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Cómo terminar una guerra y hacer posible la paz

  • La paz comienza con la voluntad política, el reconocimiento de la culpa y la disposición a la reconciliación
  • Personalidades de Colombia, Sudáfrica, Israel y Palestina explican cómo gestionaron sus propios procesos de paz
  • Este miércoles, Poner fin a la guerra, construir la paz a las 20:00 en RTVE Play y, a medianoche, en La 2 de TVE
Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño, líderes de Colombia y las FARC respectivamente, sellan un acuerdo de paz en 2016. Ambos sonríen mientras se dan la mano, rodeados de asistentes que celebran el momento.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos y el comandante jefe de las FARC, Rodrigo Londoño, firman el acuerdo de paz en 2016 ©Broadview TV/ZDF
MILAGROS DE DIEGO CEREZO

En tiempos de conflictos, cada vez más intensos, “Poner fin a la guerra, construir la paz” se pregunta cómo termina una guerra. Lograr la paz no es un sueño, sino una tarea difícil, imperfecta y frágil. A veces, no siempre es posible.

Tráiler: 'Documentos TV' estrena 'Poner fin a la guerra, construir la paz'

Relevantes personalidades, involucradas en importantes procesos de paz, ofrecen una visión privilegiada de cómo fue posible llevar a las partes en conflicto a la mesa de negociaciones y acordar la paz.

La Sudáfrica del apartheid

En los años 80 del siglo pasado, Sudáfrica estaba profundamente dividida por la política del apartheid. El sistema político de segregación racial, en manos de la minoría blanca, oprimió con violencia a la mayoría negra durante décadas. Los que se resistían eran arrestados, torturados y asesinados. La paz parecía inimaginable. 

La llegada al poder del presidente Frederik de Klerk supuso un cambio de rumbo para la política sudafricana. Bajo su liderazgo, Nelson Mandela, el símbolo mundial de la lucha contra el apartheid, fue liberado tras 27 años de cárcel. Otro de los hitos fundamentales fue su contribución a poner fin al régimen del apartheid.

Construir la paz no es fácil, se trata de dar y recibir, pero también de escuchar

En mayo de 1990, comenzaron las negociaciones del proceso de paz entre el gobierno de la minoría blanca y el partido de Mandela, el ANC. “Construir la paz no es fácil”, señala, treinta años después, Cyril Ramaphosa, actual presidente de Sudáfrica y negociador de su partido, el Congreso Nacional Africano (CNA) en este proceso de paz. “Se trata de dar y recibir, pero también de escuchar”, prosigue, mientras recuerda cómo se intensificó la violencia entre blancos y negros durante las negociaciones.

Cyril Ramaphosa fue el negociador jefe del CNA durante la transición del apartheid a la democracia en la década de 1990 ©Broadview TV/ZDF

Con sus luces y sombras, las conversaciones llegaron a buen puerto. En las elecciones democráticas de 1994, Nelson Mandela salió elegido presidente y puso fin al régimen del apartheid.

Colombia y las FARC

Juan Manuel Santos fue presidente de Colombia de 2010 a 2018. Uno de sus principales objetivos fue impulsar un proceso de paz definitivo para Colombia. El país llevaba más de medio siglo de conflicto armado interno con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las FARC. “La mejor y más poderosa arma que existe es sentarse a dialogar”, manifiesta Santos, recordando las negociaciones de paz que comenzaron en 2012, mientras la guerra civil continuaba haciendo estragos.

Durante casi cuatro años, se llevaron a cabo en Cuba intensas negociaciones que concluyeron en 2016, cuando el gobierno colombiano y la guerrilla firmaron la paz. “Sentarse a conversar es muy importante y entender al otro”, subraya Pablo Catatumbo, entonces comandante y negociador de las FARC.

Siempre póngase en los zapatos de la otra persona, tenga mucha paciencia y tenga mucha humildad

Más de 13.000 personas depusieron las armas a cambio de que las FARC pudieran participar activamente en la política colombiana. “Siempre póngase en los zapatos de la otra persona, tenga mucha paciencia y tenga mucha humildad”, detalla el expresidente Santos como claves para la construcción de la paz.

Pintura en una fachada de un edificio de Colombia apelando a la libertad y a la restauración ©Boradview TV/ZDF

El eterno conflicto de la tierra prometida

Nasser al-Qudwa es un político palestino que, en 2005, fue ministro de Asuntos Exteriores en el gobierno de la Autoridad Palestina. Conoce a fondo el conflicto palestino-israelí que lleva décadas de derramamiento de sangre. “Oriente Medio se ha considerado siempre como la madre de todos los conflictos”, asegura Al Qudwa, representante de la Organización de Liberación de Palestina (OLP) ante la ONU, entre 1991 y 2005.

Camp David y Oslo, dos intentos de paz que se quedaron a medias

En este enfrentamiento armado palestino-israelí no ha habido avances sustanciales desde la fallida cumbre de Camp David II, en 2000. “Yo tenía la esperanza de que esto fuera el comienzo de la solución política”, afirma Al Qudwa, echando la vista atrás. En el verano de 2000, Bill Clinton, presidente de Estados Unidos, junto al primer ministro de Israel, Ehud Barak, y al presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, se sentaron a negociar en Camp David para dar una oportunidad a la paz.

Bill Clinton, Ehud Barak y Yasser Arafat en las conversaciones fallidas de Camp David II ©Boradview TV/ZDF

Las heridas de palestinos e israelíes no terminaban de cerrar. “Una tragedia palestina sin resolver no garantizará la seguridad de Israel”, advierte Shlomo Ben Ami, ministro de Asuntos Exteriores y negociador de Israel durante el proceso de paz de Camp David II.

Una tragedia palestina sin resolver no garantizará la seguridad de Israel

Estaban en juego las fronteras, los asentamientos judíos, los palestinos repatriados y el estatus de Jerusalén. Los palestinos querían más y los israelíes aseguraron que no podían hacer más concesiones. “Esta era la primera vez en la historia que la decisión palestina está en manos de los palestinos”, manifiesta el diplomático estadounidense Gamal Helal que recuerda cómo el presidente Clinton le pidió que se reuniera con Arafat e intentara hablar con él. “Me escuchó y, al final, dijo: no puedo”. "El mayor problema fue la sensación de pérdida de esperanza, la desesperación, todos los intentos fracasaron", relata Helal. Desde el final de la Guerra Fría, el mundo ha sido testigo de un aumento de los conflictos internos. Sus puntos en común son décadas de violencia, profundas divisiones y esfuerzos por lograr la paz. Una esperada paz que, en ocasiones, no es posible.