Maricarmen y el giro de 180 grados en una semana: adelanto electoral, reedición de decretos de vivienda y huelga general
- El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, cuestiona el sistema electoral, ¿si gana lo mantendrá?
- Con la vuelta del expresidente catalán Carles Puigdemont se cerrará un conflicto de 9 años
Maricamen Abascal con su lucha y su muerte ha dado un giro de 180° a una sociedad que parecía apaciguada hasta su desahucio. Su historia movilizaba a los ciudadanos que tomaban las calles como hacía muchos años que no veíamos. No solo obligaba al Gobierno a reaccionar con dos decretos pensando en la vivienda, nos lleva a una huelga general y, finalmente a un adelanto de las elecciones generales.
Feijóo sugería que el Gobierno manipula electoralmente la figura de Maricarmen. "No vamos a permitir el intento de manipulación emocional" decía el presidente del PP. Era a menos de 24 horas de su fallecimiento. Contrariado ante una situación que ha trastocado su argumentario electoral sobre Ceuta y la corrupción. Nada que añadir.
Pero la mayoría social, guste o no, sigue con la figura de Maricarmen como bandera. Sigue adelante con su lucha por el acceso a la vivienda convocando una huelga general el 11 de noviembre.
Precampaña y campaña
Todo hace pensar que será una campaña como ha sido la legislatura: bronca y a cara de perro. Parecida a la de la última legislatura de Felipe González entre 1993 y 1996. En ese año, en el 96, el aspirante a la presidencia, José María Aznar, hizo una oposición y una campaña con una hostilidad sin concesiones y muy agresiva. La mano derecha de Aznar era entonces, Miguel Ángel Rodríguez, ahora es la de Ayuso. Prácticamente el mismo tono que el de Feijóo ahora.
Esta misma semana ya veíamos la primera muestra de precampaña antes incluso de que se publicara en el BOE la convocatoria de las elecciones. Decía Feijóo que Sánchez convocaba "por miedo a que se conozca hasta el último detalle de lo que queda por saber en la maraña de casos de corrupción abiertos. Los más graves de toda la democracia". Olvidaba el líder de los populares la sentencia del caso Gürtel que condenó a su partido, al PP, por "corrupción política". Esa sentencia le costó a Mariano Rajoy, en 2018, la presidencia del Gobierno en la moción de censura que le ganó Pedro Sánchez.
Solo con que desde el primer momento el líder del PP haya puesto en cuestión el sistema electoral ya es preocupante, muy preocupante. Un sistema con el que, por otra parte, el PP con Feijóo a la cabeza ganó en 2023 aunque no pudiera luego gobernar por falta de apoyo parlamentario.
Y es que como si de una república bananera se tratara, el líder del PP, después de que lo hiciera su compañera, la presidenta de Madrid, y siguiendo también los pasos de Abascal, ha asegurado que pedirá a la Junta Electoral Central (JEC), "garantías adicionales" para el ejercicio del voto por correo. Feijóo, presidió Correos a principios de siglo, durante la segunda legislatura de José María Aznar en la Moncloa.
Las ideas, en democracia, se pueden defender con dureza pero no con bulos. Cuestionar el sistema electoral coincide con la doctrina trumpista y puede hacer un daño irreversible a nuestra recuperada democracia. ¿Y si el PP, como dicen las encuestas, gana? ¿ Entonces se hablara de limpieza en el proceso?.
La campaña se prevé dura como ya lo estamos viendo en la precampaña. Los ciudadanos nos merecemos propuestas, debates, no descalificaciones que no nos llevan a ninguna parte. Judicializar la política como que el PP pidiera en el primer día de precampaña la imputación del PSOE en el caso Leire no es un buen augurio de que las cosas discurrirán con limpieza.
Otra cosa es recurrir, como también han hecho los populares, la aprobación de nuevo por parte del Gobierno de los decretos de vivienda tumbados la semana pasada en el Congreso. Por supuesto, están en su derecho.
