Que la comida entra por los ojos es más verdad que nunca en tiempo de las redes sociales. Instagram se ha colado en las cocinas y eso se nota en ferias como el Salón Gourmets de Madrid. Allí todo empieza con un encuadre, un detalle, un disparo. Porque antes de probar cualquier bocado, primero lo vemos.
Una buena imagen abre el apetito y ayuda mucho a vender, según cuentan las empresas asistentes. Y si en poco tiempo muchos los comparten, es un éxito total. Instagram es "la herramienta". Y en esa estrategia de que el producto entre por el like, marcas como Aceites de Oliva de España innovan.
FOTO: EFE/ Rodrigo Jiménez
Las Mañanas de RNE