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Los ataques en Irán han acontecido de forma ininterrumpida en los últimos 10 días. Teheran ha golpeado la ciudad israelí de Dimona en respuesta a la ofensiva del país hebreo. En esta ciudad se esconde, aunque nunca ha sido conformado, un reactor atómico. Uno de los secretos mejor guardados del país.

Se trata del Centro de investigación Nuclear del Neguev, una instalación envuelta desde los años sesenta en una política de silencio. La disuasión ha sido la base de esta estrategia de ambigüedad de Israel, que no ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear.

Fotografía: RTVE

El Consejo de Seguridad Nuclear ha dado su visto bueno a la prórroga de la central nuclear de Almaraz, tal y como habían solicitado las empresas energéticas que se encargan de su explotación.

El Gobierno tiene ahora dos meses para emitir su postura y dar o no el espaldarazo definitivo a la prolongación de la vida de las instalaciones.

Si finalmente el Ejecutivo ratifica la prórroga, los dos reactores con los que cuenta la planta estarán en funcionamiento hasta 2030.

FOTO: EUROPA PRESS/CARLOS CRIADO

La ola de calor ha batido por segundo día consecutivo el récord de temperaturas en la historia de Francia. Ha dejado ya más de 40 muertos en el país y está afectando a la producción de energía. Varios reactores nucleares han parado o reducido su actividad debido a que el agua empleada para la refrigeración está demasiado caliente para devolverla a los ríos.

Francia posee 57 reactores nucleares. EDF, la mayor compañía eléctrica del país y el principal productor mundial de energía nuclear, es la multinacional a la que pertenece la central de Golfech, que ha permanecido paralizada esta semana. Prometen inversiones para adaptar la energía nuclear a estas olas de calor, que son cada vez más tempranas, frecuentes y largas.

Fotografía: DPA / Europa Press

Programa 88. Xurxo Melchor, periodista de La Voz de Galicia especializado en sucesos y tribunales, nos cuenta la última hora sobre la muerte y desaparición de, al menos, una docena de científicos estadounidenses que ha desatado una ola de preocupación y teorías de conspiración. Conversamos con Antonio Sanz, vicepresidente de AndaCrim, criminólogo en la Fundación Municipal de la Mujer del Ayuntamiento de Cádiz y autor del ensayo Diario de un criminólogo incomprendido. El mito de la dureza del castigo (Editorial Alrevés). La socióloga y criminóloga Victoria Pascual analiza la violencia filio-parental. Neus Sala y el Archivo Digital de RNE dedican Archivo criminal al segundo capítulo sobre el rapto y la liberación de Nada Itrab (2013-2014).

En 1986, tres héroes dieron su vida para evitar, drenando el agua bajo el rector número 4 de la central de Chernóbil, una nueva explosión del núcleo. Pero eso es… verdaderamente falso. Ninguno de los tres murió entonces y dos de ellos siguen vivos hoy.

26 de abril de 1986. Era de madrugada en la planta nuclear de Chernóbil cuando el reactor número cuatro explotó durante una prueba de seguridad. Se liberaron enormes cantidades de material radiactivo que contaminaron unos 150.000 kilómetros cuadrados.

Las autoridades soviéticas guardaron silencio durante dos días. Fue Suecia quien dio la voz de alarma al detectar altos niveles de radiación. Más allá de la treintena de fallecidos tras la catástrofe, se cuentan por miles las víctimas en estas cuatro décadas.

Chernóbil, a 100 kilómetros de la capital ucraniana, tampoco ha escapado a la invasión rusa. Al inicio, Moscú ocupó la central durante más de un mes y el año pasado un dron impactó en la estructura de acero que protege el reactor que estalló en el 86. La Organización Internacional de Energía Atómica ha confirmado que ya no cumple su función: contener la radiación. Pero la guerra tiene paralizadas las tareas de reparación.

Greepeace alerta del riesgo de fuga de un "polvo altamente radiactivo". Francia ha propuesto que el G7 impulse la restauración. Estima que costará 500 millones de euros.

Chernóbil continúa siendo un peligro para la vida humana. Pero sí hay cabida para los animales, que han repoblado la zona de exclusión. Ahora es una de las mayores reservas naturales de Europa.

Foto: SERGEY DOLZHENKO/EFE — Visitantes en la sala de control del reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil

Cuando el reactor número 4 de Chernóbil saltó por los aires unas 200 toneladas de material radiactivo quedaron esparcidas por la central nuclear. Alguien tenía que limpiarlo. Lo hicieron los llamados liquidadores: militares, bomberos y trabajadores normales como Alexander que era instalador de ascensores en Moscú.

FOTO: A. ZHUKOVSKY

Así quedó el reactor 4 de Chernóbil tras el desastre. Pero donde dieron la voz de alarma al mundo fue a más de mil kilómetros de allí, en una central nuclear en Suecia, que detectó, dos días después, niveles altos de radiación en el aire. Partículas desplazadas hasta allí por el viento. La Unión Soviética de Gorbachov intentó taparlo todo el tiempo que pudo, porque hubo negligencias.

FOTO: Zufarov / EPA

Los pequeños reactores modulares, conocidos por sus siglas en inglés como SMR (Small Modular Reactors), son un tipo de reactor nuclear de tamaño reducido. Se fabrican por compontes y se ensamblan in situ en el lugar donde se van a operar.