Muere un menor migrante diabético de 17 años en un centro de acogida de Ceuta
- El menor padecía una diabetes severa y había llegado a la ciudad durante la entrada masiva de julio
- Conoce en directo la última hora de la crisis migratoria en Ceuta
Un menor de 17 años y nacionalidad marroquí ha fallecido en el centro de acogida La Esperanza de Ceuta, según fuentes consultadas por RTVE. El joven, que llegó a la ciudad autónoma durante la entrada masiva registrada a finales de julio, padecía una diabetes severa y se encontraba bajo la tutela de las autoridades locales, donde estaba recibiendo tratamiento médico.
Según los últimos datos conocidos sobre la investigación, el joven mantenía controlada su dolencia (diabetes tipo I), y había acudido a una revisión hospitalaria el 1 de septiembre.
Las primeras hipótesis apuntan a que el fallecimiento se habría producido por una hipoglucemia severa, después de que el propio menor rechazara cenar la noche anterior porque no le gustaba la comida servida en el centro.
Las emergencias médicas recibieron la llamada de alerta a las 7:05 horas de la mañana y la Unidad de Emergencia Médica se personó en las instalaciones a las 7:13 horas, aunque no se pudo hacer nada por salvar su vida.
La tragedia se produce en un contexto de altísima saturación en el sistema de atención a la infancia de la ciudad autónoma. Aunque las cifras varían a diario a medida que se filia a los recién llegados, los últimos datos del Servicio de Protección de Menores sitúan en torno a 1.475 los jóvenes no acompañados que permanecen en el territorio tras la crisis del mes pasado.
Crisis migratoria e infancia vulnerable
La situación del colectivo sigue siendo extremadamente delicada. La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, defendió este lunes en el Congreso de los Diputados que es "imprescindible" acoger en la Península a los menores no acompañados que entraron en Ceuta los pasados 30 y 31 de agosto y que siguen en el sistema de protección de la ciudad.
Rego detalló que en la ciudad autónoma permanecen 760 niñas, de las cuales 360 están integradas en el sistema de acogida oficial (incluidas 233 menores de 12 años) y unas 300 se encuentran alojadas en entidades vecinales bajo la supervisión de las fuerzas de seguridad.
La ministra advirtió de que muchas de estas menores han sufrido "realidades muy duras", huyendo de violencia sexual, matrimonios forzados, situaciones de sinhogarismo o persecución por motivos de orientación sexual.