Sin la cruz, sin el santo o sin la foto de un ser querido. Así se encontraron muchos vecinos las tumbas de sus familiares en el cementerio viejo de Errentería, en Gipuzkoa. El sospechoso, que profanó 181 tumbas en una sola noche ya está imputado. Principalmente se robaron piezas de bronce.
En los últimos meses, los robos en los cementerios han aumentado, pero no de forma preocupante. Y eso que el botín casi siempre es escaso, como unos floreros que la Guardia Civil incautó en mayo.
Para preservar la memoria de los que ya no están, el cementerio de Errentería ya está trabajando para que las tumbas estén arregladas antes del Día de Todos los Santos.
Foto: Jullen Zubillaga/EFE — Cementerio de Errentería