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El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha sido recibido con todos los honores en Pekín. El líder ruso y su homólogo de China, Xi Jinping, han condenado los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, una semana después de la visita del presidente estadounidense, Donald Trump, al país asiático.

Putin y Xi han firmado este miércoles una declaración conjunta para el fortalecimiento de la cooperación estratégica y una profunda asociación, en un momento en que las relaciones bilaterales, según el mandatario chino, se encuentran "en el nivel más alto de su historia", con la energía y la conectividad como "piedra angular".

Foto: EFE/EPA/Alexander Kazakov/Sputnik

Rusia celebra el 9 de mayo el Día de la Victoria, que conmemora el triunfo de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi. Es un día de exhibición y demostración de fuerza militar en desfiles y celebraciones en todo el país. Pero este año las celebraciones se limitaron a Moscú y San Petersburgo, sin armamento pesado y con rumores de medidas de seguridad adicionales en torno a Putin. El Kremlin temía que los drones ucranianos atacasen el desfile. ¿Ha demostrado una debilidad el presidente ruso? Se lo preguntamos a Carmen Claudín, investigadora senior no residente del Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB), y a María Domanska, investigadora senior del OSW, Center for Easter Studies.