Más alimentos frescos y menos procesados en los comedores escolares de Cantabria
- Este jueves entra en vigor un Real Decreto que prohíbe los azúcares y restringe las grasas saturadas
- Los cambios afectarán a más de 11.000 alumnos de 130 centros educativos en nuestra comunidad
Los comedores escolares de Cantabria y de toda España deberán adaptarse al Real Decreto de Seguridad Alimentaria y Nutrición, cuyo objetivo es fomentar una alimentación saludable y sostenible en centros educativos. La norma, que entra en vigor este jueves 16 abril, incluye medidas más estrictas que priorizan los alimentos frescos y de proximidad en detrimento de azúcares y ultraprocesados.
Más de 11.000 alumnos acuden entre semana a los comedores escolares en Cantabria y todos ellos verán cómo su menú varía a partir del próximo curso. Es el tiempo que se ha dado el Gobierno de Cantabria para adaptarse a esta nueva realidad. Así lo ha asegurado Reyes Mantilla, directora general de centros e infraestructuras educativas en la comunidad: "Hay que esperar a la próxima convocatoria de selección de empresas para comedores escolares que se realizará en junio, por lo que entrará totalmente en vigor en el curso 2026/27".
“En Cantabria, estas medidas entrarán totalmente en vigor en el curso 2026/27“
Algunas de las novedades que incluye el Real Decreto es la prohibición de alimentos y bebidas con un alto contenido en ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans, sal y azúcares, así como productos envasados con un alto contenido en cafeína. En ese sentido, Mantilla ha señalado que "Cantabria ya estaba trabajando en esa línea" y que los cambios para sus menús obedecen más a temas de nutrición específicos: "En Cantabria, ya cumplíamos con que fuera una alimentación variada y equilibrada, pero ahora vienen unas ciertas medidas muy específicas de cuáles son las calorías que tiene que tomar cada niño dependiendo de la edad. Marcan un poco las cantidades nutricionales".
Entre esos criterios, se refuerzan la fruta, la verdura, el pescado o el aceite de oliva como opciones saludables en lugar de pizzas, croquetas o empanadillas, en definitiva, fritos que quedarán limitados a un consumo de una sola vez al mes.
Precio y menús especiales
Estos cambios hacia una alimentación más saludable no tendrán una repercusión en el precio de los menús generales, que "se mantendrán de media en 5,5 euros", según apunta Mantilla. Sin embargo, sí que subirá el coste de los recién creados menús especiales por motivos éticos y religiosos.