El Gobierno reedita los reales decretos ley de vivienda rechazados por el Congreso
Veinticuatro horas después de adelantar las elecciones, el Gobierno volvía a aprobar, con algunos retoques, los decretos de acceso a la vivienda previamente tumbados por las Cortes.
Y esta vez sí, salvo gran sorpresa, esas leyes ya tienen suficiente apoyo para que la Diputación Permanente les dé el visto bueno. En ese órgano de Gobierno del Congreso cuando las Cortes están disueltas, como ahora, la representación es diferente y el apoyo de Junts ya no es necesario. Una vez que el PNV ha comprometido su respaldo los decretos tendrán vía libre, salvo sorpresa.
Las elecciones del 29 de noviembre, la enésima prueba de Pedro Sánchez
Con los decretos de vivienda sin validez tras la votación en contra del pleno del Congreso Pedro Sánchez sabía que la legislatura se había acabado. Junts le puso en el disparadero de salida con su negativa y el presidente del Gobierno, después de numerosas conversaciones con los suyos, puso punto final a tres años y pico de mandato.
Su argumento: "Cuando el Congreso da la espalda a lo que se vive en la calle, el Gobierno no puede mirar hacia otro lado". El objetivo: conseguir "una mayoría progresista más amplia" el 29 de noviembre. Un reto, según las encuestas, inalcanzable. Una posibilidad en la que, aunque nos extrañe, realmente parece confíar el presidente. Posiblemente por su trayectoria llena de obstáculos que ha ido esquivando uno tras otro para sorpresa de la mayoría.
La izquierda pillada a contrapie: carrusel de nombres como posibles candidatos y sin programa
La historia interminable de la izquierda a la izquierda del PSOE. Siempre buscándose a ellos mismos y con los deberes pendientes. Sin líder, sin cabeza de lista, sin programa ni sede.
La posibilidad de una coalición, incluso con Podemos dentro, está en marcha pero van contra reloj. El día 16 de octubre es el último para inscribir las coaliciones.
Lamentablemente de tanto mirarse el ombligo, de tanto refundarse se van dejando girones de votantes por el camino.
Los apoyos de la derecha y ultraderecha van a votar como un solo hombre sea quien sea el candidato o sea cual sea el programa.
Los votantes de izquierda, no. Este sector del electorado es exigente con sus representantes políticos y si no responden como esperaban, los votantes de la izquierda a la izquierda del PSOE se quedan en casa. Otro beneficio para la derecha y un gran problema para poder reeditar un Gobierno de coalición progresista. Sin este sector del electorado el PSOE no tendría ninguna posibilidad de gobernar y lo saben.
Feijóo se muestra seguro de que esta vez, sí que sí, llegará a Moncloa con Vox
El viento electoral, según las encuestas, juega a favor del tándem PP-VOX para llegar a la Moncloa de forma holgada. Sería gracias a la notable subida de la ultraderecha y no a los de Feijóo que parecen estancados.
Ahora quienes escojan esas papeletas saben cómo gobernará esa coalición. Y es que veintitrés millones de españoles ya están siendo gobernados por los Ejecutivos autonómicos formados por el PP o por PP en coalición con VOX. Es el caso de Andalucía, Extremadura, Castilla y León más Aragón.
Por primera vez desde la dictadura franquista podría volver a instalarse en el Gobierno de España la ultraderecha.
Y luego está la vuelta del ciudadano Puigdemont
Nueve años después de su huida para eludir a la Justicia española el expresident de la Generalitat de Catalunya puede regresar. Tanto el Tribunal Constitucional como la Justicia europea han avalado la polémica ley de amnistía y su aplicación a la malversación de fondos públicos.
Pues ya está. A normalizar. Que vuelva y que nos olvidemos de la parafernalia y el victimismo que tanto le gustan a Puigdemont.
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