroteo en la cena de los corresponsales de Washington recuerda un problema sin resolver en Estados Unidos: el de la violencia política en un país con más armas que habitantes.

En la cena había más de 2.000 invitados, entre los que se encontraban comensales relevantes que han vivido esa violencia política en primera persona.

Fotografía: Al Drago/Getty

El sospechoso del tiroteo en la cena de corresponsables de la Casa Blanca ha sido acusado formalmente del intento de asesinar el presidente de EE.UU., Donald Trump. Así lo ha decidido el tribunal federal de Washington ante el que ha comparecido este lunes Cole Tomas Allen, el profesor de California detenido por el Servicio Secreto cuando intentó entrar en el salón donde tenía lugar la cena, y que disparó contra, al menos, uno de los agentes. Allen podría ser condenado a cadena perpetua.

El sospechoso ha sido también acusado de otros delitos, como transportar armas de fuego entre estados y usarlas para cometer un crimen.

Foto: DONALD J TRUMP via Truth Social/Handout via REUTERS

El canciller alemán, Friedrich Merz, asegura que Irán está "humillando" a Estados Unidos en la guerra en Oriente Medio, y critica lo que llama "falta de estrategia" de Washington, a la hora de empezar los ataques y también durante las negociaciones de paz. Teme Merz que el conflicto se enquiste tanto como los de Irak o Afganistán.

Fotografía: Teresa Kroeger / Reuters

El intento de ataque a Donald Trump el pasado 26 de abril supone el tercer atentado frustrado contra el presidente de la Casa Blanca en dos años. Surgen dudas sobre si el servicio secreto está haciendo bien su labor. Trump ha elogiado al equipo encargado de protegerle y alega que son sobresalientes.

Pero los grandes medios sí cuestionan la seguridad del presidente, y destacan que se anunció la presencia de Trump con semanas de antelación o que el acto no fuese clasificado como de máxima seguridad. Eso habría obligado a revisar uno a uno a los clientes del hotel, como el detenido.

Fotografría: Mehmet Eser / Zuma Press / Europa Press

La periodista de RNE en Washington, María Carou, fue una de las asistentes a la cena de corresponsales con el presidente de EE.UU., Donald Trump, que sufrió un atentado frustrado. "Todo el mundo está en estado de shock", ha narrado. Carou asegura que escucharon cuatro o cinco disparos secos y que le llamaron la atención dos cosas: el silencio en la sala y el momento en el que casi todo el mundo se echó al suelo para protegerse.

Buques convertidos en prisiones flotantes. Cerca de 20.000 marinos permanecen atrapados desde hace semanas en el Golfo Pérsico. Al miedo a las bombas se suma una crisis humanitaria a bordo: el agua, la comida y las medicinas empiezan a escasear.

Sufren incluso impago de salarios, según denuncian ante la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte. "Hay mucha ansiedad, mucho miedo, hay marinos que nos llaman llorando, que no duermen o duermen vestidos por si tienen que salir corriendo. Hay de todo. Es terrible".

Desde esta organización han ayudado a repatriar a más de 450 trabajadores. Los armadores no siempre colaboran. Denuncian casos de intimidación, amenazas e incluso marinos confinados por el simple hecho de pedir ayuda. "Hay una minoría de armadores sin escrúpulos que todavía existe. Y creen que pueden llevar su barco de manera feudal".

Desde la Organización Marítima Internacional presionan también para desbloquear la situación. "Que se respete el derecho a la libertad de la navegación, particularmente en los estrechos que son claves para el comercio internacional".

Recuerdan que los barcos mueven más del 80% de las mercancías del mundo. Sus marinos, trabajadores esenciales y muchas veces invisibles, son quienes más caro pagan el precio de la guerra en Irán.

Foto: CENTCOM/EUROPA PRESS — Un marine a bordo del transporte anfibio USS New Orleans durante el bloqueo impuesto a los puertos iraníes

El autor del intento de atentado contra Donald Trump, Colle Allen, es un profesor y desarrollador de videojuegos de 31 años que viajó de Los Ángeles a Washington uno o dos días antes para alojarse en el hotel donde iba a celebrarse la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca con el presidente estadounidense. En los minutos previos, dejó un manifiesto en el que tilda de "pedófilo, violador y traidor" a Trump, quien ha asegurado que actuó movido por el "odio" a los cristianos.